Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2007.
Resumen
- 01/01/2007 12:48 - arterrorista
- 03/01/2007 16:39 - El dinero es una clase de poesía (*)
- 04/01/2007 15:53 - días feroces de fuego
- 09/01/2007 01:46 - Paradoja
- 12/01/2007 15:59 - Mirador tapiado
- 12/01/2007 16:11 - El observador
- 16/01/2007 09:31 - Saberse parte
- 21/01/2007 13:53 - la materia es un vacío
- 23/01/2007 02:15 - Squeak Carnwath
- 23/01/2007 13:55 - El minotauro
- 24/01/2007 18:42 - Por una cabeza
- 25/01/2007 13:36 - Morder el tiempo
- 25/01/2007 18:41 - dibujito
- 25/01/2007 21:17 - ex cárcel (h)ado
- 28/01/2007 12:21 - conjurar el silencio
- 28/01/2007 14:36 - casi nada
- 28/01/2007 14:58 - el viento
- 29/01/2007 20:23 - irse
- 30/01/2007 18:12 - lo que hay
arterrorista

un trabajo del gran Banksy que es todo un manifiesto.
El dinero es una clase de poesía (*)
Si el dinero es una clase de poesía
no está todo perdido para mí
podré pagar en palabras
el precio que no se puede comprar
cuando entienda la poesía de esa clase
dejaré de pensar en él, lo pondré
debajo de mi sombra como quien
guarda la llave bajo un tapete
construiré una casa con palabras
y un jardín y un árbol y arriba
del árbol otra casa
y en el jardín estará mi padre
y en la casa del árbol mi hijo
y en las palabras estaré yo
(*) Wallace Stevens, Adagia, 1957
días feroces de fuego
Una noche me arranqué el corazón y lo arrojé a los perros
pero los perros no lo quisieron
entonces lo recogí y lo guardé en una bolsa
y ahora lo llevo conmigo como un reloj
que marcha en cuenta regresiva.
Paradoja
Toda la desolación del mundo
cabe en el pozo
que hizo el niño en la arena
para volcar con su baldecito
la inabarcable agua del mar.
Mirador tapiado

óleo sobre madera, 100 x 100
El observador

óleo sobre hardboard, 0,80 x 0,80
(dos imágenes, dos versiones del mismo lugar con 9 años de diferencia)
Saberse parte
El alma mater sale de mi boca
en dirección al televisor
a la mascota idiota pero tan
doméstica que calma el picor
que siento en las rótulas
entre tanto calor de hogar
con mi humanidad de rodillas
todo lo que se deglute enseguida
se regurgita, es encantador
saberse parte de la sociedad
bañarse en la luz plateada
dejar manchas en la alfombra
la mater dolorosa sale de mi boca
salen insectos larvas mariposas
libros de cuentos para niños
cadena alimenticia mater nutricia
oratorios de domingo almidonado
lecciones de cretinismo tardío
de boca cerrada no sale nada
celda barroca blanco y negro
temperatura de xilografía
amor táctil en desuso no hay
a quién acusar por soledad
no hay no hay no hay no hay
en este hip hop de letanía
alrededor absolutamente nadie
la materia es un vacío
No hay sombra no hay lluvia
mañana no hay nada
más que las huellas del amor
ocultas en un bosque oculto
los pelos atascados en el desagüe
de la bañera, los bellos vellos púbicos
tirados en el piso del baño
un espejo igual a mí igual a vos
más allá no hay nada
salvo, quizá, cerrar los ojos
y tocar
El minotauro

técnica mixta sobre madera, 45 x 45 cm.
En el centro del laberinto de la década de los 70, bebiendo la sangre que no quiere ser negociada.
Morder el tiempo

en la furia está la belleza
y la belleza prevalece
¿más allá de la muerte?
a veces,
siempre a veces.
dibujito

todos los gnomos son petizos, incluso los que custodian el arcón de los sueños olvidados
ex cárcel (h)ado

Unos dos kilómetros más acá de donde llega mi mirada
está la cárcel que pronto no va a estar más que a veces
desaparece en la blanca niebla y otras refulge al sol
que ahora sucumbe ante los mazazos de hombres que tal vez
y sólo tal vez pudieron estar alojados en ella o estuvieron a punto
y es una suerte de venganza o justicia desmoronarla
a fuerza de golpes y sudor a pleno cielo. Dicen que de noche
todavía se oyen voces como gritos y lamentos pero es mentira
dicen que de día hay sombras furtivas o mejor fugitivas
en los pasillos en los pabellones en los huecos de las ventanas
las paredes caen de a poco como la piel quemada en verano
hay un hedor que no sé si se podrá eliminar un olor sólido
a muerto a sufrimiento una ignominia que va cayendo
y la mirada me salta del cuerpo se larga más lejos
se raja más arriba se arroja más atrás
yo la dejo hacer después de todo cárcel no hay
más oscura y ominosa que el juego de persecución
que hace cada quien consigo mismo
las paredes que erige el pensamiento la autoindulgencia
o la palabra ésa, conmiseración, que conlleva miseria
de la que todos quieren pirar rajar olivar aventar
se siente en la piel se huele en el aire no se puede dejar
de mirar el crecimiento de la libertad que empuja hacia abajo
los restos de la abyecta arquitectura desmigajada por las manos
de hombres que en memoria de otros hombres limpian el paisaje
pienso que no hay remedio siempre son unos los que reparan
lo que otros hicieron contra sí mismos y ese vaivén de hacer
y deshacer dibuja ciclos tan inútiles como el polvo y el escombro
que buscan desaparecer en dirección horizontal en la dirección
que sea necesaria para borrar horrores que marcan como estigmas
o tatuajes tumberos la pálida piel de los prisioneros los condenados
los desesperados que no tendrán dicha no tendrán ventura no hay
mirada limpia todavía no hay nada limpio que mirar aún
conjurar el silencio

óleo sobre tela de Roberto Aizenberg
casi nada
Modelo para armar
recuerdo cobijado en la sombra del aire
quiere volver a empezar
capullo de jade
huella olvidada por el mar
palabras en el papel
arrastrando su dibujo
inútil.
el viento

Ahora estoy acá
palacio afuera
pensando a ritmo de extravío
escribiendo en la arena
palabras que el viento
no tarda en borrar.
irse

Clavar en el aire
una mirada vaga
algo que haga
irse la tarde
en silencio
besando apenas
la huella del sol.
lo que hay
Hay algo entre el pensamiento y el acto
además de tiempo
algo como la duda que está atrás
a modo de sombra
escondida en el lugar común
hay una vacilación que sopesa
todas las opciones
hay una línea de puntos
hecha con tinta azul
que va de mí hasta allá
hay una cara en la ventana
hay luz donde hubo noche
oscuridad donde había sol
y de todas las otras cosas que hay
no hay nada más que hablar



