Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2008.
Resumen
- 02/03/2008 09:54 - hacer camino al andar
- 04/03/2008 10:50 - anti sermón
- 06/03/2008 08:25 - horas vacías
- 07/03/2008 13:25 - anotado en la frente
- 08/03/2008 13:54 - ida y vuelta
- 11/03/2008 15:24 - la palabra mala
- 13/03/2008 21:21 - con fusión
- 17/03/2008 11:05 - mejor
- 20/03/2008 12:40 - cabeza de playa
- 29/03/2008 12:40 - caracteres de la via artística del zen
hacer camino al andar
anti sermón
Horas arrastradas sobre piedras ásperas sobre vidrios rotos
horas que quisiéramos perdidas para alcanzar
el final
muchas
tantas
queriendo interpelar al oscuro enmascarado
que detenta el poder
sentir que de nada sirve circunscribirse al yo
saberse un individuo
comprender lo que falta
hablar de viajes de promesas cumplidas
horas como copos de nieve sucia
amontonada en un rincón del tiempo
la red está llena de agujeros pero
para escapar de verdad hay que romperla
bienaventurados los pobres las pelotas.
horas vacías
Me desvelo a la madrugada, en plena lluvia, insomnio que le dicen, y yo que creía estar a salvo. Pero se ve que los problemas económicos son buenos para acumular ovejas en la mente. Pienso en tres hombres caminando en fila india, en la noche. El que marcha al frente lleva en la mano una linterna, el que le sigue lleva un cuchillo de cocina, el tercero un paraguas (es el prudente del grupo).
Pienso escribir un poema con ellos, pero será después, por ahora los convoco para que cada uno me formule una pregunta, por pereza de hacerles yo una a ellos. Demasiado cargados de símbolos andan para además adosarles dudas ajenas. Quiero que sean mi antioráculo
No parecen oírme. El primero busca algo, no a un hombre como Diógenes, creo que busca dinero, o tal vez es una proyección mía. No sé por qué apunta su linterna hacia el suelo, debe ser de la época en que nos decían que debíamos caminar mirando el suelo para no caernos, para encontrar cosas, para no pisar soretes. Va iluminando sus incertidumbres, me parece que tiene ganas de gritar, estoy seguro de que no lo hará.
Sin embargo marcha primero, oficia de guía. De pronto escucho algo dentro de mi mente, una duda, una interrogación, una voz inaudible que dice: ¿adónde vas?
El segundo piensa que debería matar a alguien, al padre, al tirano, al torturador, al corrupto, al gerente, al presidente, al papa, a un animal, al autor del guión, al niño que fue y que lleva dentro de sí, al que avanza delante de él con la linterna. Piensa que debería matar sus pensamientos negativos, sus deseos oscuros, sus frustraciones. Piensa que el cuchillo puede abrir un tajo en su vida, cortar con ataduras que no lo dejan en paz, piensa que no debería tener un cuchillo, quizá sería mejor un estandarte, un báculo, un barrilete. Piensa algo que resuena en mi cabeza, otra vez la vocesita que dice: ¿qué quieres?
El tercero piensa en la lluvia y en el sol, es decir en el cielo, piensa que los otros dos lo necesitan, piensa en sí mismo como un conciliador, la tercera pata de la mesa que aporta estabilidad, el embajador de la cordura. Pero también piensa que le gustaría tener una bandera de su club de fútbol en lugar del paraguas, una copa de vino, un espejo. Piensa que si tuviera un sombrero el paraguas estaría demás, aunque no tiene muy claro porqué, piensa que debería cantar para sostener el ánimo de los demás y el suyo propio, pero sabe que no lo hará, no le gusta alzar la voz, siempre ha preferido escuchar. El cree de sí mismo que es algo así como el buen ladrón, pero bien mirado también puede considerarse que es el furgón de cola. Otra vez la voz, en ese tono ínfimo, imperceptible que dice, o creo que dice: ¿quién sos?
Pienso en cuál es la causa de que yo sepa lo que piensan estos hombres que habitan mi mente esta madrugada, dado que no están en mi sueño, y enseguida lo entiendo: en la duermevela de mi desvelo los he pensado yo, ellos son míos y sus pensamientos también, estoy fabricando un sueño en la vigilia y soy dueño de todo, inclusive de los detalles más íntimos, tengo el poder. Pienso también que si yo fuera una mujer hubiera imaginado tres mujeres caminando en la oscuridad, tal vez con otros objetos en sus manos, aunque quizá el cuchillo estaría, el cuchillo es unisex.
Pienso que me entrego a la digresión de pensar estas cosas para alejarme de las preguntas que los tres hombres me hicieron, o que yo me hice, ya que esos hombres son producto de mi mente y sus preguntas también lo son.
Pienso que si sigo pensando nunca voy a retomar el sueño, y pienso si esto no es otro recurso para esquivar las preguntas. Recursos, recursos… recursos de qué, para qué.
Los fantasmas no duermen, los fantasmas no duelen. Los fantasmas están. O no.
Esta noche están.
El primer hombre alumbra mi rostro con su linterna, el segundo acuchilla mi pecho, mi rostro, el tercero me resguarda con su paraguas de la lluvia que existe afuera del edificio pero no en mi mente, sin embargo agradezco su gesto.
Dan vueltas alrededor mío, se desvanecen. Hay unos minutos de silencio, de quietud, pienso, es decir no pienso, más bien recuerdo esa frase… la calma que precede la tormenta, y de pronto suena el despertador con un estrépito que no parece acorde al momento íntimo que estoy viviendo. El sobresalto que me produce su sonido me altera hasta casi provocar que salte de la cama. Apago el reloj.
Miro por la ventana, ya casi clarea. Necesito un baño caliente. Un café cargado. Un día agitado.
anotado en la frente
"Nos merecemos todo lo que podemos soportar"
Elfriede Jelinek
ida y vuelta
Quise acostar un violín y cubrirlo de flores
pero no tenía ningún violín
y un violín no es una mujer
tampoco tenía flores para eso
y fui a buscarlas al cementerio de Avellaneda
no había flores ahí ni pude encontrar
la tumba de Flora Alejandra Pizarnik
solamente una roca enorme cubierta
por un sombrero en homenaje
al pelado cantante italiano
después las calles vacías de los alrededores
colectivos desvencijados de otro siglo
música de radio saliendo de balcones
vetustos, perros dormidos en las veredas,
nubes grises en el cielo cubriendo todo
reflejadas en charcos de agua estancada
empecé a contar los pasos que daba
como si fuera respirar, como si fueran
latidos que me aseguraban estar vivo
más allá de cuestiones de flores y violines
los pasos que me llevaban a mi casa
la palabra mala
La palabra mala se arrastra por atrás
pasa por un túnel pasa por tu culpa
traslada su peso por encima de mí
avanza y reverbera con el impulso
inerte de la materia oscura
produciendo en torno a ella la mudez
del estupor, una mudez estertórea
un silencio consecuencia y no causa
una mentira alterada por la violencia
una desilusión vampira de sí misma
la palabra mala deja yermo el lenguaje
ostenta su esterilidad con ínfulas
de recién llegada a la casa del idioma
sólo quiere la voz, sólo busca el sonido
que la pronuncie para dejar detrás de sí
una imperecedera estela de silencio
que la haga sentirse un cometa
en el cielo del odio.
con fusión
Cuando más solo me sentía
las montañas subían hasta mí
las nubes se abrían se cerraban
recogiendo lluvia de las calles
vacías de la ciudad, las sombras
de todos los objetos apuntaban
en direcciones distintas, los relojes
comenzaban a marchar hacia atrás
la potencia del viento reside
esencialmente en su velocidad
alcanzar el grado cero sería
conquistar la quintaesencia del poder
como estar parado en el ojo del huracán
pero solo, parece determinismo
y a la vez parece lógica pura
no sé qué pensar
mejor
escribí tantas veces tu nombre
en interminables cuadernos de agua
palabras para acabar de sentirte
partir o regresar de nada menos
lazos de aire en vuelo mayor
nada vale lo que duele
o mucho más o mucho menos que yo
que nosotros que vos a veces
no saber es no saber y mejor
que decir es hacer.
cabeza de playa
No quiero hablar de la flor resucitada
prefiero pensar en diagonales que parten
de un número impar cargadas de velocidad
emociones abastractas que aniquilan la rutina de girar en falso
alrededor de un centro que es pura imagen virtual
son mis boletos de avión para llegar a la pipa
del hombre rayo, mi salvoconducto para encender
las luces en la contrariedad, mi cabeza de playa
en corazón ajeno y son todas las cosas
que provoca su alto contenido eléctrico
en medio de un plano indeterminado de tono bajo
la llamarían tormenta de ideas, pero yo no
la llamo así, para mí es un acertijo, un dibujo
sin terminar del recorrido de los sueños
en el seno de una mente un tanto demodé.
caracteres de la via artística del zen
asimetría y negación de reglas
simplicidad y eliminación de todo artificio
austeridad sublime
ausencia de falsas jerarquías
naturalismo y pureza
profundidad delicada
libertad completa sin obstáculos
tranquilidad estimulante
fotografía de 
