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tancarloscomoyo

Poética

Ir


Intenté llegar por la diagonal azul
a través del círculo blanco
al centro de tu triángulo rojo
pero vos estabas adentro de un enorme
cuadrado negro
rodeada de líneas de puntos
más negros todavía
hice un movimiento helicoidal
para tocarte un vértice
y el negro se puso gris
y el cuadrado se dividió
en cuatro triángulos
separados por una equis blanca
o una cruz, depende del punto de vista
y vos quedaste en el centro
latiendo al ritmo del rojo
que hay debajo de todo cruce
que hay en el medio de toda tensión
totalmente a merced
del vaivén de la geometría
como estaba, estuve y estoy
también yo.

Razones


Porque tenemos que ir
pero también es preciso volver
porque necesitamos decir
pero también debemos callar
ninguna fuerza es mucha
y arder es mejor que durar
lo vacío pesa más que lo lleno
y yo dudo en la impostura
de la imposibilidad de nombrar.

1 bom poema

1 bom poema


manuscrito de Paulo Leminski, poeta brasilero (1944-1989)

Ni sí ni no ni Sí si fo

Ni sí ni no ni Sí si fo

(a partir de una idea y una fotografía de Oreste Lattaro)

La roca que reposa sobre la almohada
no duerme, no descansa
cae desde el sueño
del hombre hacia la nada
desde la nada hacia el hombre
que sueña todavía
con el peso del destino
en el que no hay servicio de habitación
que borre las arrugas
las aristas la incertidumbre
hombre y roca atados
a una rutina que simula ignorar el tiempo
que intenta asimilar eternidad y condena
pero en la distancia que media
entre la roca que cae y el hombre
que la levanta y también cae
entre el sueño y el sudor
entre lo pesado y lo leve
está la grieta, la posible fuga
la oportunidad de burlar
el mecanismo el sinfín
que en el fondo siempre estuvo vacío
sospecho
que nadie lo hará que nadie
quiere hacerlo
¿porqué será que nos complace
esa imagen como si fuera
de pronto la belleza
descubierta en una fotografía?


uikén


fin de semana en una quinta
un domingo inhabitual
el mate de la tarde
mariposas y hormigas
que trasladan un árbol hoja
por hoja ramita por ramita
esa mirada distraída
que se posa en un par de globos
que vagan a merced del viento
una mosca en el lóbulo
de la oreja del abuelo sordo
la radio que nadie escucha
cuerpos aplastados en su materia
por la cotundencia del instante
las sombras inminentes anuncian
una noche de estrellas fugaces
un regreso silencioso a la ciudad
las bocas llenas de letras O
de otoño de omisión de olvido
de otra vez será de oscurecer
la mosca ahora se posa en la boca
del que piensa el poema del tedio
como si supiera como si hubiera
leído su mente completa
mente llena de vacío y se levanta
viento y empieza a hacer frío


demonio menor

demonio menor


El monstruo que sabe todo de mí
el demonio con vocación de anidador
que sonríe de costado, con esa mueca
judeocristiana y rioplatense que adoptaron
los cantores de tango y los funcionarios
tiene ojos de búho y piel obscura con b larga
garras y ganas de agarrar cualquier cosa que vuele
vigila los sueños vigila la vigilia vigila el amor
ataca a carcajada sucia filosa estridente
expele por el ano densas nubes distractivas
y desaparece inmediatamente cuando ejerzo
la valentía de mirarme de una vez en el espejo

Vaca en el altar

Vaca en el altar

(Vaca en el altar, óleo, 30 x 30)

Tengo las velas que alumbran el aniversario
clavadas en el lomo haciéndome sangrar
me siento una vaca adornada para el sacrificio
en medio de un planetita vacío
soy Vladimir esperando a Estragón
sabiendo que no va a venir
y el árbol que tengo al lado no da sombra
ni frutos está seco más muerto que yo
tal vez alguien me pinte después
me fotografíe después hable de mí
habrá alguien que diga esto parece
el altar de la patria pero quisiera verlos
en mi lugar quisiera verlos bajo mi piel
el sudor la cera caliente la sangre
a mí me da igual hay tantos que prefieren
el silencio ante el dolor hay tantos
que prefieren no decir ni mu