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tancarloscomoyo

Poética

lo que hay


Hay algo entre el pensamiento y el acto
además de tiempo
algo como la duda que está atrás
a modo de sombra
escondida en el lugar común
hay una vacilación que sopesa
todas las opciones
hay una línea de puntos
hecha con tinta azul
que va de mí hasta allá
hay una cara en la ventana
hay luz donde hubo noche
oscuridad donde había sol
y de todas las otras cosas que hay
no hay nada más que hablar

casi nada


Modelo para armar
recuerdo cobijado en la sombra del aire
quiere volver a empezar

capullo de jade
huella olvidada por el mar

palabras en el papel
arrastrando su dibujo
inútil.


la materia es un vacío


No hay sombra no hay lluvia
mañana no hay nada
más que las huellas del amor
ocultas en un bosque oculto
los pelos atascados en el desagüe
de la bañera, los bellos vellos púbicos
tirados en el piso del baño
un espejo igual a mí igual a vos
más allá no hay nada
salvo, quizá, cerrar los ojos
y tocar

Saberse parte


El alma mater sale de mi boca
en dirección al televisor
a la mascota idiota pero tan
doméstica que calma el picor
que siento en las rótulas
entre tanto calor de hogar
con mi humanidad de rodillas
todo lo que se deglute enseguida
se regurgita, es encantador
saberse parte de la sociedad
bañarse en la luz plateada
dejar manchas en la alfombra
la mater dolorosa sale de mi boca
salen insectos larvas mariposas
libros de cuentos para niños
cadena alimenticia mater nutricia
oratorios de domingo almidonado
lecciones de cretinismo tardío
de boca cerrada no sale nada
celda barroca blanco y negro
temperatura de xilografía
amor táctil en desuso no hay
a quién acusar por soledad
no hay no hay no hay no hay
en este hip hop de letanía
alrededor absolutamente nadie

Paradoja


Toda la desolación del mundo
cabe en el pozo
que hizo el niño en la arena
para volcar con su baldecito
la inabarcable agua del mar.

días feroces de fuego


Una noche me arranqué el corazón y lo arrojé a los perros
pero los perros no lo quisieron
entonces lo recogí y lo guardé en una bolsa
y ahora lo llevo conmigo como un reloj
que marcha en cuenta regresiva.

El dinero es una clase de poesía (*)


Si el dinero es una clase de poesía
no está todo perdido para mí
podré pagar en palabras
el precio que no se puede comprar
cuando entienda la poesía de esa clase
dejaré de pensar en él, lo pondré
debajo de mi sombra como quien
guarda la llave bajo un tapete
construiré una casa con palabras
y un jardín y un árbol y arriba
del árbol otra casa
y en el jardín estará mi padre
y en la casa del árbol mi hijo
y en las palabras estaré yo

(*) Wallace Stevens, Adagia, 1957

Poema sin título


Nunca pensé ni lo pienso ahora
que caminar borrando las huellas
sirva de antídoto al perseguidor
en especial si es el mismo
que arrastra su sombra en el aire
como una bandera borrada.
Hay quien trata su destino
como un descuartizador elegante
que va dejando las partes seccionadas
como rastro en su viaje hacia sí mismo.

Todo camino se desanda en memoria.

Versiones de Avellaneda (Mitre 300)


Estos datos nuevos en mi mapa
atraen la atención como una escenografía
televisiva: las curvas del puente
parecen gigantescos labios de cemento
de una boca monstruosa que devora
sin hambre todo lo que la atraviesa
el aire mojado con las luces rosadas
y celestes de las letras del cartel del Bingo
la calle enmarcada por la brutal y absurda
arquitectura del cruce peatonal
el cielo tan bajo que incita a caer en él
provoca un vértigo circular de honda
preparando el vuelo de la piedra
yo tengo mi báculo en la mano
que es remo y timón al mismo tiempo
y flecha en el ojo del blanco
para transitar con serenidad
las cuadras que llevan a tu casa
que son tres y son trescientas
tan escasas y tan numerosas
que se corresponden necesariamente
con mi ansiosa lentitud.

Ahora esa mujer...


Ahora esa mujer no habla
para qué si ya lo dijo todo en una noche
en la que descolgó sus lamentos como cortinas de lluvia
ahora esa mujer se abre como un libro
se deja leer escribir en el margen
en el fondo no le importa
su alma está volando
persiguiendo un misterio que siempre se le escapa
y así es todavía mayor
su propio misterio para mí
ahora esa mujer me lleva en la tristeza de su mirada
hacia el confín del aire
su silencio entibia el espacio que nos contiene
como a dos ejemplares en extinción
mamíferos errantes y desnudos
en la vitrina de la existencia.

Maravillosa Marosa

Maravillosa Marosa


murciélago de fantasía

Esta noche un solitario habitante de las paredes
se decidió a andar,
oh, murciélago de oro y azul,
bicheja
todo de luz y telaraña,
te vi de cerca,
vimos gotear tus orejitas
adornadas con brillantes.
Antiguo sacerdote,
tienes la iglesia
en el cerrado ropero,
pero, esta vez
te vi volar,
vimos tu sombrilla,
tu mantoncito infame
prenderse de la nada,
se oye tu murmullo.
Y espero muchas cosas
de esta noche
en que te decidiste a reinar frente a nosotros
mientras, afuera, el viento,
destruye los malvones.

Marosa di Giorgio (Uruguay, 1932-2004)

Casi haiku (2)


Dije que te quería
y tu sombra se puso
más oscura que la mía.

Esos hombres


Los hombres que esperan en silencio, sin pensar en nada
como quien mira un paisaje sin accidentes
esos hombres que serán la tierra de mañana
que pasaron sus vidas en la puerta de la ley
que sostuvieron con el lomo los cimientos del poder
y perdieron los dientes las esperanzas el amor
que fueron tratados como caballos mansos en el corral
deberían haber derramado alguna sangre
hubiera sido bueno para sus hijos saber
que ellos eran capaces de matar para salvar al inocente.

Casi haiku


atroz antología
en los pliegues de la incongruencia de la historia
las palabras se ocultan

Hernández


"A mí lo que más me gusta en la vida es el aserrín, los bares, el mar y las esquinas y nada más"

Luis Hernández

Pasar la noche (2)


Una noche cualquiera
en el territorio de los sueños
donde un fósforo es una jirafa
y una grúa una nota musical
podés encontrar la puerta en el suelo
brizna de hierba llave o botón
espejo invertido que te lleve
al lugar de donde no se vuelve
porque no hay volver
volver es una resaca
un resabio un remordimiento
querer construir el barco
con las maderas que el naufragio
arrojó en la orilla
una noche cualquiera
ésta por ejemplo
en el territorio de los sueños
haciendo movimientos
oculares rápidos
descifrarás la clave del otro
lado del mundo encontrarás
la grieta que desdobla todos los pliegues
y despliega todos los bordes
en otra cosa siempre en otra cosa
viaje sin fin hacia todo lugar
música sin cuerpo el arte
de lo que no tiene forma
una cuchara es una guitarra
y tu cuerpo es una fruta
y yo que nunca estuve siempre estaré
y seré el que habla y el que escucha
uno y todos vos y yo
una noche cualquiera
el sueño es territorio patria
el sueño es tierra matria
la voz es un olor el color temperatura
sin la anestesia de los sentidos
un pájaro es el viento la luz es el mar
y no hay volver
volver es un recuerdo
es redundar regurgitar
en el territorio de los sueños
siempre es allá
y no hay tiempo el tiempo
es réplica resta remisión
yo y vos y lo otro
haciendo movimientos
espirituales rápidos
una noche cualquiera

Pasar la noche (1)


Tumbado en la cama como un cadáver en el callejón
pienso en todo lo que no fue
pienso que los cadáveres no piensan
de modo que no debo estar muerto todavía
no me reconozco pero puedo pensar
en todas las cosas que se mueven
el auto de los asesinos procurando su víctima
el amante abandonado amando su mano
el suicida temprano rodeado por su horca
el poeta inmóvil escribiendo su insomnio
en el lado izquierdo de la cama
ser o no tener dudas en la madrugada
lo que se mueve hacia la muerte se escucha
de lejos, estar quieto parece mentira
yo una vez supe yo una vez sabía
mirar hacia arriba pensar en diagramas
dibujar un mapa del país interior
ocultar la tristeza en medio de palabras
antes de que esas palabras me pudieran ahogar

La noche cribada de señales remotas
avanza inexorable trayendo consigo
un sonido que parece la risa del tiempo
y no es otra cosa que el viento en la ventana
pájaros que empiezan a cantar sin motivo
pasos vacilantes en el piso de arriba
agua corriendo en las cañerías, agua
que busca su cauce que baja hacia el río
que borra la memoria que no lava nada
el frío que se guarda debajo de la piel
no es la muerte no es el día no es la llave
que abre la herida que adorna el pecho
apenas estalla como una rosa dormida
que hace del silencio su modus operandi
que hace de la noche su manto de vértigo
que hace de mi sangre la razón de su sed
y yo que creía que caer era volar
y yo que pensaba que ver para querer
y yo


fgz


Estampo contra la pared del cielo
que hoy está blanco como un lienzo
la proyección de mi deseo
tomando como acento el disco
silencioso del sol, dos o tres
líneas urgentes son promesa
de una forma que cuando llega
ya cambió, hambre de belleza
que perfora los ojos
reconozco la estela de tu cuerpo
en esa fugacidad de cometa.

19 dedos en la misma mano (1)


Esa noche ella parecía tener
19 dedos en la misma mano
para contar sus temores sus ex novios
sus mentiras de amor sus fantasías,
las veces que rió a carcajadas esa noche
en que ella parecía tener y tenía
dominio absoluto del tiempo
y yo quería tener 19 noches en una
para nunca terminar de escucharla
seguro de que esa era la forma
más refinada de la desesperación
bebíamos vino y cambiábamos de lugar
en los sillones y en la charla
nos tocamos al descuido nos cuidamos las heridas
nos prometimos la vida, algo cambió
en nosotros y todo siguió como estaba,
la tortuga corriendo cansada y la liebre
tomando el té.

19 dedos en la misma mano (2)


poemas (19) arrojados al mar de la web.