Facebook Twitter Google +1     Admin

laberinto de una sola línea

 

Notó los cambios, sí;  pero su respeto inclaudicable hacia normas y reglamentos lo había llevado a pensar que las novedades serían una mejora en la cosa pública.

Alguien había cambiado señales de tránsito y de dirección, nombres de calles y la numeración de ese camino que todas las madrugadas recorría en automóvil para llegar al trabajo. Solo advirtió la trampa al desembocar en el precipicio fatal; y seguramente fue entonces, en los breves instantes en que caía hacia la muerte, cuando pudo intuir la fatigosa tarea de su asesino.

 

 

 

28/04/2015 00:51 Carlos ;?>

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.





Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris