Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2009.
Resumen
- 12/07/2009 20:28 - así es mamá
- 14/07/2009 17:39 - opacar
- 17/07/2009 11:36 - xul
- 18/07/2009 18:25 - el pintor
- 21/07/2009 10:23 - escribir
- 22/07/2009 18:48 - un demonio menor
así es mamá
Generosa va dejando sus fluidos alrededor
como maná para sus hijos
contando los dedos de sus manos
de sus pies las penas de su pecho
los pechos secos de su presente
alrededor de la mesa puesta
donde la comida fría se devora
el tedio las lagañas del ojo marital
cuidado con las palabras cuidado con
el perro que cuida la puerta no ladra
sin motivo aparente los detritus tristes
taladran la memoria nos habíamos amado
tanto fue el cántaro que al final la fuente
colmada de reproches se comió la alegría
tarde vacía llovía sobre mí en el futuro
no habrá psiquis capaz de amar tanto
olor a cuerpo viejo cansado muerto aún así
tiene su habitáculo en la memoria
había una vez un niño escapando de su casa
opacar
Empecé a pensar
que llegar al final
era cosa de no creer
me di vuelta en el aire
para caer hacia arriba
me arrastré a la par
de mi sombra
ignorando el ángulo
que nos separaba
sintiendo en la suela
de mis zapatos
esa desolación de frontera
en el filo de la luz
como si fuera necesario
dejar un rastro
para la memoria
sangrando oscuridad
el pintor
Giorgio el misterioso
antes de transformarse
en Giorgio el oscuro
arrojó las claves del silencio
en la tela vistió los maniquíes
del dolor que provoca
la ausencia del deseo
contradiciendo a Buda
antes de contradecirse
a sí mismo buscando ser
clásico en su anacronismo
en cualquier plaza vacía
subrayada por el humo del tren
hay enigmas eternos
que se deslizan huyendo
por el declive vertiginoso
que separa la luz de la sombra
por la arista que hiere de soledad
a los objetos y al hombre
que no está.
escribir
Escribo contra la corriente, porque escribir significa creer todavía en algo, porque si no lo hiciera la pulsión de muerte me arrastraría, me pasaría por arriba, me borraría del mapa.
Escribo para no arrepentirme de no hacer, para interpelarme, para sacarme la máscara y dar la cara por mí, para prolongar la función más allá de los bostezos del público postergando indefinidamente el acto final.
Para sospechar que pasado un tiempo vos estarás leyendo y llegado a este punto pensarás: otra vez el recurso de interpelar al lector, pero no podrás dejar de leer porque si lo hicieras el texto moriría.
Porque mis palabras pretenden tejer un conjuro, porque escribo como quien construye una máquina inefable, un mecanismo preciso cuya función no se conoce todavía.
Escribo sabiendo que será inútil pero lo haré de todos modos, añorando la alegría de los que saben o creen que todo es un sueño, que nada merece ser tomado en serio, que el tiempo no existe.
Escribo porque es un acto físico y para mí es igual que dibujar. Un trayecto, un itinerario, un paisaje, casi un retrato.
Porque creo que la palabra tiene poder, que materializa y concreta, que puede sanar, revelar, ser transformadora.
Y también porque escribir es hablar en silencio.
Y es económico, mínimo, verdadero.
Y porque implica no estar solo.
Escribo porque todavía soy capaz de amar.



