uno de estos días


influenciado un poco por Cohen, por su prosa cohesionante, ejecuté una magia liviana, casi una amabilidad. Venía en el colectivo y al llegar al semáforo pensé, es decir apareció en mi cabeza, la palabra condescendiente, que contiene el verbo descender, que era lo que yo quería hacer, y funcionó. El chofer me miró por el espejo y la puerta se abrió. Abajo llovía pero era cerca. El libro no se mojó.

01/02/2007 12:33 Autor: Carlos. Tema: Cronicón.

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