colgar, pender (2)
obra del artista italiano Maurizio Cattelan
obra del artista italiano Maurizio Cattelan
bueno, es la galería de Saatchi, muchos la conocerán, está llena de propuestas interesantísimas de artistas de todas partes del mundo, ahora me hicieron un lugarcito, los invito; pasen y vean:
http://www.saatchi-gallery.co.uk/yourgallery/artist_profile/Carlos+Ardohain/30647.html, que lo disfruten.
óleo sobre tela, 40 x 40 cm.
óleo sobre tela, 40 x 40 cm
aprontando una escultura de Ron Mueck, escultor australiano
puerta de salida a la terraza de Fundación Proa, La Boca.
Cuanto más se parece
una pintura a una pipa
más ganas tengo de:
quemar el cuadro
dejar de fumar.
un trabajo del gran Banksy que es todo un manifiesto.
Alguno de ustedes cualquiera de nosotros
sería capaz se atrevería a desarmar
de un golpe la insípida marea de los días
dar un salto abordar la magia por sorpresa
sería quizá una cosa conveniente
conocer los días del asesino posteriores
al crimen cuando el crimen perpetrado
fue cometido contra uno mismo
y el cadáver que cuelga de la soga
se balancea sonriente en el espejo del yo
no hay razón de ser no hay causa alguna
para este desamparo de la conciencia
esta geografía primigenia que espera ser hollada
la hora más feroz puede ser la más propicia
el eco sofocado del silencio puede todavía
hacer estallar el cristal de tu coraza
la luna del espejo la cáscara del cielo
para empezar a lograr que todo sea reverso
que se derrame en el mundo la sustancia del antimundo
y las cosas y la sombra de las cosas y la idea de las cosas
abandonen la apariencia de ser y sean en el todo
de una vez.
Magritte, óleo sobre tela
Era siempre igual
doble contra sencillo
simetría contra excepción
uno contra dos
movimiento lateral
del inodoro al bidet
la mujer de pierna única
de columna de babilonia
entra siempre sola
y espera al que vendrá
al intruso al invasor
al que llega a profanar
el que lacera el deseo
marcando la diferencia
el que siempre acaba mal
lengua contra frenillo
puerta contra ilusión
uno más uno dos
movimiento bifrontal
de la cama a la pared
las dos piernas de mujer
rodean al único varón
que entra contra su riesgo
de monumento vacío
un obelisco sibilino
en una madama consorte
larga lengua de la noche
en el camino de baba
el rabo en el vaso repleto
de jugos y secreciones
para volver a la tierra
tibia y húmeda matriz
enterrado de nariz
en ella siempre en ella
fragor de receptáculo
la piel para escribir
el deseo desplazado
la tensión desde el instante
en que sucede el fulgor
singular contra vulgar
ella contra el mundo
era siempre igual
piel contra papel
papel contra tijera
la mujer de piedra
arde de concavidad
sentimiento lateral
del bidet a la bañera
del corazón al espejo
de unidad a la mitad
del brillo al estallido
del estar al no querer
mujer de una pierna sola
torso de un solo brazo
hambre rojo sangre
darse vuelta adentro afuera
línea blanca la frontera
el otro contra yo
hombre que no hace pie
en ninguna superficie
al parecer lo posee
un don de elusividad
nada de esto es eterno
mucho menos el cuerpo
menos que menos
lo que tiene un final
no puede no tener principio
After Duchamp I
Antaño era la vanguardia
las cosas miraban hacia atrás
tantos objetos comunes
tanta generación rechazada
harta de acostarse con las damas
de la primera hora
en un retorno a la era preorinal.
La conversión radical
tiene su origen en el amor por las ideas impuras
lo que salva, ensalza y singulariza
es esa hermosa fusión de formas flotantes
esa crueldad deliberada
en la ausencia de una obra imperdible
la magia de crear algo ya destruido.
After Duchamp II
Para un objeto no hay nada peor
que otro objeto, las cosas aman
a los humanos, los necesitan y sólo
en su vecindad se sienten plenas,
tal vez a las personas les ocurra lo mismo.
La relación que existe entre cosa y persona
recuerda las flechas de los diagramas
y las valencias de las fórmulas químicas,
es una conexión abstracta, quizás esa frialdad acristalada
explique su eléctrica potencia, son los artistas
quienes mejor lo entienden, esa es la razón
de que una de las máximas estrellas
del arte de todos los tiempos
sea un mingitorio.
Hay gente que sabe que no hay cosa más difícil que pararse frente a un cuadro,
que es como un mandala abierto a todas las salidas, el registro inefable de un eco.
En las complejas relaciones de los colores que lo constituyen respira el acceso a otro mundo.
Donde se puede transitar el camino hacia un secreto que nunca es develado del todo, afortunadamente.
Perseguir la sustancia sabiendo que nunca se alcanzará, buscar las palabras que no se tienen, la diferencia es una distancia, casi siempre. Un misterio de doble coraza.
Cada pintura sería un fotograma de esa travesía.
Hay un hambre de belleza que perfora los ojos.
La pintura como indagación de la mirada, la otra, la interior. Cuando el ojo de la razón se escapa de su cuenca queda el otro, el que mira más lejos, más hondo.
Amparado en la sinestesia silencia fragmentos de nada y los junta con sus olores imaginados, a eso le pone color y forma y lo organiza en un plano, y luego
Hay gente que sabe que no hay cosa más difícil que pararse frente a un cuadro.
Una obra de arte so beautiful
que presume de ser tan original
una planta de plástico natural
dentro de una caja fuerte flexible y transparente
sale del piso sin saber adónde ir, se exhibe
desinhibida de la mano del artista
ostenta su lozanía algo lejana
en el medio de la galería luce bien
el verde de su piel que hace contraste
con el tiza de las paredes y el marco
de madera del habitáculo ecológico
ella sabe que vivirá por siempre
oficiando de simulacro y no le importa
no piensa en eso no piensa en nada
tan mirada tan iluminada tan reproducida
en la tapa del catálogo de tapa dura
con sobrecubierta flexible transparente
es una obra contundente pura superficie
yo la elijo como objeto de mi artificio
y la miro a través del champagne de mi copa
para darle un aura dorada evanescente
como ella se merece en contraste con la gente
que pulula con desenfado se me ocurre pensar
porqué estoy pendiente de una planta artificial
se me ocurre pensar que si mañana apareciera
Cristo en los medios no tendría más cobertura
que esta verdura en su caja tan alabada
esta vernisagge se está poniendo como
una taberna brava, pienso en la coneja
que vive prisionera en un laboratorio
porque bajo cierta luz su pelo fosforece verde
pienso que el verde genera obsesión
y el mozo me ofrece otra copa
busco el color verde en la ropa de las mujeres
presentes y pienso en Francesco Clemente
aunque no venga a cuento de nada
debo estar ya un poco levemente ebrio
de vez en cuando y de lejos sigo mirando
a mi amiga la planta que es la estrella de la noche
pero ya la están olvidando, incluso hay
un par de copas vacías apoyadas encima
las risas y las voces subieron el volumen
la planta está en brazos de todos en la tapa
lujosa del catálogo, pienso que hoy en día
las obras lucen mejor en el papel que en persona
miro la planta en la tapa, pero me gusta más
la verdadera artificial que actúa el simulacro y soporta
las miradas vacuas de todos los que la rodeamos
y teorizamos sobre la representación y las tretas
para eludir al tiempo y a la muerte
y de pronto me doy cuenta de que ya es hora
de salir de una vez de este lugar
y subo las escaleras y salgo a la noche
y me encanta ser recibido en la vereda
por los magníficos árboles que no alardean
de sí ni de ser ni de nada.