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un año de transformaciones

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20/01/2012 15:28 Carlos Cronicón No hay comentarios. Comentar.

Uróboros

 

Tengo poco tiempo, voy a intentar contar esto mientras pueda dominar esta mano que ya no me pertenece, mientras pueda mover parte de este cuerpo en el que estoy prisionero. Esto es un pedido de auxilio, aunque intuyo que nadie me creerá ni podría de verdad ayudarme. Pero contaré lo que me pasa de todos modos. Ayer por la mañana me levanté y fui al baño; había dormido muy mal toda la noche, con dolores abdominales y un malestar que sentía como una gran inflamación intestinal. Antes de bañarme me senté en el inodoro para intentar aliviarme. Enseguida que me senté empecé a soltar lastre, sentía salir de mí todo lo que me había incomodado en la noche, tengo que decir que con un olor inmundo. Pero algo muy extraño empezó a pasar. Aunque tengo que apurarme intentaré ser cuidadoso para explicar esto, de modo que lo voy a hacer despacio. Empecé a sentir que de mí salía algo, no la mierda de siempre: algo vivo. Al principio pensé que era una fantasía de las que a veces se me presentan, imaginar cosas como si fueran reales, pero no. Sentí algo como una forma viva que me tocaba por detrás, inmediatamente arriba del ano; en el frío del baño a esa hora de la mañana una corriente helada me subió por la espalda, un escalofrío de terror. Ese algo que estaba saliendo de mí (ahora lo sentía claramente) se afirmaba en mi piel y empezaba a reptar. Al mismo tiempo noté que eso, fuera lo que fuera, crecía y se engrosaba, me empezó a doler mucho, Todo parecía suceder rápido pero para mí sucedía en un tiempo ralentado, el miedo me paralizaba y no me atrevía ni a darme vuelta a intentar ver lo que pasaba. Tuve un momento de incredulidad, de negación, pensé: esto no puede ser cierto, no puede estar pasando. Pero dejé de pensar en eso cuando sentí como una mano viscosa que se apoyaba en mi espalda a la altura de  los riñones. Como dije antes, todo fue muy rápido, eso lo hacía más irreal todavía. Ya era evidente que había una cosa zoomorfa que iba creciendo y subiendo detrás de mí, la sentía en la espalda, tenía que hacer algo. Intenté pararme y cuando me levanté del inodoro el peso que tenía detrás me tumbó en el piso del baño. Ahora podía defenderme menos, y ya era muy grande la criatura que salía de mí. No me gusta llamarlo criatura, pero no sé cómo nombrarlo. Era una cosa blanda pero poderosa que, basándome en la información táctil que me transmitía mi piel, se iba ensanchando hacia arriba y ya casi me llegaba a la nuca. Se me secó la boca, quise gritar o algo, pero no pude, apenas me animaba a respirar. Miré hacia el costado y vi reflejada en los cerámicos blancos de la pared una forma oscura en movimiento ascendente. Hice fuerza para no desmayarme, quería resistir, dar pelea. Intenté pararme pero enseguida comprendí que era imposible. Entonces ví de nuevo en el reflejo de los cerámicos una forma enorme y triangular que se erguía sobre mi cabeza. Una sombra me cubrió, miré hacia arriba y vi unas fauces negrísimas que se abrían y empezaban a introducir mi cabeza en ellas. Creo que me desmayé porque a partir de ahí tengo un bache en el recuerdo. De pronto recobré la conciencia y me costaba respirar, estaba en total oscuridad y un aroma fétido me rodeaba, estaba apretado y me iba deslizando hacia arriba en un organismo que latía como un gigantesco gusano. Fui engullido totalmente por aquella cosa que a partir de entonces empezó a transformarse, a disminuir su espesor adaptándose a las formas de mi cuerpo, por fin pude pararme y me miré en el espejo del botiquín. Lo que vi me aterró, pero de alguna manera mantuve la calma; cuando algo es inevitable y no tiene remedio, el horror no se manifiesta como defensa sino como resignación.

Vi una piel oscura y viscosa que me cubría los rasgos en forma imprecisa, pero algo iba cambiando y se iba aclarando con mucha rapidez, la criatura iba buscando mis rasgos para hacerlos suyos y lo mismo pasaba con la consistencia y el color de la carne, se estaba produciendo una mutación instantánea e incomprensible. Y todo concluyó en unos minutos. Ahí estaba yo y ya no era yo. Era un ser desconocido. Un ente, salido de mí, me había cooptado. Empecé a actuar en forma inédita, como dirigido por otra voluntad, impedido de decir lo que me pasaba. Esto lo escribo en un momento perdido, noté una especie de adormecimiento en la piel que me recubre, como un sopor, y pensé que tal vez mi verdadera voluntad (casi escribo: mi antigua voluntad) podía tomar el control por unos minutos. Y me largué a escribir. Siento que el tiempo se acaba. Si alguien llega a leer esto, no pido que me crea ni que intente nada para sacarme de aquí, sé que no podrá ser. Pero pido ayuda, piedad, pido al que lea esto que sea conmovido por la caridad y me mate de una buena y bendita vez.

 

22/12/2011 19:16 Carlos Relatos No hay comentarios. Comentar.

una crítica de Los incógnitos con L mayúscula

 

por suerte hay quien lee y hay quien comenta lo que lee, aquí un comentario de mi novela en este blog, con L mayúscula: http://conlmayuscula.blogspot.com/2011/12/los-incognitos-carlos-ardohain.html

 

05/12/2011 19:33 Carlos Los incógnitos No hay comentarios. Comentar.

Una reseña de Los incógnitos en estado crítico

 

recién me llegó un mail del editor con el link de una reseña de mi novela, feliz (que no idiota)

http://criticoestado.blogspot.com/2011/11/feliz-que-no-idiota.html

 

16/11/2011 07:50 Carlos Los incógnitos No hay comentarios. Comentar.

leyendo Los incógnitos

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01/11/2011 16:33 Carlos Los incógnitos No hay comentarios. Comentar.

una crítica de la patrulla de salvación

 

inesperadamente, en un blog que parece ser muy leído, apareció esto:

 

23/10/2011 15:29 Carlos Los incógnitos No hay comentarios. Comentar.

tarde que parece de otoño pero no es

 

Hoy no lloverá

las notas del piano

golpean contra los vidrios

de la ventana

como moscas queriendo salir

miro el cielo y los techos

oxidados de las barracas

el piano amenaza mi silencio

recuerdo un dibujo en que el teclado

era una inmensa sonrisa inestable

lista para morder

me tranquilizo pensando

que un piano sin dedos no es nada

una mosca se posó en el vidrio

del lado de afuera de la ventana

golpeo el vidrio con el dedo

para espantarla pero vuela

y se posa otra vez

vuelvo a golpear el vidrio

esto se repite varias veces

como una melodía

hoy no lloverá

pero me gustaría

ver caer las gotas

del otro lado del vidrio

 

 

22/10/2011 19:54 Carlos Poética No hay comentarios. Comentar.

18 de octubre

 

Quizá mi padre esté

andando en bicicleta con su gorra blanca

o apretando los terrones con sus dedos

para ablandar la tierra

o mirando el cielo hacia el sur

por si se viene la lluvia

quizá mi padre esté

montando un potro como cuando era niño

y estaba tan solo que metía miedo

pero debajo de su sombrero

anidaba su hambre de futuro

quizá mi padre

esté simplemente

calentando sin apuro el agua

para tomar unos mates

ahora mi padre es eterno

y está fundido en el amor

con el que yo lo recuerdo

 

 

 

18/10/2011 11:54 Carlos Poética No hay comentarios. Comentar.

Los incógnitos

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Alguien, un optimista, claro, dijo que la Literatura nos salva de la muerte. Muy bonito, pero como diría aquel otro: "De grandes bibliotecas están las sepulturas llenas". Lo que sí podemos sin reparo alguno asegurarles es que la Ficción, ese imaginar que a alguien le pasa algo, puede resucitar a los muertos. Recuerden que sin tener que recurrir a zombis ni vampiros ya sir Arthur Conan Doyle devolvió la vida -por necesidades del guión- al inolvidable Sherlock Holmes sin que la verdad ni la verosimilitud ni los altares literarios se derrumbaran. Si la fe, que al fin y al cabo es una clase peculiar de terremoto, mueve montañas, la Ficción mueve destinos y tiene poder sobre el azar y la necesidad, sobre lo imposible y lo improbable.

Una novela ágil, amarga, divertida e inteligente, es la historia de la inolvidable amistad entre X (Equis) e Y (Igriega), publicistas de poca monta, escritores frustradillos y aparentemente medio resignados a morir de rutina y mediocridad, que un buen día deciden dejarse llevar por la ficción y montar una agencia de detectives privados, es decir, deciden dejar que sus vidas se viertan en pura novelería. Y en efecto: encontrarán el riesgo y la aventura, el amor y la lujuria, la excitación y el olvido. Y cuando la muerte en plan novela negra salga a su encuentro, será la Ficción, la última Fe que les queda, la que se atreva a redimirlos y rescatarlos negándose a aceptar un destino absurdo e inaceptable. Lector: levántate y anda. Quien tenga Ficción no morirá para siempre.

13/10/2011 09:24 Carlos Los incógnitos Hay 1 comentario.

cotidiano

 

Camino detrás de una mujer que fuma

y se da vuelta con miedo al sentir mi presencia

yo solo voy detrás de ella

tratando de esquivar el humo

y los charcos de agua en la vereda

es ella que me sigue por delante

en el trayecto que lleva a mi casa

 

 

08/10/2011 13:20 Carlos Poética Hay 1 comentario.

coloretes

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22/09/2011 18:00 Carlos Cuestion arte No hay comentarios. Comentar.

Próximamente: Los incógnitos

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Esta novela es una novela afable, cálida, inteligente, acogedora y cordial en la que no

faltan unas gotas de refinada amargura. La historia inolvidable de dos amigos que viven sin

queja un transcurrir mediocre, una felicidad mediocre y una soledad prosaica y rutinaria

hasta que un día se les ocurre, más por aburrimiento que por vocación, convertirse en

detectives privados fuera de sus horarios de trabajo. Y así de pronto todo a su alrededor

parece ponerse en movimiento y lo inesperado hace acto de presencia: la emoción de

perseguir a un sospechoso, el azar de la pasión y el adulterio, la ocasión de calmar el deseo

ya casi olvidado de escribir, la absurda tarea de buscar La Verdad para la que un antiguo y

popular cantante los contrata, la inquietud del peligro que acecha y amenaza Pero también

la muerte, un viento traicionero, que sale a su encuentro, pero no importa: la fuerza de

la ficción es más fuerte que la muerte y la ficción mueve montañas, quien cree en ella

resucitará de entre la muerte y vivirá eternamente por los libros de los libros, amén.

Una ecuación narrativa en la que uno de los protagonistas se llama X (Equis), el otro Y

(Igriega) y en la que no faltan ni un Fausto ni una Margarita o una Tamara que echa las

cartas del Tarot. Una novela llena de incógnitas escrita desde unas coordenadas narrativas

sorprendentes. Una novela inesperada.

 

 

19/09/2011 17:49 Carlos Los incógnitos Hay 1 comentario.

domingo

 

Fin de semana en una quinta

un domingo inhabitual

el mate de la tarde

mariposas y hormigas

que trasladan un árbol hoja

por hoja ramita por ramita

esa mirada distraída

que se posa en un par de globos

que vagan a merced del viento

una mosca en el lóbulo

de la oreja del abuelo sordo

la radio que nadie escucha

cuerpos aplastados en su materia

por la contundencia del instante

las sombras inminentes anuncian

una noche de estrellas fugaces

un regreso silencioso a la ciudad

las bocas llenas de letras O

de otoño de omisión de olvido

de otra vez será de oscurecer

la mosca ahora se posa en la boca

del que piensa el poema del tedio

como si supiera como si hubiera

leído su mente completa

mente llena de vacío y se levanta

viento y empieza a hacer frío.

 

 

13/09/2011 19:13 Carlos Poética No hay comentarios. Comentar.

domingo, agosto, avellaneda

 

Una fila de quince o veinte

turistas en bicicletas naranjas

pasa en dirección al riachuelo

qué harán acá con este frío

a esta hora de la noche

hoy no hay partido y el cilindro

en penumbras mete miedo

la calle Palaá desierta

a pesar de todo me cobija

miro los árboles desnudos

bajo el cielo gris oscuro

que cada tanto deja asomar

una luna que parece

una sonrisa emoticom

pienso que estaría bien silbar

pero sigo caminando en silencio

en dirección contraria

a los gringos en bicicleta

 

 

22/08/2011 23:45 Carlos Poética Hay 2 comentarios.

dimensión

 

Un fósforo encendido

sirve para tener idea

de cuánta noche

 

 

09/08/2011 17:43 Carlos Poética No hay comentarios. Comentar.

marepsia

 

La vez que el pescado me habló

en las rocas de la escollera

de las bondades de la humedad

el mal humor de los hipocampos

la intransigencia de las ballenas

de cosas que se encuentran

en la concha de los caracoles muertos

yo estaba tan apurado que lo interrumpí

sin embargo llegué tarde y ella se había ido

entonces volví a la escollera y el pescado

no estaba, llamé a mis amigos

para contarles, pero los teléfonos

sonaban y sonaban en habitaciones vacías.

 

 

 

06/08/2011 00:24 Carlos Poética No hay comentarios. Comentar.

19 hs

 

No hay ningún pez

en el agua de la tina

ningún sonido en la sala

en la que estoy

dejando que la noche

entre por la ventana

 

 

 

21/07/2011 20:20 Carlos Poética No hay comentarios. Comentar.

padres

 

Jesús tuvo la extraña fortuna

de ser hijo de dos padres

uno era el creador de la vida

y lo mandó al muere

el otro era carpintero y construyó

la cruz en que lo clavaron.

 

 

 

18/07/2011 13:12 Carlos Poética No hay comentarios. Comentar.


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