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el mundo no es un lugar
La nieve cae y una vez en el suelo
se ensucia se pone gris se vuelve
negra se derrite se mezcla
con la tierra el mundo
no es abstracto no es una idea
lo blanco dura un segundo
el instante en que la luz lo señala
luego ya se sabe se le pone un nombre
se lo invita a vivir se deja
de creer en él ya no refleja
el silencio cambió de lugar
miramos para otro lado esperamos
otra cosa que nunca llegará
el mundo no es un lugar es más bien
una presunción que nos resulta
estrecha o demasiado holgada
mientras tanto matamos a los animales
matamos a otros hombres matamos
el tiempo y no solamente el tiempo
cerramos los ojos pero lo que vemos no cambia
la tiniebla es la misma adentro y afuera
nos abraza y nos cubre como una piel
puedo ser yo puedo ser tú puedo ser él
puedo ser una voz que nadie escucha
como el monótono tintineo de la lluvia
como las gotas incesantes que caen del cielo
brillando apenas un segundo en el aire
el único instante en que la luz las señala.
inconcluso
la edad de la razón
el sueño de los justos
la fuerza del destino
el quid de la cuestión
el sentido de la vida
la hora del perdón
el sabor del pecado
el margen del error
la cima de la gloria
la cara del horror
la lista de los muertos
el grito de dolor
el ocaso del placer
la alegría del hogar
la huella del pasado
el peso del deber
el lugar de la memoria
el otro en la mirada
la cresta de la ola
el final de la historia
la muerte del arte
el reino del revés
el canto del cisne
la parte y el juez
la cara del verdugo
la silla del pintor
la raíz de la locura
el rostro del amor
Não deveria
Não deveria ser eu
quem habitasse esse pensamento
intimístico
raio fugaz de luz
no limite da consciência
o gosto por uma ordem abstrata
nas relações ou acontecimentos
que propiciam
a música do acaso
soando alta soando
estridente
qualquer dia te espero
na porta de um templo
vazio
qualquer templo qualquer
porta qualquer
dia
de um tempo
vazio
Tradução de Antonio Miranda
No debía ser yo
quien habitara ese pensamiento
intimístico
rayo fugaz de luz
en el borde de la conciencia
el gusto por un orden abstracto
en las relaciones o los acontecimientos
que las propician
la música del azar
sonando alta sonando
estridente
cualquier día te espero
en la puerta de un templo
vacío
cualquier templo cualquier
puerta cualquier
día
de un tiempo
vacío
maratón de poesía
Maratón de Poesía en CCMOCA
Sábado 14 de noviembre
18 hs
Carolina Esses
Jorge Estrella
Gustavo Goddfried
Silvia Jurovietsky
Verónica Laurino
20 hs
Carlos Dariel
Consuelo Fraga
Nurit Kasztelain
Thiago Rocca
Ezequiel Zaidenwerg
Domingo 15 de noviembre
18 hs
Carlos Ardohain
Esteban Charpentier
María Julia Magistratti
Elba Serafini
Verónica Viola Fisher
20 hs
Gerardo Curiá
Gabriela Franco
Marcelo Leites
Valeria Meiller
Liliana Ponce
Centro Cultural MOCA
Av. Montes de Oca 169
Coordinan: Florencia Walfisch – Ana Lafferranderie
sex o no sex
Apretar el ombligo como una tecla
hace caer toda la vestimenta
y el cuerpo está listo para su función
el dedo dentro de la boca asegura el silencio
entre los dientes y la lengua decidirán
el dedo en la oreja quiere llegar al cerebro
por el camino más sinuoso, otro dedo
lo intenta por la nariz con mayores
probabilidades de éxito, el centro
del placer queda lejos de la frente,
pero nunca se sabe, el dedo en la vagina
pide tibieza y humedad y le serán dados
la vagina pide otro dedo, el dedo en el ano
pide seriedad y firmeza y el ano recién
empieza a saber lo que es bueno
en este escenario digital y privado
derramamos fluidos secretamos
nuestro olor animal sobre la piel ajena
señalamos siempre en la dirección
del deseo somos como nubes
oscuras hinchadas de electricidad
en la fatuidad festiva del sexo
di vi siones
El día y la hora en que sentí que por fin estaba listo
tracé una línea sobre el mundo con un pincel
con un puñal con un canto de moneda
y ubiqué de un lado a los saciados los hartos
y del otro a todos los que padecen hambre y privación
pero el mundo alteró peligrosamente su forma
entonces decidí borrar la línea y trazar otra
en una dirección diferente y puse de un lado
a los magnánimos y del otro a los que aman
solamente el dinero, pero así el mundo se convirtió
en un mercado gigantesco, volví a borrar la línea
y recordé que las curvas tienden más a la armonía
entonces dibujé un enorme círculo y puse dentro de él
a todos los adultos y afuera, rodeándolo, a los niños
los bebés, los ancianos, pero tampoco dio resultado
porque a la noche los adultos aullaban, gritaban y gemían
y no dejaban dormir a nadie dentro del círculo ni fuera de él
de modo que volví a la línea recta, y de un lado ubiqué
a los vivos y a los que no nacieron todavía y del otro
a los muertos y a los fantasmas y a los recuerdos
de sus seres queridos, y se formó una cortina de humo
entre un lado y otro y era como una nube de color rojo
y me produjo un hondo desasosiego y también borré esa línea
decidí hacer círculos concéntricos y en cada uno escribir
un nombre diferente elegido al azar y armar varios grupos
de círculos hasta que me cansara o quedara mareado
y se armaron familias inefables y remolinos y pequeños tornados
y un dibujo lindo de ver y un vértigo, un efecto de arte cinético
pero me aburrí rápido de esa efervescencia y borré todas las líneas
y esparcí los puntos en el espacio al azar y formé constelaciones
y me arrojé al agua densa y oscura sin saber nadar
y aún así flotaba y me sumergía y era divertido aunque inquietante
y cerré los ojos y dejé de lado tantas cosas que antes parecían
primordiales y no lo eran en modo alguno y me abandoné
y me dejé ir y respiré cada vez más despacio y profundo
y fui cayendo en mí entrando en mí subiendo a mí así como
si yo ya hubiera estado ahí aquí en mí antes y después y siempre
kusho

Un círculo es un camino
que regresa al mismo lugar
después de una parábola perfecta
Yo quería que mi vida fuera así
pero ningún dibujo se parece a otro
y todo tiende hacia la nada.
fotografía de shinichi maruyama
collage

la letra A parece y ya
se sabe: primero viene la letra
después la palabra
hay un sol negro debajo de los techos
hay un agujero donde debería estar el sol
una nube rosada sobrevuela un cartel
horizontal vertical escandalosamente axial
adónde va la tensión con tanta ortogonal
el ruido blanco que rodea las formas
se parece al silencio
el sol negro como un agujero invertido
hace girar a todas las formas en su lógica
de eclipse, si yo supiera cuánto frío
traerá su ausencia ni siquiera
lo diría, el trazo sobre el papel
el papel sobre papel, la huella
que recuerda el gesto
alimentan y conforman el paisaje
lo he tocado tanto que no necesito verlo
lo he tocado como si fuera ciego
con ganas de olerlo de llevarlo a la boca
de desarmarlo y hacerlo de nuevo
s t
Te aterra
el final de todas las cosas que más amas
la música ayuda pero no, a veces es peor
huir
no aplaza los acontecimientos no anula el error
la poesía sirve pero no, a veces es lo mismo
morir
no parece una salida no redime del dolor
no es más que un velo más en la misma trama.
umbral
Golpeando las puertas del silencio
sé lo que hay del otro lado
mis golpes no suenan
nadie va a oir, nadie abrirá
pero no puedo dejar de golpear
pensar en A.
Las huellas del suceso como surcos
en el alma de los deudos
trazos o líneas de fuga
de una luctuosidad intolerable
el eco del gesto que proveyó
la soga para atar el aire
la cruz empuñada la familia rota
lo que da y lo que quita al mismo tiempo
como el gesto de un brazo amputado
la herida que no cierra pero ha cesado
de sangrar
corazones dañados por la ausencia
atados con dolor a su destino
trunco.
entre nos
quisiera romper este silencio lato
decirte que no me mires como a un cuadro
con esa absorta interrogación
que se le dedica a los objetos
misteriosos, sí, pero vacíos
ya que guardan su secreto a la vista
en la superficie del riesgo
esta vanidad de la postergación
no merece tanta pompa
entre vos y yo el abandono de las formas
quisiera decirte una palabra
en la que cada sílaba fuera una piedra para pisar
atravesando la corriente
una palabra larga que despliegue nuestros pasos
a medida que hablamos el camino
una palabra que nos haga cosquillas
en el medio de las certezas
entre vos y yo la circunvolución del deseo
binario
Siempre lo mismo
ahora no ahora sí
necesidad o compensación
causa o defecto
salto casilleros llego al cielo
pero no puedo
mentir no quiero
seguir
así como así
el otro lado del espejo
el fondo del pozo
al alcance de las manos
si me doy vuelta de pronto
sorprendo a mi sombra
intentando huir
atándose en el viento
ahora sí ahora no
quien podrá decir lo mismo
de mí
quien podrá
ser otro distinto
que entienda qué significa
ser uno como yo
doble o sencillo
amor o dolor
aquí o ahora
quemo etapas llego a la meta
pero no hay final
no hay amor sin vos
sin dos
no hay pena no hay amor
no hay nada
más que un hombre
y su doble
o su sombra
siempre lo mismo.
des afora do
Corro delante
de la primera persona
del singular
quiero poner distancia
saltar fuera de mí
me siento escupir el aire
como si no
fuera necesario respirar
no sé si la realidad
durará
tanto como mi carrera
escaramuza
no minar
Palabras en la pizarra
de un bar
palabras en un cartel
de publicidad
todas las palabras
me hablan de vos
y a la vez hacen mención
a lo absurdo del mundo
palabras en la hoja blanca
de un cuaderno
atadas todavía a la tinta
que las dibuja
tentadas de gritar
para romper el silencio
del que salieron
la tarde se apaga
como la pantalla de un monitor
acá no hay nada para mí
ninguna palabra te nombra
porque yo no me atrevo
a escribirla
y voy rodeando tu ausencia
avanzando en espirales
de pensamientos vacíos
hojarasca que cubre
mi cuerpo desnudo.
imagen
Una mujer joven parada sobre una piedra
como un pedestal, esperando
una señal,
sobre ella se balancean dos zapatillas
colgadas de un cable, logos
en el aire
la chica no sonríe, ni falta que hace
los árboles sin hojas no tienen pájaros
lejos se oyen los ladridos de un perro
planeta cartón, ni el río rima ya con nada…
mañana será otro día.
escribir
Escribo contra la corriente, porque escribir significa creer todavía en algo, porque si no lo hiciera la pulsión de muerte me arrastraría, me pasaría por arriba, me borraría del mapa.
Escribo para no arrepentirme de no hacer, para interpelarme, para sacarme la máscara y dar la cara por mí, para prolongar la función más allá de los bostezos del público postergando indefinidamente el acto final.
Para sospechar que pasado un tiempo vos estarás leyendo y llegado a este punto pensarás: otra vez el recurso de interpelar al lector, pero no podrás dejar de leer porque si lo hicieras el texto moriría.
Porque mis palabras pretenden tejer un conjuro, porque escribo como quien construye una máquina inefable, un mecanismo preciso cuya función no se conoce todavía.
Escribo sabiendo que será inútil pero lo haré de todos modos, añorando la alegría de los que saben o creen que todo es un sueño, que nada merece ser tomado en serio, que el tiempo no existe.
Escribo porque es un acto físico y para mí es igual que dibujar. Un trayecto, un itinerario, un paisaje, casi un retrato.
Porque creo que la palabra tiene poder, que materializa y concreta, que puede sanar, revelar, ser transformadora.
Y también porque escribir es hablar en silencio.
Y es económico, mínimo, verdadero.
Y porque implica no estar solo.
Escribo porque todavía soy capaz de amar.
el pintor
Giorgio el misterioso
antes de transformarse
en Giorgio el oscuro
arrojó las claves del silencio
en la tela vistió los maniquíes
del dolor que provoca
la ausencia del deseo
contradiciendo a Buda
antes de contradecirse
a sí mismo buscando ser
clásico en su anacronismo
en cualquier plaza vacía
subrayada por el humo del tren
hay enigmas eternos
que se deslizan huyendo
por el declive vertiginoso
que separa la luz de la sombra
por la arista que hiere de soledad
a los objetos y al hombre
que no está.
opacar
Empecé a pensar
que llegar al final
era cosa de no creer
me di vuelta en el aire
para caer hacia arriba
me arrastré a la par
de mi sombra
ignorando el ángulo
que nos separaba
sintiendo en la suela
de mis zapatos
esa desolación de frontera
en el filo de la luz
como si fuera necesario
dejar un rastro
para la memoria
sangrando oscuridad
así es mamá
Generosa va dejando sus fluidos alrededor
como maná para sus hijos
contando los dedos de sus manos
de sus pies las penas de su pecho
los pechos secos de su presente
alrededor de la mesa puesta
donde la comida fría se devora
el tedio las lagañas del ojo marital
cuidado con las palabras cuidado con
el perro que cuida la puerta no ladra
sin motivo aparente los detritus tristes
taladran la memoria nos habíamos amado
tanto fue el cántaro que al final la fuente
colmada de reproches se comió la alegría
tarde vacía llovía sobre mí en el futuro
no habrá psiquis capaz de amar tanto
olor a cuerpo viejo cansado muerto aún así
tiene su habitáculo en la memoria
había una vez un niño escapando de su casa
ex voto
Hace un tiempo perdí mi mano derecha
en una batalla en Plaza de Mayo
en medio de un torbellino de gases
machetes y caballos
fue una hermosa escena barroca
donde la sangre era el pigmento dominante
ahora, con mi capacidad de acariciar
reducida en un 50 %
cada vez que hay una manifestación en la plaza
un chirriante cosquilleo invade con furia la mano ausente
ocurre que tengo un muñón en extremo sentimental.
escribir en el aire
Una línea que dibuja
las parábolas invisibles
del vuelo de una mosca
durante toda su vida
hasta que la veo morir
en mi mesa bajo la lámpara
sobre la blanca hoja iluminada
para ella como un escenario
esa línea es lo que escribió
la mosca con su cuerpo
con su vida que termina aquí
provocando en la mirada testigo
esta reflexión esta mínima ceremonia
de sepultarla en la tierra húmeda
de una maceta en el balcón
solitud

Un hombre parado frente a la lluvia
se distrae leyendo un periódico.
En algún lugar de la ciudad
dentro de un subterráneo en marcha
otro hombre escribe de corrido una frase:
-Guillermo es tímido-
-Guillermo es tímido-
-Guillermo es tímido-
La lluvia cae con fuerza
sobre un bidet abandonado en el baldío
dos o tres moscas perdidas
golpean los vidrios de mi ventana
yo me dejo ir con las gotas que caen
y me estrello contra el suelo.
Es la tarde de un sábado.
corrido
La mudez del cuerpo
es puro desplazamiento
ahora todo es
deseo textual
si...
Si la ventana fuera
además de ventana espejo
el paisaje que veo sería
mi reflejo
si el espejo fuera
ojo además de espejo
del otro lado habría
una imagen invertida
una ventana al revés
un espectador colgado
con la cabeza en los pies
pero si el ojo fuera
espejo y ventana a la vez
entonces adentro y afuera
seguramente habría
mucho más que simetría.
la estupenda futilidad de todo
Estoy planeando un robo
lo quiero hacer perfecto
entonces lo haré público
que todo el mundo lo sepa
y nadie lo crea
seré el autor inocente
del crimen perfecto
mejor todavía
pluscuamperfecto
el inimputable
dueño de un botín
inenarrable
que el mundo vio
y olvidó incluido
yo
matar el tiempo
Inflando forros hasta que queden del tamaño
de baguetes esos panes espectrales salchichas vacías
de contenido salchichas obscenas pero menos obscenas
que las verdaderas salchichas inflando forros queriendo
matar el tiempo hasta reventar el aire comprimido
en los pulmones en el mundo el aire entero
que rodea al planeta esta tarde esta noche que habrá
luna llena y será el cumpleaños de alguien y habrá
alguien que me amaba y ya no me recuerda cómo
era cómo éramos en el tiempo en que usábamos
el tiempo de otra forma después de inflarlos
lo mejor es hacerles un nudito en la punta
tirarlos por el balcón soltarlos en el aire que vuelen
como colecciones privadas de suspiros envasados
sobre la ciudad sobre los techos del suburbio sucio
como la memoria sucia como la muerte porque esta
noche alguien habrá de morir alguien habrá muerto
quién sabe
Había aire
había vacío solamente
unos pasos más allá
lo mejor era no detenerse
para cambiar de tiempo
verbal
lo mejor era cambiar
de cuerpo en pleno vuelo
aunque para eso hace falta práctica
lo mejor es ensayar por la mañana
cuando estás seguro
de que resta todavía mucho día
cuando las cosas aparentan
ser lo que parecen
lo mejor es caminar como quien baila
un pie delante y otro detrás
un leve giro no perder
la gracia
no perder el humor
no perder
la calma
lo mejor es leer al revés
y siempre permanecer
en movimiento
más allá está el silencio
y quién sabe qué
más
jugo
Una rodaja de limón
es un reloj de horas diurnas
me hace pensar en una antología
de todas las cosas redondas
y amarillas del mundo pero
no hay tiempo para enumerarlas
en este reloj de nueve gajos
tan apto para aderezar un trago
o acompañar el té verde
este cuadrante que muerdo
para astringir lágrimas y mocos
los fluidos y las secreciones
provocadas por un agujero
que no se ve que está dentro
de la cáscara de mi cuerpo
ese orificio que produce
un remolino que gira
en sentido contrario a las agujas
de este reloj de nueve horas
como si pudiera volver
al tiempo en que ese agujero
no existía todavía y el limón
ni siquiera había sido
desprendido de su rama
la mueca que provoca
en mi rostro su ácida potencia
parece una sonrisa o un rictus
de dolor sostenido en silencio
en el tiempo que dura un hiato
en el espacio que existe entre
un punto y otro punto y otro punto
en una línea de puntos
a tarde ser
El cielo color gris cinco en la escala
de valores encapota la silueta de la city
en medio de unos edificios viejos
sube una columna de humo blanco
mi hemisferio izquierdo me dice: incendio
miro las nubes me gusta el cielo así
debajo del puente todo es negro casi
no hay agua ya ni vida queda
unas bandas amarillas el reflejo de las luces
la noche inminente el viento amenazante
el horizonte desaparecido el agua en el aire
el lobo no abre la boca ya casi no come
no queda nadie que se jacte de estar vivo
al lado del puente un inmenso cartel rojo
exhibe un slogan de campaña una frase
de ocasión: la seguridad se hace
del otro lado el cartel rojo de Caserita
postales de la frontera poemas sin escribir
teléfonos mudos habitaciones vacías
recibo un mensaje que me dice que la nada
y el vacío son inspiradores preferiría no saberlo
preferiría estar lleno mi hemisferio derecho
piensa en la luz piensa en el espacio
piensa en color rojo negro blanco gris
salgo a la curva del balcón me dejo mojar
de este lado y del lado de allá es igual
el lobo no está el lobo perdió los dientes
el pelo las mañas murió por su boca
ahíto de carne podrida harto de alimentar
los rincones del conurbano con su fama
no era en verdad un lobo era un perro
abandonado cansado de ladrar para nadie
el humo blanco ahora es negro el cielo
también como la boca del lobo muerto
como la muerte que espera en el horizonte
como la noche que espera por mí
yo era
Yo era un buscador de oro
con pies de barro
que no encontró nada
más que la piedra
que persiste en el tiempo
yo era silencio
sombra de humo
puro yo agazapado
en lo más hondo
de la carne elemental.
santo oficio
Jesucristo tenia una estrategia
de comunicación, el mensaje
más sofisticado transmitido
por los canales más simples
y en la mesa siempre había
pescado fresco un poco de pan
unas cuantas copas de vino
algunas mujeres llamadas Maria
lo suyo era lo básico
una túnica un par de sandalias
hablar en parábolas caminar
sobre el agua perdonar al enemigo
siempre me pregunté si su padre
construiría cruces en la carpintería
diagrama
“La diagonal es la distancia más corta
entre la ausencia y el placer”
así fue como aprendimos a ser oblicuos
a caminar borrando las huellas
a cruzar el río y volver
a la misma orilla
a despedirnos antes de haber llegado.
(No es un error de procedimiento,
solo una incorrecta interpretación de la geometría).
no
No me des la espalda
ni aún así
que me sorprendas
trepando por el chorro de agua
subiendo por la columna de humo
no me quites la palabra
ni que fuera
mi discurso incomprensible
mi verbo abrumador
ya verás que no me ahogo en tu agua
ni aún así
que me respires a mí
no me camines los pasos al revés
como si fueran huellas en el viento
que no dejaron mis pies
no me digas que no
y no te lo diré yo
ni ahora
ni después.
sub marino
Este raro amanecer agonizado
tan cerca del límite de mi propio yo
tiene que ver con los restos de un amor
que son marcas en el mapa
del viajero cansado que por fin regresa a casa.
Esto no es un juego, hay algo
que enajena esta mañana, soy el mismo
pero no, las formas blandas
del mundo no resisten nitidez alguna.
Todo es precario, inasible, fugaz,
semejante a la luz que se mueve en la densa niebla
como si nadara en el aire.
Este despertar desestabilizado
se corresponde con la inefable sensación
de habitar en un mundo submarino
sin llegar a comprender del todo
la literalidad del agua.
polvo
El polvo entra en la casa
a su aire
al amparo del sol
el polvo ama las cosas
las cubre se pega a ellas
a la espera de que venga
un niño y dibuje con su dedo
un pájaro una nube un tren
un niño que sonríe
mientras dibuja con su dedo
en el polvo en la arena
en la ceniza del tiempo
que cubre las cosas y los cuerpos
y los sueños y los recuerdos
y el espacio que hay entre ellos
que nunca está vacío
arder
Déjame descansar sobre tu alfombra
dice Anne Sexton en el poema, aquí no hay
alfombra alguna pero es una tarde
para descansar, leo recostado en el sillón,
afuera arde el aire de febrero y el hipnótico
ladrido de perros lejanos, muertos de tedio
y de sed, rebota entre los edificios,
al poco rato me quedo dormido
y ya no sucede nada más.
Despierto mucho después con el libro en la cara,
mi respiración tibia humedeció el papel
y algunas palabras quedaron pegadas a mi boca,
no es que mi aliento se haya unido
al aliento poético de Anne, ni que yo
haya bebido sus palabras cuando dormía
pero leo: aquí está el ojo, aquí está la joya
esa frase me inquieta de una manera
desconocida, tengo mucha sed,
tiembla la luz que me rodea
y yo caigo en el último verso:
ardo del modo en que arde el dinero.
¿yo?
arrivederci roma
el que se quedó solo se embroma
los muñecos abandonados de la infancia
intoxicados de naftalina en los desvanes
arrullándose a si mismos
pasará pasará pero el último quedará
pues entonces quién lo tiene
la muerte es la última frontera del deseo
cada vez que puedes
flirteas con ella
¿yo señor?
no señor,
yo argentino
o de otro
Me preguntaste en qué pensaba te dije en nada
pero no era cierto, pensaba que en algún lugar
debe haber un orificio, un agujero único
no demasiado diferente a otros por el que si uno mira
del otro lado no ve nada y ese es el ojo de la aguja
por el que debe pasar el camello, es el legítimo agujero
por el que hay que hacer pasar el mundo hacia el otro lado
para darlo vuelta como si fuera un guante para que al fin
la cosa funcione todo tenga sentido sea posible ser feliz
el orificio no debe ser demasiado grande lo imagino
del tamaño de una boca formando la letra o
con eso alcanza con eso debiera ser suficiente pero el hombre
que haga el trabajo el hombre que empuje el mundo
al otro lado a través del agujero ese hombre sí, ese hombre
debe ser una cosa seria ese hombre no debe tardar en llegar
licuefacción
Fui a tomar el café y se me cayó
la cara dentro de la taza
la sorpresa hizo que se me cayera
la taza de las manos
lo tomé como una señal
y mi corazón cayó en la incertidumbre
y yo me perdí en un mar de dudas
justo en este planeta que está
cubierto de agua casi por completo
¿escaleras?
¿escaleras? Sí, escaleras
para neutralizar los planos
inclinados de este laberinto
camuflado de jardín de piedra.
estío
Con una temperatura tan alta como ésta
todo se descompone demasiado rápido
incluso las palabras proferidas
comienzan a oler mal antes de llegar a destino
son como morder una cáscara sabiendo
que ningún jugo saldrá y aún así pensamos
en el agua como si estuviéramos en ella
nos creemos más livianos que el aire
pensamos que podemos cambiar las cargas
eléctricas de las nubes y caer a tierra
como una bendición, como algo anhelado
pero todo se reduce a motas de polvo, partículas
de materia seca por las que ni el pensamiento
ni el deseo pueden fluir porque apenas hay
un hombre solo una mujer sola una luz asesina
que los recorta y los reduce a meras figuras
que adornan el vacío de la ciudad en verano.
hoy
Voy por el borde
donde no soy
anido en mi
yo epidérmico
tan intangible
casi parece
un efecto óptico
quisiera sumir así
disuelto en luz
usual
En esta casa no hay paz
el viento ulula y no me deja
pensar con claridad en ella
debe estar dibujando mapas
de nuestra relación
pintando territorios con verde
marcando fronteras en rojo
y los ríos que alimentan la tierra
con ese celeste de lápiz escolar
¿es el peor o el más verdadero
de los lugares comunes
asociar los perros que aúllan a la luna
con el deseo por una mujer?
s/t
Soy un falso pez
bebo el agua en la que nado
el agua que me hace brillar
no dio
Puse a siete monjes a meditar
alrededor de mi concepto del dinero
pero ninguno de ellos era yo
y este procedimiento no dio frutos
el cuerpo estaba ausente
y el dinero no es un árbol
es una piedra sosteniendo el equilibrio
en un alambre de alta tensión
el instante de la luz
La nieve cae y una vez en el suelo
se ensucia se pone gris se vuelve
negra se derrite se mezcla
con la tierra el mundo
no es abstracto no es una idea
lo blanco dura un segundo
el instante en que la luz lo señala
luego ya se sabe se le pone un nombre
se lo invita a vivir se deja
de creer en él ya no refleja
el silencio cambió de lugar
miramos para otro lado esperamos
otra cosa que nunca llegará
el mundo no es un lugar es más bien
una presunción que nos resulta
estrecha o demasiado holgada
mientras tanto matamos a los animales
matamos a otros hombres matamos
el tiempo y no solamente el tiempo
cerramos los ojos pero lo que vemos no cambia
la tiniebla es la misma adentro y afuera
nos abraza y nos cubre como una piel
puedo ser yo puedo ser tú puedo ser él
puedo ser una voz que nadie escucha
como el monótono tintineo de la lluvia
como las gotas incesantes que caen del cielo
brillando apenas un segundo en el aire
el único instante en que la luz las señala.
magia blanca

instrucciones para desarmar el paisaje:
sacar de su lugar la línea del horizonte
enrollar juntos el suelo y el cielo
atar el rollo con la línea
usar el rollo como catalejo para mirar a través de él
fijar la mirada en la última nube
que flota en lo alto hasta incomodarla
y lograr que se vaya
(las nubes son bastante tímidas)
sinfin
Quise tapar un agujero
pero después vi que no era
un agujero era un pozo
quise llenar el pozo
pero después vi que no era
un pozo tenía salida por el otro lado
era un túnel me interné en él
lo recorrí de punta a punta
salí y cuando estuve parado
lo volví a confundir con un agujero
quise taparlo pero después
vi que no era un agujero
era un pozo quise llenarlo
pero me di cuenta de que tenía salida
por el otro lado era un túnel
allá
Al fondo de la pampa
donde está la raya donde empieza
el cielo hay
un ocaso vencido
de colores imposibles,
la naturaleza también puede
mostrarse desesperada.
nex o
Me amparo en el componente gaseoso de mi ser
para evitar ser arrojado de mí
el truco consiste en girar hasta poner en marcha
una fuerza centrípeta como un antitornado
y los pensamientos sentimientos recuerdos emociones
formen un núcleo que vertebre todo lo demás
y esa inmaterialidad se torne transparente
gravitacional polifacética entre lo que es
y lo que se nombra entre lo que soy y lo que imagino
entre la vida y la muerte entre el tiempo y el amor
ex sex
Las luces caen cortando el humo
debajo del tinglado donde baila Rosi Can Can
moviendo sus muslos embutidos en medias de red
con las que quiere pescar el dinero
húmedo de sudores y alcohol
a veces Rosi se siente tan mal
que se ahorcaría con sus propias ligas
a veces Rosi lo hace tan bien
que piensa que en verdad ya ha muerto
y las chapas y las sillas y los focos
son parte de su precario sarcófago
tan habituada como está a las babas
y las miradas bobas de los hombres
fofos que debajo de su pantalón apenas
pueden agitar su frustración a medias
como si fuera un gusano ciego
al que quisieran asfixiar dentro de ella
a veces Rosi la saca barata
y siente un toc toc en la puerta
endeble de su camarin y una mano
vacilante le acerca un ramo
de claveles algo marchitos pero
todavía hermosos como ella
entonces ríe halagada
pero no dice nada apenas
el gesto de su mano helada
que se agita en el aire y parece
despedir al emisario parece
decirle bye bye corazón
via via mi amor salí de acá
rajá turrito rajá
parte de todo
Lo duro se articula con lo rígido
lo blando se entiende con lo blando
y para relacionarse cuentan
con un estado intermedio de la materia
no hay pausas en el girar de la rueda
todo organismo vivo avanza en el tiempo
y en ocasiones algunas células
en ciertos individuos de una especie
engendran pensamiento.
átomo
Un minuto vacío en la tarde calma
tiene tanto vértigo alrededor
como leve es el silencio que lo habita,
contiene esa clase de poder
que podría iniciar una catástrofe.
Lleva más tiempo hablar de él
que vivirlo.
viscoso
Hoy el rojo de mi corazón
lo tengo en las mangas
que son mi parte árbol
mi parte mangangá
cuando doy un abrazo
mancho de sangre.
tan así
Es tan difícil amar
una deidad cotidiana
como romper con los dientes
las perlas de la noche
que cuelgan del cielo
de los muertos
efímero
Fragilidad extrema:
un tallo de ceniza en el desierto,
el parpadeo de la luz
en el temblor de los labios.
En la cornisa de la razón, el ahogo.
Un instante,
un latido antes
del adiós.
el dedo de Lamborghini
1 en sí mismo
índice grafálico
apunta hacia lo alto como señal
de sentido o dirección
como si quisiera dibujar
el culo de dios con un giro
y metérsele dentro para revolver
los cabos sueltos
la trama simbólica.
El índice es siempre uno
y uno separado del todo
es sólo
aire de rebelión, hacedor
de remolinos, apuntador
sibilino, margen,
pura excepción.
Sin embargo apunta hacia arriba
como si quisiera ser
como si quisiera decir.
elecciones
aire
no muro
junco
no viga
luz
no sombra
no
sombra no
tan teo
si yo hubiera
si alguna vez
si acaso
pero no
primavera siempre
Si pudiera levitar a un metro o dos del piso durante todo un año
y permanecer inmóvil en el mismo punto del espacio
mientras la tierra completa su giro rutinario
aguardaría inmóvil a que la plaza de todas las tardes
regresara lentamente a mi encuentro
cargada de vivencias desconocidas por mí.
Quizá yo sería de ese modo un año más joven que ella
y los mismos árboles de siempre me parecerían extraños
y yo me habría habituado a vivir en el aire
y percibiría el vértigo sutilísimo que lo constituye y lo recorre
o comprendería que las formas necesitan movimiento para permanecer unidas
o creería entender que todas las cosas y todos los seres
que se desplazaron frente a mí desde que me detuve
no hicieron otra cosa que cambiar todo el tiempo
para seguir siendo las mismas cosas, los mismos seres
y en algún sentido se han duplicado
afirmándose en su esencia un año más
avanzando despacio y tranquilos hacia la muerte
y mirado desde ese punto de vista
quizá yo he girado al revés, como si estuviera huyendo
hacia la infancia, eligiendo vivir continuamente en primavera.
todo el resto
a Guillermo Motti
I
Lejos de mí, de Alejandría.
Morirse balbuceando
algo de Justine.
Algo, acerca del amor y cosas
peores todavía.
Ay, aquellos tiempos
cuando trabajábamos
y trabajábamos como hormigas
desvelados en puras inutilidades.
Un poco más flaco y ya estás muerto,
le decía y enterraba
mi dedo en sus costillas.
Gramo más, gramo menos,
ahora ya estás muerto.
II
No sé. No estoy segura.
Podría saludar esos huesos felices
si pasaran volando
como pájaros prehistóricos
con ruido de articulaciones.
Podría incluso saludar a la bandera.
A cualquier bandera
mientras las cosas fueran lo que son.
Pero tampoco estoy segura.
Y ahora no sé dónde encontrarte
manchado de tierra persistente o rojo vivo.
Colgado de vos mismo en el esqueleto
de siempre y sin embargo nuevo
cada tanto, cada poco. Creo.
Pero no sé y me horroriza, me horroriza
como si hubiera muerto un niño.
Sólo la ciudad es real.
Sólo la literatura
y este ardor en la garganta
y mi manera de adorar el suelo
como si a esa altura existiera el paraíso.
Pero sólo la ciudad es real.
A veces, la literatura.
III
Quizá recién ahora se trata
del último suspiro,
del asma o de la marihuana,
de la transformación definitiva.
Existe y no está allí,
podés tocarlo y en verdad no.
¿Lo vemos no lo vemos? No sé.
No estoy segura.
Sólo la ciudad es real
y la suela del zapato.
Sólo la literatura y el ardor
en la garganta.
Acaso podamos posar la mirada
sobre la superficie de las cosas.
Acaso hacer callar
el silencio que nos rodea.
Acaso perder la compostura y gritar,
incluso morir,
y el tipo que muere en este caso,
en serio,
ese sí que estaba loco.
Eleonora Filkenstein
el patio
¿Acaso imaginaba
como una deidad
a la oruga iridiscente
que paseaba por los nervios
de la parra del patio
de la casa de mi infancia
en el verano, allá
hace tanto tiempo?
Y los caracoles
que poblaban el jardín
después de las lluvias
cuando el olor a tierra
trepaba por el aire
¿no eran también como milenarias
esfinges en miniatura
que con parsimonia
dibujaban con trazo brillante
innumerables laberintos?
Y el canto de los grillos
y de las ranas y el perfume
del jazmín del país
y el olor lejano del mar
y la luz de las estrellas
y las rosas en sombras
y el viento entre las hojas
y las manos de mi madre.
ni no
No decir
ni pío
ni mu
ni agua va
no estar
ni muy lejos
ni tan cerca
ni ahí
no actuar
ni al tun tún
ni sin ton
ni son
no olvidar
ni tu cuerpo
ni tu olor
ni tu voz
oh (dolor electrodoméstico con forma de reloj de arena)
Parece irreal pero
tan profundo
oh, tanto dolor debe ser
un agujero cero
más negro que
más allá de
todo perímetro
ex
centris
quién sabe si restará
tensión poética
mencionar que en el televisor
encendido en la cocina
la lluvia catódica
indica el fin de la transmisión.
nos
El hecho de que haya en mí una parte que
pene
por vos
no implica que tengas que sentirte así
yo estoy parado
en el medio de un mar de gente
pero me siento hondamente
solo
por vos
yo podría ver el todo en cada una de sus
partes
por muy pequeñas que éstas sean
que haya en vos un ojo feroz que no quiere
ver
no significa que yo no esté ahí
a la distancia de un brazo
yo estoy parado
en cualquier lado a tu alrededor
justo donde no hay nadie justo donde
el silencio
hace su nido para que podamos escuchar
su voz
para que en medio del ruido podamos escuchar
nos
12
La plaza del pueblo amaneció aquel día
rodeada de un grupo de ballenas,
cada una de ellas con una persona
asomando por su boca,
brillantes y blancos cuerpos recién lavados
orlados de algas y medusas,
los cetáceos moribundos
abrigando la desnudez de los ahogados
como madres, como valvas, como capullos
de grasa tibia en las luces rosadas del alba.
si yo si tu
Ibas tan bandera al viento
que fui tu patria por un rato
coser y cantar para mí
un trozo de vidrio en el pasto
falso diamante pero bello al fin
enjoyecías.
Si yo no tengo ná
y tu no tienes tó
es igual para los dos
tormenta que arrasa y moja
pero pasa
perseguirte por las calles todo el tiempo
amor en casa.
hoy
Hay
no sé qué
clima raro
o cosa parecida
como aquel día
en que vos partías
y me dejabas el gato
para cuidar
y yo pensaba
me gustaría ser el gato
y que vos fueras yo
y no te fueras
ya sé a veces
el raro soy yo
y vos serías
como la noche
que abraza todo
alrededor
con su hondura
hoy
yos
Como si
uno alrededor
de una palabra o una idea
levantara andamios
y en los tablones apoyara
las cosas que nos desvelan o nos ocupan
en uno el deseo en otro la memoria
en otro más aún
las pérdidas y ausencias
y se fuera armando una construcción
como las que rodean los monumentos
que se piensa restaurar
un catálogo privado que exhibe
nuestra ínfima peculiaridad
esa arraigada manera de movernos
retrocediendo hacia adelante
como si
uno
fuera dos
soy
Uno es varios o muchos o algunos
mi mí mismo, mi otro, mi yo
existiendo en mismidad
en esta mañana inaugural del mundo.
el sueño (¿la fantasía?) del escritor
El mono pensante sentado en la silla
dentro de su cabina transparente
en medio del parque
mira caer la lluvia, parece absorto
en el dilema de saber si lo que le sucede
es un experimento o una instalación artística
aunque no llegan hasta él las voces
que gritan que el simio no es un pensador
que no tiene tema ni objetivo, que
todo es discurrir, él mira la lluvia como quien
mira llover, él se deja acontecer
y no es que sea un mono filosófico
pero a todos nos inquieta el silencio del chimpancé
a todos nos atrae la jaula ajena
a todos nos parece un hogar perecedero
y sin embargo caminamos alrededor
con el aire distraido de un paseo dominical
yo pienso sin embargo que el mono
debe estar pensando qué hace tanta gente
dentro de la enorme jaula que lo rodea.
ritmo
ella dijo vos sabés
que el corazón es un músculo
que se contrae y se relaja
se relaja y se contrae
precavida
ella dijo mejor andate
me da tantas ganas de llorar
saber que puedo perderte
que prefiero no verte más
allá lejos en el tiempo
En la década del 40 las mujeres argentinas tenían
el sol de la bandera calentando la tabla de planchar
la líbido en los bolsillos de los pantalones de sus maridos
la ventana al melodrama en los sillones de la peluquería
la costumbre de aliviar los intestinos con supositorios
en la fotografía de casamiento la cintura con corsé
de la novia gira alrededor de la torpe mano del novio
que busca como un vuelo de insecto el orificio perdido
ah no querido así sí que no digo yo que dijo ella
si estás cansado de dar vueltas no bailes más el vals
que me vas a pisar las enaguas con puntillas con encajes
mejor te espero en las sábanas a las dos del día de mañana
cuando la liberación femenina nos permita de una vez
disfrutar de forma libre justa y soberana del hecho de coger.
así
Así como si tuviera
la cabeza dividida en sectores
por líneas de puntos
y en cada área un punto débil
y en cada punto un polo
positivo negativo neutro
como un puerto que se abandona
y en cada puerto un barco hundido
mirado con los ojos de otro
que apunta a la nuca
para hundir la cabeza
en el agua del olvido
como un dibujo hecho
con una línea que une
todos y cada uno de los puntos
y forma una red
que sostenga el peso de pensar
que la eficacia de ser otro
a veces se desvanece
cambios
Con el advenimiento del nuevo siglo
ocurrieron algunos desplazamientos
en el jardín simbólico del dogma cristiano:
Jesús será desde ahora un líder mucho más sexy
apto para todo consumo
ya que ha logrado después de 20 siglos
de negociaciones con el altísimo
que la cruz sea quien pene
y de él rescataremos en adelante
el discurso revolucionario
el desprecio por el poder
y su éxito con las mujeres.
nada
No hay nada más elegante que el silencio.
Nada más intenso que el vacío.
El cielo desordenado
ve caer un nervio de luz.
Yo no estoy aquí.
nueve
El primer verso es corto
y claro en su poco decir
el tercero evoca a una mujer
sin necesidad de nombrarla
lo que sigue es introspección,
pensar en el tiempo, melancolía,
escribir unos versos que
contengan un secreto
y callen al llegar a nueve.
narciso revisionado
Quizá no sea Narciso quien escupe en el espejo
sabemos que estaba enamorado de su imagen
pero ignoramos qué pensaba su imagen de esto
viendo día tras día hora tras hora el mismo rostro ansioso
cualquiera terminaría agotado y odiando esa rutina,
maldiciendo la dualidad y los misterios de la luz
cuando rebota en superficies pulidas y brillantes,
deseando cubrir al reflejado con sus encantos
abrazarlo con sus rasgos invertidos
y ahogarlo definitivamente en su propio egocentrismo.
estado de(s)gracia
El cuerpo flaco
salta entre la vida
y la muerte salta
entre dos pistolas pintadas
en la pared del suburbio
mañana quedarán los huesos
una dentadura incompleta
para identificar
la pose rocker del salto
denota un afán
abortado
de inmortalidad
dia fanidad
Abre el día a los pies de la cama
la noche se invierte y se repliega
abre el día y yo resbalo
en esa incitación a la luz
el río de una sola orilla
ondula por todo lo ancho
estas nubes que pesan sobre mí
condensan en lo alto toda el agua
para lavar el aire de mañana
diafanidad
me abandono en la belleza
de las cosas que no se pueden tocar.
no es

El jardín de los poetas
no es esa cosa rococó
que imaginan las señoras
a la hora del té
es una plaza seca y vacía
cruzada de sombras
un lugar preparado para un crimen
o un alumbramiento inusitado
un sitio donde volverse liviano
hasta horadar el cielo.
obra de Giorgio De Chirico
narciso revisitado
El círculo vicioso de Narciso
ha cambiado de signo en estos días
sigue siendo su imagen lo único que mira
y lo que lo tiene ahora fascinado es el odio
que esa imagen le provoca, como si
fuera un hombre santo y encarnara en sí mismo
todas las miserias de la época y la especie
como si fuera el último héroe con valor
para cortar los males del mundo de raíz
y asume su condena solipsista con la entrega
de un destino irrevocable, ejercitando
con desprecio el deporte de escupir en el espejo.
amor imposible
La mesa hembra y el macho pan
no se podían enmaridar
querían, pero no sabían cómo
harina y madera cambiaban
olores texturas calores
pero no encontraban el modo
el vino cercano sí sabía
pero no decía nada
de pronto un brillo en el aire
un súbito silbido cayó
el cuchillo atravesando el pan
clavando la mesa, volcando
el vino rojo, haciendo
la boda la misa la cena
con la virtud de su filo
inmediato sibilino vertical.
procedimiento
Enfocarse no en las cosas
sino en el espacio entre las cosas
apuntar al vacío
privilegiar el devenir
no el acontecimiento
despegarse de la cáscara cerril de los días
sentir la sed y saber
que nunca cesará.
para ella
Lengua que lame
la señal grabada
en la piel del
cuerpo amado
en la madrugada
Lengua no habla
tibio guante de saliva
dejando la huella salada
de su canto mudo
en el centro del mundo
ah
El trazo panzón
de la parte inferior
de la a minúscula
soporta la vibración
que provoca la voz
que gime de dolor o de placer,
(sostenida a su lado
por la estoica h
que no dice nada
y deja pasar),
acompaña el trayecto
del aire en su curva suave
que proyecta hacia afuera
hacia adelante hacia el otro
el sonido que nace en uno
y necesita incluir
a alguien más.
es pre ci so
Te deglutes en la espera
de las formas repetidas
en que se escamotea
el sentido
para romper el círculo
es preciso
meter las manos en la frente
muchedumbre de dedos
atrás hay más
lugar arriba hay
más lugar no
hay más que hurgar
urbanito
En la ciudad pasan cosas así
mirar hacia el cielo una noche
de niebla cerrada y confundir
el reloj iluminado de la municipalidad
con la luna llena
trampas de la percepción
en la ciudad pasan cosas como
mirar desde un piso alto y ver
en la calle correr un río de metal amarillo
la protesta de los taxis en el centro
carros en ayuntamiento
en la ciudad pasan cosas como
el sol de la tarde explotando de brillo
el asfalto mojado color plomo claro
mirando desde el bajo
belleza fugaz
en la ciudad
una nube se puede estacionar
sobre el edificio más alto
que parece un barco
como si hubiera decidido
quedarse a vivir ahí
vienen y van personas urgidas
combinando rictus muecas
en sus caras de defensa urbana
en defensa propia y ajena
en la ciudad el dolor se construye
hacia arriba y cuesta lo que vale
la pena el metro cuadrado
en la ciudad pasan cosas
como ésta
ahora mismo
alguien me lee
mutaciones
Abrí los ojos y vi dos pájaros
volando en círculos sobre mi cabeza
pensé que era una señal de libertad
pero no alcancé a ver si volaban
en el sentido de las agujas del reloj
o al revés porque enseguida
cayeron sobre mí y con sus picos
me arrancaron los ojos de raíz
podía sentir en las mejillas
el roce de los nervios ópticos
chorreando sangre como una máscara
de carnaval mexicano
levanté mis brazos y el dolor
hizo que agitara las manos en el aire
como alitas de pollo como pañuelos
de despedida pero enseguida
las cerré y como una magia invertida
atrapé un pájaro en cada una
lo suave de sus plumas y sus cuerpos
calientes me enfurecieron y les arranqué
las cabezas con los dientes después
me puse una cabeza en cada cuenca
con el pico hacia afuera y así tuve
otros ojos nuevos capaces de cantar
y comer insectos ojos que pican
que se abren y se cierran a su antojo
que miran siempre para arriba
ojos que crían cuervos como si fueran hijos
que toman agua de los charquitos
que sueñan con dormir posados en las ramas
del árbol de mis pensamientos
ojos que imaginan que mi cerebro
es su cuerpo o puede darles un cuerpo
detrás del dolor de lo perdido
no somos uno no podemos serlo
estamos esperando una señal
en este cielo mutante un símbolo
que transforme la apariencia
en esencial que lave mis manos
manchadas de sangre cubiertas de plumas
que haga que mis ojos salgan volando
como si nunca los hubiera cerrado
como si siempre los tuviera abiertos.
escrito a mano

La luz oblicua que rebota en los azulejos
hipnótica como el filo de una daga
dibuja un tajo o una frontera
con aire de escenografía hospitalaria
del lado de allá mi mirada perdida
depositó la incertidumbre, el desamparo
de este lado quedó mi cuerpo con sus apetitos
sus temores y sus vicios adquiridos.
Hay un enorme desajuste entre este pasillo y yo
pero decido fingir que todo está en orden
y para probarlo comienzo a contar mis pasos
mientras miro los pies que me transportan,
uno avanza el otro sostiene,
uno sostiene el otro avanza.
viejo poema viejo
Podría decirte que es el mes de julio
y la bruma desciende sobre nuestras casas
como una constelación de presagios
que empaña todos los espejos
opacando
las miradas que guardan desde siempre
tornándolas
más y más difusas, más y más ambiguas
los cuartos de las mujeres siguen albergando secretos
como cuando éramos niños
y hay un reloj en la sala
que comienza de pronto sin porqué
a mover sus agujas hacia atrás.
Hoy los rojos son menos intensos
arden en sus huecos los amores del pasado
con fuegos sin sustancia
huellas en la arena
sombras de seres queridos en errancia perpetua
una lluvia que no llega a ser lluvia
se deshace como chispas de agua
siempre creí que una palabra me podría salvar
pero debiera ser la que está antes de todas las demás
la que engendra.
Todas las gotas del mar
todas las moléculas de aire
no alcanzan a sumar
todos los pasos que dimos en falso
todas las preguntas que no supimos formular.
ser circense
El enano más grande del mundo
fue construido a pedazos
de madera terciada
armable y desarmable
fácil de transportar
dormía detrás de un ropero
beneficiado por la oscuridad
y el olor rancio de los rincones
para inventariarlo sería
preciso decir que ostentaba
su atractivo en un solo perfil
un ojo eficaz y el otro no
oculto detrás de un monóculo
sus piernas contrahechas bien
afirmadas en el suelo que le tocara
llevaba el cerebro fuera del casco
en clara muestra de desaforación
un brazo colgando detrás
del ancho tronco donde el corazón
tomaba el mando cubierto apenas
por un saco de tiro corto
la mano izquierda siempre diciendo
vení que vas a ver vení
que acá se vive bien
en la boca ya se sabe
en la boca es necesaria
la sonrisa lista la palabra fácil
la saliva presta el ansia de deglutir
todas las manifestaciones
del mundo alrededor
terminó como estaba escrito
antes de comenzar
disperso en el recuerdo
de un destino que nunca realizó
lo más grande que tenía
el enano era su nombre
de una vez
Alguno de ustedes cualquiera de nosotros
sería capaz se atrevería a desarmar
de un golpe la insípida marea de los días
dar un salto abordar la magia por sorpresa
sería quizá una cosa conveniente
conocer los días del asesino posteriores
al crimen cuando el crimen perpetrado
fue cometido contra uno mismo
y el cadáver que cuelga de la soga
se balancea sonriente en el espejo del yo
no hay razón de ser no hay causa alguna
para este desamparo de la conciencia
esta geografía primigenia que espera ser hollada
la hora más feroz puede ser la más propicia
el eco sofocado del silencio puede todavía
hacer estallar el cristal de tu coraza
la luna del espejo la cáscara del cielo
para empezar a lograr que todo sea reverso
que se derrame en el mundo la sustancia del antimundo
y las cosas y la sombra de las cosas y la idea de las cosas
abandonen la apariencia de ser y sean en el todo
de una vez
todos los fuegos
Todos los fuegos se dirigen al mismo lugar
el centro donde se cruzan
el horizonte y el cielo
el punto donde confluyen
la memoria y el deseo
todos los fuegos dejan tras de sí
formas retorcidas temblando de dolor
transformación de la materia
belleza yerma
todos los fuegos comienzan alguna vez
en el punto de no retorno
donde el cuerpo conoce su límite
retórica de la ignición
todos los fuegos se consumen a sí mismos
desgarrando el aire con su lengua filosa
ávida de temblores en su halo
de brillo incomprensible
balbuceo
Padezco de lo que no conozco
dimensión sin estatura
a ciegas a tientas a locas
paso vacilante avanzo
a tontas al garete al tun tun
sangre sin carnadura
desbordo de corriente extrema
transcurrir es desovillar
amar arder abrir
humpty dumpty
Yo estaba sentado en lo alto como un enorme
huevo inestable en el borde del muro
vestido con mi elegante uniforme color caqui
tratando de saber si cinturón o corbata
mirando en el espejo mi habano dictatorial
dándoles falsas órdenes a todas las palabras
para enrollarlas en discursos ajenos
de un lado del muro la felicidad artificial
del otro la miseria calculada en porcentaje
en el medio mi oscilante figura oblonga
dividiendo el aire las aguas y la amenaza
de romper el cuento por la mitad de romper
el cascarón para evitar que nazca la moraleja
la leyenda madre de todos los pesares
mientras tanto pegaba vidrios con cemento
en la cornisa desplegaba rollos de alambre
de púas instalaba reflectores cada vez
más concentrado en los versos del poema
que todavía no estaba escrito en el papel
bamboleándome en el borde finísimo
del sentido, tambaleando en la cima de
la duda de elegir si profeta o crítico literario
siempre a punto de caer en el error en el
lugar común en la crónica policial en la muerte
cambiando de uniforme de bando a cada rato
cantando sin recordar la letra correcta contando
mentalmente todas las promesas del rey poniendo
una cara inobjetable de impenetrabilidad
al otro lado del espejo.
nadie
Nadie podría acusar al espejo
de traicionar identidades
para eso está la luz
que atestigua con su incidencia
la legitimidad del reflejo
nadie podría decir que la noche
peca de simetría, mejor llamarla
negativo, contracara del día
eso dicen de la palabra muerte
que tiene con la vida
un perverso isomorfismo
que crece con los siglos
nadie debería buscar el doble
en la cuna o en la tumba
para eso están los sueños
para eso está el azar la magia
la fotografía en blanco y negro
nadie tendría derecho a ser amado
si no fuera por sus miserias
pretender lo contrario sería
averiguación de antecedentes
el brillo de lo terso es lujo fácil
y atrae en especial a los vencidos
de antemano por su propio engaño
nadie podría ostentar la vida
si antes no ha muerto un par de veces
por tristeza por desamor o por hastío
de tanto estar vivo
fútil
¿qué he sido? funámbulo fugaz
equilibrista frustrado herido de muerte
casi muerto por asfixia provocada
por exceso de sonido efésico
enfermo de simetría
sojuzgando la presencia altanera
de la rima en demasía
jinete intermitente de la suerte
ángel vespertino de una sola ala
volando en círculos alrededor
del ojo del volcán de la boca
ciega de la caverna
contemplador empedernido
de la belleza que no está
que ya se ha ido
la caja que no guarda nada

Cierro los ojos
y me meto en la caja
que no guarda nada
más que aire y pasto
la caja de forma rara
que parece el patio
de una cárcel de vacas
la caja empalizada
que parece un campo
de juego pampeano
un prado cubista
una forma de estudiar
el comportamiento
de la sombra
si yo fuera el autor
haría llover ahí
para nada, para oler
el pasto mojado
para saber
cómo suena el agua
al caer
para creerme japonés
para pintar
sin necesidad de pincel
para lavar el aire.
Abro los ojos
y dejo
que pegue el sol
para mirar al sesgo
y ver subir el vapor
para ver moverse
la sombra
para ver cómo cambia
todo
cuando no pasa
nada
dentro de la caja
parece afuera
para salir
hay que ir
hacia arriba.
imagen: Pasto, óleo de Magda Banach
antes
Antes te miraba con un solo ojo
ahora te hablo con la voz del silencio
y ni siquiera es silencio
es lenguaje invertido, dicho al revés
aspirado como contracara del verbo
que no quiere ir hacia vos
que me alimenta de palabras que no oirás
pero se concibieron en tu jugo
criaturas nonatas de sonido y aire
que devoro como a fantasmas
mientras el tiempo nos aleja.
te miro
Te miro de costado, con un solo ojo
como si hubiera sido herido por un rayo
como se mira a los que detentan el poder
como planeando una traición que nunca llega
te miro como puede mirar un pez
como se mira el atardecer desde la ventanilla de un tren
te miro irte cuando parecés venir
desde lo alto, desde lo bajo, forzando tensiones
se trata, apenas, de que no me gusta la simetría
mi parte caracol avanza dejando un rastro brillante
mi otra parte sigue el rastro sin pretender alcanzar a nadie,
ni siquiera a mí, ni siquiera a la porción
del mundo que veo con mi único ojo abierto
el otro ojo no descansa, tiene adjudicada la tarea
de mirar hacia adentro.
falso Warhol

Fue solamente una operación mental
provocada por una curiosidad irrefrenable
pero estuvo tan cargada de sentido
que parecía provenir de la forma
de la materia de la sangre
el truco consistía en utilizar
el viejo recurso pop, serializar tu imagen
en innumerables variaciones
cambiando relaciones de color
entre figura y fondo, me puse
manos a la obra como un falso Warhol
a veces brillabas en la oscuridad
naranjas varios sobre azul violáceo
cuando puse tu cuerpo encarnado
en rojos y magentas parecías arder
de pasión y de deseo recortada
sobre fondo verde más verde que nunca
en alguna versión te transformaste
en oscura mensajera de la muerte
con tu imagen invertida sobre fondo
negro de humo de sombra de noche
a veces eras puro destello iridiscente
amarillos y dorados sobre rojo y morado
en medio de ese frenesí de manifestaciones
fui arrastrado por el vértigo de representar
no pude mantener unidas todas tus versiones
ese fue mi error definitivo, para lograrlo
me hacía falta el talento del artista original
y vos saliste disparada en tantas direcciones
distintas que nunca más me fue posible
darte alcance ni tenerte ni volverte
a pintar con ningún color de mi paleta.
piedras

Piedras en el fondo del mar
aquiescencias insólitas
bordes romos, superficies tersas
texturas direcciones tramas
ni vos ni yo estamos aquí
no somos nosotros los indicados
para evaluar si esto
es una metáfora o una trampa
el agua que nos lava no puede
oficiar de tejido conectivo
el agua no puede
hablar por nosotros
en este lugar el silencio
es perfecto en este lugar
todo está en su lugar
en este silencio
uno puede disolverse
en el tiempo
en esta distancia
que hay entre nosotros
todo puede caber
arms

Fue en la noche de año nuevo
que a mis brazos le crecieron otros brazos
no fue algo doloroso ni complejo
simplemente sucedió
tres pares de bracitos pequeños e inexpertos
en cada brazo
recuerdo que pensé: a falta de alas…
y los bracitos intentaban atrapar
a las luciérnagas del jardín
se colgaban de los arbustos que tenían a mano
y se enredaban aplaudiendo los estallidos
de los fuegos en el cielo
fue una pena que esa noche estuviera solo
era la situación ideal para dar un buen abrazo
brindé varias veces a 14 manos
tuve los mejores deseos para el futuro
y luego me dormí
a la mañana siguiente los bracitos habían muerto
los desprendí de mis brazos como ramas secas
y los apilé en el jardín con las hojas y los escarabajos
después encendí la fogata
sintiendo una nostalgia desconocida
y pensando en la inevitable finitud
de toda floración.
ilustración: Luigi Serafini
la liga de la justicia

A veces es Batman
con su típico ceño fruncido
y sus ojos como navajas
el que me mira desde el espejo
de la infancia
otras veces es el hombre de Kryptón
o Tarzán de la selva, todos
parecen querer saber lo mismo:
¿y qué fue de vos? ¿le ganaste a los malos?
¿luchaste por tus sueños?
No sé qué decirles, la realidad
es tan compleja, los tiempos tan difíciles;
tuve hijos, pinté algunos cuadros,
escribí poemas y algunos cuentos,
nunca me traicioné…
No parece bastarles, quizá
esperaban más de mí. No dicen nada,
se limitan a mirarme con sus ojos de acero,
si consigo aguantar sus miradas los veo
actuar por fin; Batman se quita
la máscara y la capa, Superman
se pone el traje y los anteojos
y Tarzán simplemente se pone a gritar.
Ilustración: Narciso de Mataderos, obra de Pablo Suárez ¿intervenida? ¿modificada? ¿invadida? ¿alterada? ¿profanada? ¿todo eso junto? si.
el poema que le gustaba a Andy
Si he de morir, que sea en el agua.
Si he de morir en el agua, tiene que ser en el mar.
Si he de morir en el mar, que sea en un lugar bello.
Si he de morir en un lugar bello, que brille el sol,
que canten los vientos
que canten los pájaros
que cante el agua
que tal vez
yo no muera,
y si muero
que mi muerte cante,
que cante mi muerte
como canta el mar
como el viento canta
como canta el sol
y el pájaro que me bebe
y el pez que me nada
y el agua que viene
y el agua que va.
Carlos Ardohain
parental

Hay un momento
en que padre e hijo crecen
midiéndose uno en los ojos del otro
llega un momento
en que todo padre es pared
que es preciso saltar eludir atravesar
hay un momento
en que el hijo quiere ser el padre
para calzarse sus zapatos
y correr con tranco largo
llega un momento
en que todo padre es niño
y se monta sobre los hombros del hijo
para caminar en los pies de él
hay un momento
en que el padre es un buey
que toca todo lo que ve
y devora todo lo que toca
llega un momento
en que el hijo se vuelve voraz
y se alimenta con la carne
de cualquier buey de todo buey
hay un momento
en que la espalda del hijo
adquiere la forma de la espalda del padre
y ya no soporta más el mundo
fotografía de Yoani Sánchez
eso
Escapar de la emoción del lugar común
escribir más rápido que respirar
para no caer en la conducta bipolar
de despellejar la memoria con recuerdos abusivos
y sentirnos al mismo tiempo
tan famélicos de futuro
que elegimos devorarnos la belleza
y servir como festín definitivo
la luna turca en el cielo de la mesa,
la negra cuchara oblicua al lado oscuro,
la dama ausente que oculta sus vestidos,
amarilla, abierta en v, tan violeta
que dan ganas de comerla,
canto sobre madera hueca, ritmo
que suena a sueño,
alfabeto marino, espejismo
crepuscular inacabado resonando
entre los meandros del deseo,
caparazón azul que nos preserva
-con la displicente elegancia con que el torero
dibuja su verónica en la arena-
del eco y el abismo, del mundo
y sus metáforas.
no me des la espalda

No me des la espalda
ni aun así
que me sorprendas
trepando por el chorro de agua
subiendo por la columna de humo
no me quites la palabra
ni que fuera
mi discurso incomprensible
mi verbo abrumador
ya verás que no me ahogo en tu agua
ni aun así
que me respires a mí
no me camines los pasos al revés
como si fueran huellas en el viento
que no dejaron mis pies
no me digas que no
y no te lo diré yo
ni ahora
ni después.
dibujo
El dibujo atrapado en la hoja de papel
(un retrato asomado a la ventana
-pájaro en su jaula-
su mirada surcada por los trazos
de las gotas de lluvia al caer
parece más triste, el color
ceniza del grafito y el papel arrugado
parecen hablar del pasado
parece el sueño de alguien
apoyado sobre la superficie de la luna
parece un recuerdo
descansando sobre el pecho de una mujer).
respirando cenizas
Esta marea de rostros sin carácter
que surca el cauce de la memoria
arrastrando como sedimentos
los efluvios de su mala conciencia
como un catálogo de aberraciones
es apenas un temblor en el friso de la historia
una marca en el cuerpo del delito.
Como el silencio perdido en la bruma
que amanece el invierno
como el balanceo del agua sobre el agua
en la sed de las orillas
así se diluye mi desaliento separándose de mí
así se expande mi desconsuelo envuelto en aire
flotando en esta intemperie sin remedio
ignorando la forma y el espacio y el tiempo
y la muerte.
desdobla miento

Al otro lado de la pared
hay un departamento gemelo
del otro lado de la pared
hay otras pinturas otro Carlos
otra celda donde no estoy
mirando todo de arriba
mirando todo de abajo
lejos, donde no accedo a nada
que no sea de mí
cerca, donde no llego a verme
sin un gemelo al costado
donde no llego a darme
sin una pared en el medio
aire en el vuelo soy agua
algo de menos soy nada.
hagamos de cuenta
Hagamos como cuando éramos chicos
juguemos a morirnos, a que nos morimos
acostémonos en las hojas y cerremos los ojos
juguemos a que yo soy John y vos sos Yoko
y yo me abrazo a vos desnudo para la foto
y un rato después me muero pero vos no
pero esta vez sí, esta vez nos morimos juntos
estamos los dos desnudos y cuando pase el tren
de la muerte y suspenda el juego y la foto quede
fijada en el recuerdo nosotros no estaremos más
nos fuimos a jugar a otro lado donde no se sufre
tanto como acá adonde se puede amar sin que el amor
se muera se termine duela tanto juguemos a morir
en blanco y negro con nuestros muñecos tirados al lado
y pájaros en las ramas mirándonos sin comprender si es un juego
o es la hora de preguntar la hora de decir nunca más
en un poema en una canción si es la hora de decir
es el fin mi amigo mi amor es el fin llegó la hora de ser
niño y hombre y viejo al mismo tiempo la hora de saltar
de pasar al otro lado la hora de saber cómo termina el juego
que estamos jugando pero no nos gusta hagamos de cuenta
que estos pájaros son cuervos que hablan y nosotros somos trigo
hagamos de cuenta que el cielo es un mar y ahoguémonos
respiremos mucho aguantemos sin respirar a ver quién aguanta
más quién juega mejor quién gana quien pierde cerremos los ojos
más allá
Los humos del fuego ajeno
los humores del dolor propio
la voz del hablante
de impecable semitono
la cercanía creciente
de la loca de la muerta
la ventana que no daba a nada
y el cielo de la noche alrededor
de la mente abierta en dos
que dice que la poesía
no es esto no es lo otro
está siempre más allá
de la forma de la ausencia
del silencio del mundo
luis garcía montero
He derramado el vino tantas veces
sobre el mantel. Los dedos de la aurora
saben por mí que el rojo
no es el color de una bandera,
sino el cielo que rompe
en el amanecer de la ciudad.
He llegado a la noche tantas veces
sin salir de mi noche. Los extraños
saben por mí que el negro
no es el color de una bandera,
sino lluvia y paredes quemadas por la lluvia,
la herida del carbón en la memoria.
Nunca estuvo en mi mano ser feliz.
Pero conozco la alegría. Muchos
saben por mí que el blanco
no es el color de una bandera,
sino el jazmín sereno de la mortalidad,
sus pétalos blindados por el sol de la tarde.
cabeza de playa
No quiero hablar de la flor resucitada
prefiero pensar en diagonales que parten
de un número impar cargadas de velocidad
emociones abastractas que aniquilan la rutina de girar en falso
alrededor de un centro que es pura imagen virtual
son mis boletos de avión para llegar a la pipa
del hombre rayo, mi salvoconducto para encender
las luces en la contrariedad, mi cabeza de playa
en corazón ajeno y son todas las cosas
que provoca su alto contenido eléctrico
en medio de un plano indeterminado de tono bajo
la llamarían tormenta de ideas, pero yo no
la llamo así, para mí es un acertijo, un dibujo
sin terminar del recorrido de los sueños
en el seno de una mente un tanto demodé.
mejor
escribí tantas veces tu nombre
en interminables cuadernos de agua
palabras para acabar de sentirte
partir o regresar de nada menos
lazos de aire en vuelo mayor
nada vale lo que duele
o mucho más o mucho menos que yo
que nosotros que vos a veces
no saber es no saber y mejor
que decir es hacer.
con fusión
Cuando más solo me sentía
las montañas subían hasta mí
las nubes se abrían se cerraban
recogiendo lluvia de las calles
vacías de la ciudad, las sombras
de todos los objetos apuntaban
en direcciones distintas, los relojes
comenzaban a marchar hacia atrás
la potencia del viento reside
esencialmente en su velocidad
alcanzar el grado cero sería
conquistar la quintaesencia del poder
como estar parado en el ojo del huracán
pero solo, parece determinismo
y a la vez parece lógica pura
no sé qué pensar
la palabra mala
La palabra mala se arrastra por atrás
pasa por un túnel pasa por tu culpa
traslada su peso por encima de mí
avanza y reverbera con el impulso
inerte de la materia oscura
produciendo en torno a ella la mudez
del estupor, una mudez estertórea
un silencio consecuencia y no causa
una mentira alterada por la violencia
una desilusión vampira de sí misma
la palabra mala deja yermo el lenguaje
ostenta su esterilidad con ínfulas
de recién llegada a la casa del idioma
sólo quiere la voz, sólo busca el sonido
que la pronuncie para dejar detrás de sí
una imperecedera estela de silencio
que la haga sentirse un cometa
en el cielo del odio.
ida y vuelta
Quise acostar un violín y cubrirlo de flores
pero no tenía ningún violín
y un violín no es una mujer
tampoco tenía flores para eso
y fui a buscarlas al cementerio de Avellaneda
no había flores ahí ni pude encontrar
la tumba de Flora Alejandra Pizarnik
solamente una roca enorme cubierta
por un sombrero en homenaje
al pelado cantante italiano
después las calles vacías de los alrededores
colectivos desvencijados de otro siglo
música de radio saliendo de balcones
vetustos, perros dormidos en las veredas,
nubes grises en el cielo cubriendo todo
reflejadas en charcos de agua estancada
empecé a contar los pasos que daba
como si fuera respirar, como si fueran
latidos que me aseguraban estar vivo
más allá de cuestiones de flores y violines
los pasos que me llevaban a mi casa
anti sermón
Horas arrastradas sobre piedras ásperas sobre vidrios rotos
horas que quisiéramos perdidas para alcanzar
el final
muchas
tantas
queriendo interpelar al oscuro enmascarado
que detenta el poder
sentir que de nada sirve circunscribirse al yo
saberse un individuo
comprender lo que falta
hablar de viajes de promesas cumplidas
horas como copos de nieve sucia
amontonada en un rincón del tiempo
la red está llena de agujeros pero
para escapar de verdad hay que romperla
bienaventurados los pobres las pelotas.
evolución
Estos hermosos jóvenes morfológicos
caminan por el borde de la cima
epidérmicos obsesos peripatéticos
lucen la herida donde no lastima
sangran anilina, habitan castillos
de parafina, comienzan siempre
donde ya termina, abusan
como nosotros de la rima
de la autoestima, la adrenalina
y es inevitable que un día
se conviertan en maduros
pretenciosos neuróticos semióticos
que lucen el discurso como gema
que presumen saber lo que hay afuera
que todo lo ven como fonema
que todo lo que vale siempre cuesta la pena
mi Miró
La mujer le canta a la luna
que desvela al pájaro que hurga
en la hendidura de la mujer
una estrella es el ojo del seno
de su pecho ese ojo unido a mí
unido a ella por una línea
esa estrella que guiña luz
de perfil movimiento de ala
va del ombligo al llanto
de una lágrima sola, diamante
congelado en la noche azul
donde brilla la luna en forma
de coma haciendo una pausa
en el texto del silencio
brilla la luna sonrisa
ojo que guiña
gancho de donde cuelga la mujer
del sueño o el sueño de la mujer
pico de pájaro canto
tan sexo tan cerca el ojo
de abajo suspira la boca
de abajo canta la luna
es la mujer el pájaro
soy yo la estrella
está en un lienzo
el sueño
es de Miró.
perplejo
Buscándote entre decenas
de palabras muertas que caen
de mi lapicera
transcurro la tarde en el desconcierto
de no saber qué hago aquí
ni a quién espero.
la música del río de la plata

Tantos cadáveres en este río
que parece que nunca son demasiados
que demasiados no son suficientes
la historia negra de estas aguas
inunda las orillas de los escritorios
la boca abierta de los ahogados
deja pasar el agua el silencio el barro
bostezando de tedio en el lecho oscuro
los peces eligen no comer de esta carne
será el agua otra vez la que deba
deshacer los cuerpos de los intrusos involuntarios
borrarlos como testimonio y evidencia, asimilarlos
al magma subfluvial, este cauce facilita
todos los ocultamientos
este río que de tan abandonado parece
un océano en su eterna soledad
este río que no canta, río sepulturero
ahíto de muertos y fantasmas no será
nunca bendecido por las brumas del olvido
a pesar del ardid de sustraer a la mirada
una de sus orillas, sus aguas innobles son
el abismo sin fondo donde se hunde
el dolor sin nombre.
Carlos Ardohain
tríptico
Los pájaros ficticios
posados en sus jaulas de cuerdas
negando en silencio la existencia del aire
los ancianos implacables
con su helada parsimonia
licúan el tiempo de manera inexorable
las marcas en la roca
mudas cicatrices indelebles
de las heridas que produce lo eterno
atención: A (2)
Atención: la letra A parece
y ya se sabe, primero viene la letra
después la palabra
hay un sol negro debajo de los techos
hay un agujero donde debería estar el sol
una nube rosada sobrevuela un cartel
horizontal vertical escandalosamente axial
adónde va la tensión con tanta ortogonal
el ruido blanco que rodea las formas
se parece al silencio
el sol negro como un agujero invertido
hace girar a todas las formas en su lógica
de eclipse, si yo supiera cuánto frío
traerá su ausencia ni siquiera
lo diría, el trazo sobre el papel
el papel sobre papel, la huella
que recuerda el gesto
alimentan y conforman el paisaje
lo he tocado tanto que no necesito verlo
lo he tocado como si fuera ciego
con ganas de olerlo de llevarlo a la boca
de desarmarlo y hacerlo de nuevo
nocturno
Siete sogas colgando de una rama
siete ramas del mismo lado del tronco
siete vírgenes niñas acariciando su cuello
con las manos ciegas de sombras
siete minutos antes de las doce
siete copas vacías en la mesa de la cena
siete camas deshechas cada una
con una mancha de sangre
siete heridas como siete bocas hambrientas
siete lobos transformados en hombres ocultos
siete años de maldición sobre cada casta
siete veces setenta, setecientas veces
siete vírgenes que gimen con todas sus bocas
iluminadas por la luna las niñas se hamacan
colgando cada una de su cuerda
sacándose la lengua
como frutos demasiado maduros
humedeciendo la noche
envolviéndose en el dulzor de la muerte
como si estuvieran jugando
como si pudieran volver a repetir el acto
como si fueran caperucitas acostadas
cada una con su lobo
y derramaran sus jugos secretos en las bocas
abiertas que las esperan allá abajo.
la dimensión de la oscuridad
Un hombre que no es flaco
mira por la ventana el tramado de la ciudad
donde no tiene ningún sueño cumplido
visto desde atrás parece el espejo de Magritte
un hombre que no es joven
mira el cielo de la noche ausente de luna
donde caben todos los misterios
incluso aquellos en los que nunca ha pensado
un hombre que no es feliz
se pregunta cuánto falta para el final
como si el final le asegurara algo y no fuera
otra forma de vaciar lo que ya está vacío
memorabilia
La luz deslizándose
por el borde romo de las rocas
por la superficie ondulada del agua
acompañando el descenso de la mirada,
el irse del día, la huida
de febrero
El agua resultante
del último cubito derretido del vaso de whisky
bajando por los oscuros corredores del tracto digestivo
en la madrugada del sábado
en medio de
una estricta soledad
Cosas que no se pueden guardar en frascos
lo sentido y el sentido
Un hombre se detiene a pensar
que a lo largo de su vida
ya podría haber muerto cien veces
otro hombre se toma su tiempo
para pronunciar en voz baja
los noventa y nueve nombres de su dios
una mujer sentada en posición de loto
practica la autoconciencia de respirar
en nueve series de diez
y se queda dormida antes de completarlas
mientras tanto las mismas palabras de siempre
se siguen escribiendo y borrando escribiendo y borrando
en papeles en pantallas en las mentes
de personas que guardan esperanza que piensan que la vida
no tiene sentido pero merece la pena
un hombre vacila tres veces ante la misma disyuntiva
una mujer lo piensa dos veces antes de decir
que no de decir que si antes de ir
al encuentro de su destino
un niño camina cien veces de la orilla
al pozo que hizo en la arena
llevando agua en su baldecito para cambiar el mar de lugar
una estrella en el cielo nocturno titila
infinidad de veces proyectando su luz
aún millones de años después de haber muerto.
no
No se arma con fragmentos sino con restos
la ardua tarea de rescatar la vida
del horroroso espectáculo del mundo
la primera intención es cerrar los ojos
y uno los cierra y después los vuelve a abrir
en la única volición que admite el estupor
y sin embargo hubo un acto en cuestión
sumado a infinidad de otros actos puestos
en movimiento por el insensato afán
no es la nada la que deja restos tras de sí
y la crueldad se expresa siempre en el cuerpo
del otro de los otros es una intervención
forzada en la intimidad ajena una procacidad
digna de peor causa y los restos son jirones
del cuerpo avasallado los jirones son parte
de una historia que nos hace siempre volver
sobre ella con el hambre de saber alguna vez
de transformar en certeza lo que sólo es intuición
aunque la intuición nos diga que no hay certezas
no puede haberlas en un devenir en el que la vida
y la muerte forman parte del mismo enigma y lo único
que obtenemos al intentar develarlo es silencio
marcha
Tres hombres avanzan en la noche por la orilla
del bosque del rio del mar con el brazo
derecho flexionado y el puño cerrado
van uno detrás de otro el primero
sostiene una linterna que apunta al suelo
va meditando el segundo esgrime
un puñal o un cuchillo de carnicero
no se ve bien está oscuro va soñando
el tercero sostiene un paraguas negro
va cantando deseando que llueva
pensando porqué no habré traído mi barrilete
con los colores de la bandera suiza ya que
avanzamos en dirección contraria al viento
el que lleva la linterna visualiza en su cabeza
una bola de fuego un hongo naranja una nube
de gas tóxico una bandera blanca en lo alto
de una escalera en llamas tiene ganas
de apagar la linterna pero no lo hace tiene ganas
de gritar pero le parece mejor hacer silencio
el que lleva el puñal sueña que mata a su padre
que tañe una campana en la iglesia de su pueblo
que aferra el timón de un bote en la tormenta
tiene ganas de soltar el cuchillo pero no lo hace
tiene ganas de vomitar pero se contiene
el que sostiene el paraguas canta sin parar
piensa que de ese modo sustenta la marcha
de los demás piensa que todos dependen de él
y se obliga a mantener el buen humor como
el que marcha primero mantiene el rumbo
y el que marcha segundo mantiene la amenaza
piensa que hacen un buen equipo imagina
qué harán cuando lleguen que dirán cuando sepan
hacia dónde van qué veran cuando dejen de mirar
la nuca del compañero las sombras de la noche
la linde del bosque la orilla del mar o del río
cómo será ser más o menos de tres tiene miedo
de saber qué pasaría si deja de cantar tiene ganas
de llorar pero sin embargo aclara la garganta y canta
dimes y diretes
Escapar de la emoción del lugar común
escribir más rápido que respirar
para no caer en la conducta bipolar
de despellejar la memoria con recuerdos abusivos
y sentirnos al mismo tiempo
tan famélicos de futuro
que elegimos devorarnos la belleza
y servir como festín definitivo
la luna turca en el cielo de la mesa,
la negra cuchara oblicua al lado oscuro,
la dama ausente que oculta sus vestidos,
amarilla, abierta en v, tan violeta
que dan ganas de comerla,
canto sobre madera hueca, ritmo
que suena a sueño,
alfabeto marino, espejismo
crepuscular inacabado resonando
entre los meandros del deseo,
caparazón azul que nos preserva
-con la displicente elegancia con que el torero
dibuja su verónica en la arena-
del eco y el abismo, del mundo
y sus metáforas.
preguntas
¿Qué realidad, qué vida otra
crea el poema cuando la crea?
¿qué ignota mitología intenta derribarlo
y le impide, a la vez, caer?
¿qué atajos convoca en el cuerpo?
¿qué música suena para él,
que su continuo viaje es huir de la forma?
¿qué anhelos, qué saberes?
Sólo mi respiración en el tiempo.
avanzar para atrás
Estoy de espaldas pero avanzo
entre mil tonos de verde
otoño fuera del tren
y el viento trae ahora tu voz
justo ahora, como una botella
sin ningún mensaje
y así como la trae se la lleva
y hace frío
¿qué hacer?
Tu voz fue tan efímera
y yo tenía la mirada afuera,
entre los árboles.
propuestas (2)
Arrojar palabras a la intemperie del sentido
como un informalista, como si fuera música
estallando en el espacio, efecto flash
en la pared del yo, salir de la propia piel
para volver a entrar desnudo de uno,
casi descarnarse casi autocomerse
y que quede lo que quede
octubre en Tostado
a Hugo Padeletti
Leopardos en la luna, y esas cosas
(un hueso, ramas, una fotografía)
que no pueden nombrarse: el tiempo las ignora
horas breves de días breves en la corriente fugitiva.
La huella es liviana
sobre el sendero: la arena cambia
y oculta sin cesar los arabescos
fortuitos, las palabras escritas con huesos
y con ramas en la piel húmeda
estragada de ayeres, entre rosas
ardiendo sobre ceniza. Leopardos
en la luna, y cosas cuyo nombre
deslumbra o mata:
el tiempo las destruye.
Juan José Saer
causa
Yo junto estas palabras para cuatro personas,
algunos más pueden alcanzar a oírlas,
oh, mundo, lo lamento por ti,
tú no conoces a esas cuatro personas.
Ezra Pound
lo que está antes
La velocidad que las cosas necesitan
para estarse quietas
nos modifica en secreto
hay una fugacidad en la percepción
de la apariencia
que siempre despierta sospecha
me gusta saber que elijo pensar
que el verdadero poder reside
en la fuerza quieta.
dice
Los humos del fuego ajeno
los humores del dolor propio
la voz del hablante
implacable
la inminencia
de la loca de la muerta
la ventana
que no daba a nada
el cielo la noche
alrededor
de la mente abierta en dos
que dice que la poesía
no es esto
ni lo otro
está siempre más allá
de la forma
de la ausencia
del silencio
del mundo
no debía
No debía ser yo
quien habitara ese pensamiento
intimístico
rayo fugaz de luz
en el borde de la conciencia
el gusto por un orden abstracto
en las relaciones o los acontecimientos
que las propician
la música del azar
sonando alta sonando
estridente
cualquier día te espero
en la puerta de un templo
vacío
cualquier templo cualquier
puerta cualquier
día
de un tiempo
vacío
las cosas
Las cosas no quieren venir conmigo
las cosas no confían en mí
las cosas no me creen
cuando digo que me importan
recelan de mi carácter anónimo
no consentirán intimidad
a menos que me cosifique
no se entregarán así nomás
las cosas se dan o se van
(el dinero es una cosa)
esos hombres

fotografía de Josef Koudelka
Los hombres que esperan en silencio, sin pensar en nada
como quien mira un paisaje sin accidentes
esos hombres que serán la tierra de mañana
que pasaron sus vidas en la puerta de la ley
que sostuvieron con el lomo los cimientos del poder
y perdieron los dientes las esperanzas el amor
que fueron tratados como caballos mansos en el corral
deberían haber derramado alguna sangre
hubiera sido bueno para sus hijos saber
que ellos eran capaces de matar para salvar al inocente.
aproximaciones a un yo esquivo
No quiero hablar de la flor resucitada,
prefiero pensar en diagonales que parten
de un número impar cargadas de velocidad,
emociones abstractas que aniquilan la rutina de girar en falso
alrededor de un centro que es pura imagen virtual
son mis boletos de avión para llegar a la pipa
del hombre rayo mi salvoconducto para encender
las luces en la contrariedad mi cabeza de playa
en corazón ajeno y todas las cosas
que provoca su alto contenido eléctrico
en medio de un plano indeterminado de tono bajo
para mí es un acertijo, un dibujo
sin terminar del recorrido de los sueños
en el seno de una mente un tanto demodé.
dí algo (diálogo)
— te amo
— no
— te amaré siempre
— menos
— entonces me voy
— ¿para qué?
— para vivir, para ver el mundo
— no hay vida lejos de mí, soy la sombra de un árbol que no existe
— un árbol sin sombra no es nada
— pero una sombra sin el árbol es más que nada
— te vas por las ramas
— no puedo evitarlo, tengo muchos brazos
— será por eso que tu aura es circular
— y blanca
— y vacía
— el mundo está dentro tuyo
— pero yo me siento extranjero
— eso es porque te has ido de vos
— no, yo necesitaría un hilo para salir de mí, no hay sílfides ni sirenas que silben tan finito
— y además deberían silbar para adentro
— no me molestaría entrar en una mujer que sea mitad pez o mitad pájaro
— una mujer así no alberga, tiene el deseo puesto en su propia imagen
— yo ansío esa línea que me desdibuje, derramarme en un camino que nadie recorrió todavía
— es un deseo demasiado horizontal para mi gusto
— no estamos hablando de geografía
— de todos modos si avanzas en línea recta terminarás volviendo al mismo lugar, yo prefiero esperarte acá
— pero el que volvería ya no sería yo, sería otro
— te reconocería por la voz, te daría un abrazo inolvidable
— ¿por qué no me lo das ahora?
— estás demasiado cerca, sos demasiado melancólico
— cantemos una canción
— ob la dí ob la dá
— sí
— te amo
— sí
— te amaré siempre
— no sé
— no importa
— ob la dí
— ob la dá
— la la la laaaa….
antagonista
Es aquí donde hay lo que no hay
el lugar en que estoy después de que me he ido
donde el dolor es límite con letra ele mental
soy víctima y testigo, cadáver y recién nacido
me reproduzco desde mi propia huella digital
en un parto súbito de desgarros malheridos
asumo mi perversa condición de mutante animal
sin genealogía ni hábitat ni apareamiento
soy mi antagonista en esta vida asimétrica mía
mis fauces colmadas de viento abiertas de par en par
derramando jugos voraces que nunca serán saciados.
en cuanto a mí...
Este mareo ancestral
que altera la contundencia de las cosas
resulta muy apropiado para dudar de todo
no hay miedo del otro lado de la muerte
la canción de los fantasmas es siempre la misma
en cuanto a mí, prefiero lo improbable,
elijo lo que no existe.
finito
Sea
el
eco
de
tu
ser
la
voz
que
oye
el
que
soy
aho
ra.
¿cómo se hace?
Construcción del poema
La primera capa es la intuición
de una idea elusiva, informe, vaga,
lo mejor que puede pasar es que
despierte el deseo de ser alcanzada.
La segunda capa son palabras
que surgen como lobos en el bosque
huelen la idea, la acechan, la merodean,
se preparan a devorarla.
La tercera capa es textura,
el plegamiento que esas palabras provocan
en la superficie. Anfractuosidades.
Es la capa táctil.
La cuarta capa son otras palabras
que caen como gotas de rocío y buscan su lugar
entre los accidentes de la geografía
del texto incipiente.
La quinta capa es la relación
entre la cuarta y la segunda
y produce tensiones, apareamientos y rechazos.
Es la capa eléctrica.
La sexta capa es un dibujo,
la ubicación de las palabras en el espacio
muy consciente de la mirada.
Plástica.
La séptima capa es un eco,
la capa del sentido y sus reverberaciones
es una ola, es el sonido y el vuelo.
(de 13, publicado por el Fondo de Cultura Económica en la antología Poesía en tierra, 2005)
erosión
Sucede que la desesperanza
se mueve como una lenta serpiente
y ataca todas las facetas de la pasión
como si se tratara de un antiguo clan
de adoradores del fuego
haciendo blanco justamente
en lo que todo clan tiene de cárnico.
efectos
Ubicar una palabra al lado de otra
producir efectos en ambos hemisferios
echar amor y sal fina en las heridas
oh qué profundo
oh cuán terso y brillante
era aquel verso
remember ligustrina.
Puedes sonreír, pero este camino de doble vía,
estas holguras
nos ayudan a vivir.
puente

la playa del puente del agua negra
parece ser un lugar final
donde todo está muerto de antemano
puede ser pero no tanto
hay una crueldad natural en las cosas vivas
puente es cosa quieta que sostiene el movimiento
la playa del puente de la pena
donde todo se va o ya se ha ido
es un paisaje mental en construcción
puente es promesa pero no tanta
la esencia del cruce consiste en los pasos
que doy que di que daré
en este ir y venir entre yo y el mundo
propósito
Voy a hacer pie en la palabra
para bailar en la soledad
en el vacío en la imposibilidad
de decir de ser oído
voy a ser menos que una palabra
para mañana estar atado
a nada.
un poema musical

"Nocturno", obra de Jorge Machi
mirá cómo te mira Miró

La mirada que apunta lejos
no se cansa nunca de mirar
porque en el viaje hacia lejos
descubre que el mundo es redondo
y va como reposando
en la suave curva de la tierra.
La mirada que apunta a lo próximo
en el fondo no comprende lo que mira
sufre el mareo de la cercanía
y sólo desea dejar de mirar
únicamente se calma si tiene ocasión
de poseer la forma rodeándola.
La mirada que mira lejos
tiene siempre hambre de infinito
la que mira lo que está al lado
en realidad lo único que quiere
es girar y mirar hacia adentro
y disolverse en el fondo insondable del ser.
niente piú
No hay sombra no hay lluvia
mañana no hay nada
más que las huellas del amor
ocultas en un bosque oculto
los pelos atascados en el desagüe
de la bañera, los bellos vellos púbicos
tirados en el piso del baño
un espejo igual a mí igual a vos
más allá no hay nada
salvo, quizá, cerrar los ojos
y tocar
la materia del mundo
Hoy que la vida es pura superficie
la cáscara del mundo luce sus imperfecciones
con la autosatisfacción de un leviatán en reposo
no le pesa la violencia de los contrastes
ni lo avergüenza ninguna iniquidad
en una época como ésta sería bueno
que el cerebro estuviera alojado en la piel
seríamos sabios en sensaciones, genios táctiles
incapaces de soportar el menor oprobio al semejante.
vice versa
El campo de marte de las ciudades
está preparado para absorber el ocio
de un hombre solo
cada trayecto tiene su itinerario
dibujado sobre coordenadas
cuyo origen son las tensiones
entre lo anhelado y lo obtenido
debajo de todo y de todos
subyace con la vulgaridad de un slogan
una especie de consigna
que bien podría ser
una declaración de amor o de guerra:
te deseo el doble de lo que me deseas.
yo no
La manera de salvar
la valla, de dar la talla
se sabrá mañana
de tanto secar saliva
al ojo de la sal
en el blanco del sol
no seré yo ni nadie más
el que duela al entrar
no vale nada menos
vale callar palabra
que no se profiere
prefiero decir mu do
lorosamente oler
los humores fétidos
de la vida descompuesta
en los umbrales
de la transformación
algunos llaman a esto
muerte
yo no
aguas de mayo
El poeta imaginado por una lectora desnuda
arrastra sus rodillas por el vientre de la ballena
tiene llagas en los codos y la lengua
escoriada huérfana de palabras
envuelta en papel de riesgo
piensa en las estrellas que explotaron
al nacer y estallan cuando mueren
la lectora se olvida del poeta se mira en el texto
se imagina flotando en el agua fría
muerta de sed en medio del océano
esperando que llegue la noche
deseando que hubiera a su lado
un cuerpo que abrazar
no hay razón
No hay razón alguna para sustraerse
al juego de las influencias
si la vanguardia quedó atrás
en el tiempo en que todavía las cosas
tenían un alma mortal
siempre se puede cambiar el sentido
de lugar y de forma
lo inverso de lo que pretende la tendencia
que actúa poniendo los mismos significados
dentro de diferentes nombres
como quien cambia de ropa
al final de la temporada
yo que soy el pasajero inmóvil
voy en el flujo y en el influjo
en un viaje que siempre retorna
y deja algo antes de volver a irse
unas líneas sin dibujo
una atmósfera sin planeta
una pasión sin cuerpo
y en el espacio de lo que falta
nace el deseo de completud
que confiere toda inminencia
a la tensión entre lo que soy
y lo que no he sido.
así es mamá

fotografía de Gregory Crewdson
Generosa va dejando sus fluidos alrededor
como maná para sus hijos
contando los dedos de sus manos
de sus pies las penas de su pecho
los pechos secos de su presente
alrededor de la mesa puesta
donde la comida ya fría se devora
el tedio las lagañas del ojo marital
cuidado con las palabras cuidado con
el perro que cuida la puerta no ladra
sin motivo aparente los detritus tristes
taladran la memoria nos habíamos amado
tanto fue el cántaro que al final la fuente
colmada de reproches se comió la alegría
tardía vacía llovía sobre mí en el futuro
no habrá psiquis capaz de amar tanto
olor a cuerpo viejo cansado muerto aún así
tiene su habitáculo en la memoria
había una vez un niño escapando de su casa
cambio de disfraz
En la tarde, bajo la lluvia
empecé a desatar los cordeles,
a desanudar la trama, el agua
agregaba dificultad a mis dedos
yo silbaba melodías para calmarme
mientras crecían flecos en mi cuerpo
a cada minuto me sentía más liviano
y me iba haciendo transparente,
cuando quedaban pocos nudos
la lluvia empezó a caer a través mío
y yo era casi solamente una forma de aire
el tiempo ya no tenía poder sobre mí
sin embargo yo seguía silbando
disfrazado de viento.
Transmutación
La mudez del cuerpo
es puro desplazamiento
ahora todo es
deseo textual.
el pan nuestro de cada día...
Voy a morder el pan
tirado en el parque
mirando la noche
oyendo pasar los autos
¿en qué pienso? No pienso
en nada
voy a morder el pan
pero no llego a hacerlo
veo a una rata al lado
del cubo de la basura
que está cerca de las hamacas
le tiro el pan y sale corriendo
asustada pero enseguida
se detiene, da una vuelta rápida
vuelve a buscar el pan
y desaparece en la noche
yo me quedo oliendo
el pasto recién cortado
a lo lejos se oye la sirena
de un patrullero.
Mar del Plata
Verde verde azul azul
el observador obtuso obtuvo su placa
imagen
foto fija
azul kodak
verde nikon
barco de guerra campo de golf
(acero y juego)
parque y arena
verde y azul
aire de iodo espuma canción
canto del mar de los ahogados
luz de nácar de las corazas
de las perlas
estallido de sol chispeando en las crestas
de las olas salpicadoras de motas de luz
ofrendas de Stella Maris marchitas
en la orilla del amanecer
gaviotas muertas secándose en la arena
maderos dispersos de cajones de pescado
huevas de tiburón cangrejos rotos
algas secas también
microcosmos orillero del océano
origen de la belleza y toda una vuelta
completa al planeta
del agua del mar
verde dorado naranja añil
amarillo nicotino del tiempo que pasó
dorado casi marrón kodak vencido
el olor es el mismo olor
algas en la orilla restos de pescado
cangrejos rotos corazones también
pedazos de vidas, momentos
granos de arena en la arena
el viajero y el nativo difieren en eso
uno trata de detener el tiempo
el otro no
ninguno lo consigue
juego y deseo
aire de sal
azul azul
el salvador
sigue en la escollera
sur.
(dedicado a la memoria de Pedro Godoy)
las palabras
Anodino, nimio, banal, baladí
las palabras que no tienen casa
interrogan a los nervios del agua
interrumpen sus sueños de papel
en procura de una respuesta, de un ni
tanto para tan poco, nada
es cuestión de cantidad, apenas
alcanza con darse por satisfecho
con simular abundancia
que en casa de pobre puede resultar
obscena como la oralidad explícita
pero pobre o ajena es igual una casa
donde se abrigan esperanzas y palabras
huérfanas extremas cojas y mancas
la casa es un texto, es un decir
inundado de secretos
no hay cuerpo en este mapa
de caligrafías, no hay resto
en este azar, en este desencuentro.
12 +
Fue en la noche de año nuevo
que a mis brazos le crecieron otros brazos
no fue algo doloroso ni complejo
simplemente sucedió
tres pares de bracitos pequeños e inexpertos
en cada brazo
recuerdo que pensé: a falta de alas…
y los bracitos intentaban atrapar
a las luciérnagas del jardín
se colgaban de los arbustos que tenían a mano
y se enredaban aplaudiendo los estallidos
de los fuegos en el cielo
fue una pena que esa noche estuviera solo
era la situación ideal para dar un buen abrazo
brindé varias veces a 14 manos
tuve los mejores deseos para el futuro
y luego me dormí
a la mañana siguiente los bracitos habían muerto
los desprendí de mis brazos como ramas secas
y los apilé en el jardín con las hojas y los escarabajos
después encendí la fogata
sintiendo una nostalgia desconocida
y pensando en la inevitable finitud
de toda floración.
remember Gilda
Algo te decía que debías ser una mujer inolvidable
llena de fuego sagrado y buenas intenciones
de hecho estabas llena sí
a menudo desbordabas chorreando por los costados
tu superficie pringosa incorporaba insectos y desesperados
mater auxiliadora por las rutas de la crisis
a los insectos los quemaba la llama los otros se caían a pedazos
pero un buen día caliente y salvaje de sol crudo
la sombra de la ventana te crucificó en la pared
secándote en una imagen de estampita barata
lista para competir con el gauchito Gil
en los santuarios de plegaria cumbiera y velas de colores
peinados Nené
Daba vueltas en mi cabeza
una órbita de taras y talentos
pensaba en los desastres del amor
y no pensaba en nada
el aire de la mañana
flotaba en aguas listas
para ser respiradas
pasé frente un cartel que decía
Peinados Nené
en letras color naranja
pensaba en el ansia de belleza
y pensaba en nada
tuve ganas de no tener
ganas de verte nunca más
y me pareció una idea
descabellada
desoladora
iluminada
sentía el cuerpo vacío y a la vez
no sentía nada
premonición
Este recuerdo tentacular
que amanece cuando lo he perdido
con un rumor de ceniza cayendo
coincide con una sensación
de acontecimiento inminente;
pájaros en el cielo
volando en formación hacia el sur.
Soledad ayer, soledad mañana.
si acaso...
Si por acaso decidiera poner alguna vez
mi yo manufacturado en tus manos
sería en ese devenir del desánimo que despunta
a la undécima hora y sólo en ocasiones
sería esperar un largo abrazo que nunca vendría
saber que no hay abrigo bajo un manto de río
otra vez y como siempre ver el dibujo de la trama
en los matices sutilísimos de la luz cambiante de la tarde
¿yo? bien, aprovechando lo poco y lo mucho
que tiene siempre el silencio para dar
fabularga
Flock y Flex son un topo
y un tapir amigos que viven
en el Iberá, uno es fana
de Juanele, el otro
es hincha de Boca,
quieren ir a Miami pero
no les da el cuero,
y están de los pelos...
dicen que mañana
dormirán en una cama
viajarán a cataratas
cruzarán la cordillera
venderán sus pieles
y comprarán con el dinero
un sueño del tamaño
de un pañuelo
que tenga grabado
un mapa del tesoro
una mano que dibuje
un aeroplano
siempre quisieron ser artistas
de cine o de tevé
Flock y Flex una vez
quisieron saber adonde estaba
su destino pero nadie vino
nadie fue a ninguna parte
distinta de donde salió
Flock contempla el río
y Flex escucha el partido
a pesar de eso son amigos
y sueñan con llegar a Ushuaia
pero no les alcanza el aliento
y viajan con el pensamiento
quisieran que hubiera alguien
que les escribiera un poema
que cuente sus añoranzas
y que sus amigas las garzas
siempre tan elegantes
dejaran de hacerles chanzas
ellos saben que no vivirían
ni la más mínima aventura
si no existiera la literatura
así que se pusieron a escribir
con las patas en el agua
imaginaron historias
donde los héroes eran ellos
lo primero que hicieron
fue volar a la copa de los árboles
y escribirle a la liebre de marzo
pidiéndole consejo
ella les dijo que hicieran
una dieta a base de té
mucha mermelada
y sólo comer tostadas
lo segundo que hicieron
fue ensalada de camalotes
con bife de yaguareté
lo tercero que hicieron
fue una fiesta en la laguna
donde no faltara ninguna
de todas sus amistades
lo cuarto que hicieron
fue cambiarse los nombres
quiero decir, Flex le dio
su nombre a Flock y Flock
le dio el suyo a Flex
para vivir un poco al revés
y ver cómo es
lo quinto que hicieron
fue escribir un cuento
donde fueran protagonistas
y en ese cuento había
un poeta chino que escribía
un poema que transcurría
en los esteros del Iberá
y había un topo y había
un tapir que allí vivían
y daban clases de nado
y de pesca submarina
y soñaban con ser artistas
y con vivir aventuras
escritas por ellos mismos
en idioma castellano
y en estilo coloquial
y también con ver a Boca
cuando viniera a jugar
al estadio Gualeguaychú
y que venga un periodista
a hacerles una entrevista
para que le contaran
su peculiar punto de vista
en el arte de narrar
y con todas esas cosas
que se les ocurrían
no hicieron nada más
y se olvidaron de hacer
la sexta cosa que harían
si alguna vez escribían
entonces terminó el poema
que estaba dentro del cuento
y después terminó el cuento
donde estaba el poema
y también terminó la carrera
de escritores de los amigos
pero el cuento estaba escrito
entonces dijeron, no importa:
pronto tendremos testigos
de nuestra última aventura
con la señora literatura
y se bajaron del árbol
y se metieron en el agua
y Flock se puso a mirar el río
y Flex a escuchar el partido
o a lo mejor fue al revés
porque ya no recuerdo cuál es
el hincha de Boca
y el que no lo es.
dibujar la frontera
El día y la hora en que sentí que por fin estaba listo
tracé una línea sobre el mundo con un pincel
con un puñal con un canto de moneda
y ubiqué de un lado a los saciados los hartos
y del otro a todos los que padecen hambre y privación
pero el mundo alteró peligrosamente su forma
entonces decidí borrar la línea y trazar otra
en una dirección diferente y puse de un lado
a los magnánimos y del otro a los que aman
solamente el dinero, pero así el mundo se convirtió
en un mercado gigantesco, volví a borrar la línea
y recordé que las curvas tienden más a la armonía
entonces dibujé un enorme círculo y puse dentro de él
a todos los adultos, y afuera rodeándolo a los niños,
los bebés, los ancianos, pero tampoco dio resultado
porque a la noche los adultos aullaban, gritaban y gemían
y no dejaban dormir a nadie dentro del círculo ni fuera de él
de modo que volví a la línea recta y de un lado ubiqué
a los vivos y a los que no nacieron todavía y del otro
a los muertos y a los fantasmas y a los recuerdos
de sus seres queridos, y se formó una cortina de humo
entre un lado y otro y era como una nube de color rojo
y me produjo un hondo desasosiego y también borré esa línea,
decidí hacer círculos concéntricos y en cada uno escribir
un nombre diferente elegido al azar y armar varios grupos
de círculos hasta que me cansara o quedara mareado
y se armaron familias inefables y remolinos y pequeños tornados
y un dibujo lindo de ver y un vértigo, un efecto de arte cinético
pero me aburrí rápido de esa efervescencia y borré todas las líneas
y esparcí los puntos en el espacio al azar y formé constelaciones
y me arrojé al agua densa y oscura sin saber nadar y no me importaba
y aún así flotaba y me sumergía y era divertido aunque inquietante
y cerré los ojos y dejé de lado tantas cosas que antes parecían
primordiales y no lo eran en modo alguno y me abandoné
y me dejé ir y respiré cada vez más despacio y más profundo
y fui cayendo en mí entrando en mí subiendo a mí así como
si yo ya hubiera estado ahí aquí en mí antes y después y siempre
lo que hay
Hay algo entre el pensamiento y el acto
además de tiempo
algo como la duda que está atrás
a modo de sombra
escondida en el lugar común
hay una vacilación que sopesa
todas las opciones
hay una línea de puntos
hecha con tinta azul
que va de mí hasta allá
hay una cara en la ventana
hay luz donde hubo noche
oscuridad donde había sol
y de todas las otras cosas que hay
no hay nada más que hablar
casi nada
Modelo para armar
recuerdo cobijado en la sombra del aire
quiere volver a empezar
capullo de jade
huella olvidada por el mar
palabras en el papel
arrastrando su dibujo
inútil.
la materia es un vacío
No hay sombra no hay lluvia
mañana no hay nada
más que las huellas del amor
ocultas en un bosque oculto
los pelos atascados en el desagüe
de la bañera, los bellos vellos púbicos
tirados en el piso del baño
un espejo igual a mí igual a vos
más allá no hay nada
salvo, quizá, cerrar los ojos
y tocar
Saberse parte
El alma mater sale de mi boca
en dirección al televisor
a la mascota idiota pero tan
doméstica que calma el picor
que siento en las rótulas
entre tanto calor de hogar
con mi humanidad de rodillas
todo lo que se deglute enseguida
se regurgita, es encantador
saberse parte de la sociedad
bañarse en la luz plateada
dejar manchas en la alfombra
la mater dolorosa sale de mi boca
salen insectos larvas mariposas
libros de cuentos para niños
cadena alimenticia mater nutricia
oratorios de domingo almidonado
lecciones de cretinismo tardío
de boca cerrada no sale nada
celda barroca blanco y negro
temperatura de xilografía
amor táctil en desuso no hay
a quién acusar por soledad
no hay no hay no hay no hay
en este hip hop de letanía
alrededor absolutamente nadie
Paradoja
Toda la desolación del mundo
cabe en el pozo
que hizo el niño en la arena
para volcar con su baldecito
la inabarcable agua del mar.
días feroces de fuego
Una noche me arranqué el corazón y lo arrojé a los perros
pero los perros no lo quisieron
entonces lo recogí y lo guardé en una bolsa
y ahora lo llevo conmigo como un reloj
que marcha en cuenta regresiva.
El dinero es una clase de poesía (*)
Si el dinero es una clase de poesía
no está todo perdido para mí
podré pagar en palabras
el precio que no se puede comprar
cuando entienda la poesía de esa clase
dejaré de pensar en él, lo pondré
debajo de mi sombra como quien
guarda la llave bajo un tapete
construiré una casa con palabras
y un jardín y un árbol y arriba
del árbol otra casa
y en el jardín estará mi padre
y en la casa del árbol mi hijo
y en las palabras estaré yo
(*) Wallace Stevens, Adagia, 1957
Poema sin título
Nunca pensé ni lo pienso ahora
que caminar borrando las huellas
sirva de antídoto al perseguidor
en especial si es el mismo
que arrastra su sombra en el aire
como una bandera borrada.
Hay quien trata su destino
como un descuartizador elegante
que va dejando las partes seccionadas
como rastro en su viaje hacia sí mismo.
Todo camino se desanda en memoria.
Versiones de Avellaneda (Mitre 300)
Estos datos nuevos en mi mapa
atraen la atención como una escenografía
televisiva: las curvas del puente
parecen gigantescos labios de cemento
de una boca monstruosa que devora
sin hambre todo lo que la atraviesa
el aire mojado con las luces rosadas
y celestes de las letras del cartel del Bingo
la calle enmarcada por la brutal y absurda
arquitectura del cruce peatonal
el cielo tan bajo que incita a caer en él
provoca un vértigo circular de honda
preparando el vuelo de la piedra
yo tengo mi báculo en la mano
que es remo y timón al mismo tiempo
y flecha en el ojo del blanco
para transitar con serenidad
las cuadras que llevan a tu casa
que son tres y son trescientas
tan escasas y tan numerosas
que se corresponden necesariamente
con mi ansiosa lentitud.
Ahora esa mujer...
Ahora esa mujer no habla
para qué si ya lo dijo todo en una noche
en la que descolgó sus lamentos como cortinas de lluvia
ahora esa mujer se abre como un libro
se deja leer escribir en el margen
en el fondo no le importa
su alma está volando
persiguiendo un misterio que siempre se le escapa
y así es todavía mayor
su propio misterio para mí
ahora esa mujer me lleva en la tristeza de su mirada
hacia el confín del aire
su silencio entibia el espacio que nos contiene
como a dos ejemplares en extinción
mamíferos errantes y desnudos
en la vitrina de la existencia.
Maravillosa Marosa

murciélago de fantasía
Esta noche un solitario habitante de las paredes
se decidió a andar,
oh, murciélago de oro y azul,
bicheja
todo de luz y telaraña,
te vi de cerca,
vimos gotear tus orejitas
adornadas con brillantes.
Antiguo sacerdote,
tienes la iglesia
en el cerrado ropero,
pero, esta vez
te vi volar,
vimos tu sombrilla,
tu mantoncito infame
prenderse de la nada,
se oye tu murmullo.
Y espero muchas cosas
de esta noche
en que te decidiste a reinar frente a nosotros
mientras, afuera, el viento,
destruye los malvones.
Marosa di Giorgio (Uruguay, 1932-2004)
Casi haiku (2)
Dije que te quería
y tu sombra se puso
más oscura que la mía.
Esos hombres
Los hombres que esperan en silencio, sin pensar en nada
como quien mira un paisaje sin accidentes
esos hombres que serán la tierra de mañana
que pasaron sus vidas en la puerta de la ley
que sostuvieron con el lomo los cimientos del poder
y perdieron los dientes las esperanzas el amor
que fueron tratados como caballos mansos en el corral
deberían haber derramado alguna sangre
hubiera sido bueno para sus hijos saber
que ellos eran capaces de matar para salvar al inocente.
Casi haiku
atroz antología
en los pliegues de la incongruencia de la historia
las palabras se ocultan







