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tancarloscomoyo

Feo


El año pasado, un día yo pasaba por Florida y en frente de la Banca Nazionale había un pibe con
pajaritos sueltos parados en ramitas, estaban vivos.
¿Que vendía? pajaritos que no vuelan, que les enseñaron a olvidarse de volar.

Para pensar. Triste. Raro.


Vidas de cartón

Vidas de cartón

(ver también Sísifo en las ciudades)

"Prescindible de la vida"
dijo el pastor Giménez en la jeta del negro
si pudieras poner un manojo de chinchulines en un frasco con formol
y relacionarlo con un texto gauchesco del mil ochocientos
serías un artista
pero como te mamás a diario con tetrabrik sólo sos un cartonero
o mejor un reciclador de residuos que llega al éxtasis
cuando le ganan uno a cero a las gallinas
y vos le contestaste al pastor:
y yo te puedo cortar los huevos, meterlos en un frasco de aguarrás
y exhibirlos en la puerta de tu propio templo.
Ya es casi primavera pero hace un frío
y vos estás volviendo con el carro abarrotado de papeles mojados
la tarde se muere de a poco hacia el sur
en la autopista la cana está revisando autos al voleo
y las luces azules se ven casi bellas en contraste con el cielo
la cumbia que suena en la radio y los perros toreando
son la banda de sonido de la escena
neorrealismo argentino siglo 21
el menú de hoy para la cena:
hamburguesas de la basura de mcdonalds con puré
acá andamos, tirando para no aflojar.

El pasado peronista de la patria

El pasado peronista de la patria

Cristo Evita a los pobres, óleo. Colección particular.


En la década del 40 las mujeres argentinas tenían
el sol de la bandera calentando la tabla de planchar
la líbido en los bolsillos de los pantalones de sus maridos
la ventana al melodrama en los sillones de la peluquería
la costumbre de aliviar los intestinos con supositorios
en la fotografía de casamiento la cintura con corsé
de la novia gira alrededor de la torpe mano del novio
que busca como un vuelo de insecto el orificio perdido
ah no querido así sí que no digo yo que dijo ella
si estás cansado de dar vueltas no bailes más el vals
que me vas a pisar las enaguas con puntillas con encajes
mejor te espero en las sábanas a las dos del día de mañana
cuando la liberación femenina nos permita de una vez
disfrutar de forma libre justa y soberana del hecho de coger.


Razones


Porque tenemos que ir
pero también es preciso volver
porque necesitamos decir
pero también debemos callar
ninguna fuerza es mucha
y arder es mejor que durar
lo vacío pesa más que lo lleno
y yo dudo en la impostura
de la imposibilidad de nombrar.

Alabada sea la planta del arte conceptual

Alabada sea la planta del arte conceptual

Una obra de arte so beautiful
que presume de ser tan original
una planta de plástico natural
dentro de una caja fuerte flexible y transparente
sale del piso sin saber adónde ir, se exhibe
desinhibida de la mano del artista
ostenta su lozanía algo lejana
en el medio de la galería luce bien
el verde de su piel que hace contraste
con el tiza de las paredes y el marco
de madera del habitáculo ecológico
ella sabe que vivirá por siempre
oficiando de simulacro y no le importa
no piensa en eso no piensa en nada
tan mirada tan iluminada tan reproducida
en la tapa del catálogo de tapa dura
con sobrecubierta flexible transparente
es una obra contundente pura superficie
yo la elijo como objeto de mi artificio
y la miro a través del champagne de mi copa
para darle un aura dorada evanescente
como ella se merece en contraste con la gente
que pulula con desenfado se me ocurre pensar
porqué estoy pendiente de una planta artificial
se me ocurre pensar que si mañana apareciera
Cristo en los medios no tendría más cobertura
que esta verdura en su caja tan alabada
esta vernisagge se está poniendo como
una taberna brava, pienso en la coneja
que vive prisionera en un laboratorio
porque bajo cierta luz su pelo fosforece verde
pienso que el verde genera obsesión
y el mozo me ofrece otra copa
busco el color verde en la ropa de las mujeres
presentes y pienso en Francesco Clemente
aunque no venga a cuento de nada
debo estar ya un poco levemente ebrio
de vez en cuando y de lejos sigo mirando
a mi amiga la planta que es la estrella de la noche
pero ya la están olvidando, incluso hay
un par de copas vacías apoyadas encima
las risas y las voces subieron el volumen
la planta está en brazos de todos en la tapa
lujosa del catálogo, pienso que hoy en día
las obras lucen mejor en el papel que en persona
miro la planta en la tapa, pero me gusta más
la verdadera artificial que actúa el simulacro y soporta
las miradas vacuas de todos los que la rodeamos
y teorizamos sobre la representación y las tretas
para eludir al tiempo y a la muerte
y de pronto me doy cuenta de que ya es hora
de salir de una vez de este lugar
y subo las escaleras y salgo a la noche
y me encanta ser recibido en la vereda
por los magníficos árboles que no alardean
de sí ni de ser ni de nada.


País tumbado

País tumbado

1 bom poema

1 bom poema


manuscrito de Paulo Leminski, poeta brasilero (1944-1989)

Sísifo en las ciudades

Sísifo en las ciudades


obra de Vik Muniz, artista brasilero contemporáneo

(Carga con ese peso, Beatles dixit)

Ni sí ni no ni Sí si fo

Ni sí ni no ni Sí si fo

(a partir de una idea y una fotografía de Oreste Lattaro)

La roca que reposa sobre la almohada
no duerme, no descansa
cae desde el sueño
del hombre hacia la nada
desde la nada hacia el hombre
que sueña todavía
con el peso del destino
en el que no hay servicio de habitación
que borre las arrugas
las aristas la incertidumbre
hombre y roca atados
a una rutina que simula ignorar el tiempo
que intenta asimilar eternidad y condena
pero en la distancia que media
entre la roca que cae y el hombre
que la levanta y también cae
entre el sueño y el sudor
entre lo pesado y lo leve
está la grieta, la posible fuga
la oportunidad de burlar
el mecanismo el sinfín
que en el fondo siempre estuvo vacío
sospecho
que nadie lo hará que nadie
quiere hacerlo
¿porqué será que nos complace
esa imagen como si fuera
de pronto la belleza
descubierta en una fotografía?


uikén


fin de semana en una quinta
un domingo inhabitual
el mate de la tarde
mariposas y hormigas
que trasladan un árbol hoja
por hoja ramita por ramita
esa mirada distraída
que se posa en un par de globos
que vagan a merced del viento
una mosca en el lóbulo
de la oreja del abuelo sordo
la radio que nadie escucha
cuerpos aplastados en su materia
por la cotundencia del instante
las sombras inminentes anuncian
una noche de estrellas fugaces
un regreso silencioso a la ciudad
las bocas llenas de letras O
de otoño de omisión de olvido
de otra vez será de oscurecer
la mosca ahora se posa en la boca
del que piensa el poema del tedio
como si supiera como si hubiera
leído su mente completa
mente llena de vacío y se levanta
viento y empieza a hacer frío


Esquina

Esquina

demonio menor

demonio menor


El monstruo que sabe todo de mí
el demonio con vocación de anidador
que sonríe de costado, con esa mueca
judeocristiana y rioplatense que adoptaron
los cantores de tango y los funcionarios
tiene ojos de búho y piel obscura con b larga
garras y ganas de agarrar cualquier cosa que vuele
vigila los sueños vigila la vigilia vigila el amor
ataca a carcajada sucia filosa estridente
expele por el ano densas nubes distractivas
y desaparece inmediatamente cuando ejerzo
la valentía de mirarme de una vez en el espejo

Vaca en el altar

Vaca en el altar

(Vaca en el altar, óleo, 30 x 30)

Tengo las velas que alumbran el aniversario
clavadas en el lomo haciéndome sangrar
me siento una vaca adornada para el sacrificio
en medio de un planetita vacío
soy Vladimir esperando a Estragón
sabiendo que no va a venir
y el árbol que tengo al lado no da sombra
ni frutos está seco más muerto que yo
tal vez alguien me pinte después
me fotografíe después hable de mí
habrá alguien que diga esto parece
el altar de la patria pero quisiera verlos
en mi lugar quisiera verlos bajo mi piel
el sudor la cera caliente la sangre
a mí me da igual hay tantos que prefieren
el silencio ante el dolor hay tantos
que prefieren no decir ni mu

Agua

Agua

Vista del puente

Vista del puente


Apunte rápido tomado desde el balcón de mi casa, birome negra sobre papel rayado. Puente Pueyrredón.

Diario de Avellaneda

Diario de Avellaneda

(fotografía tomada por Lino Rossi desde la terraza de las Torres Pueyrredón)

01 - Perros del puente

Hay ciertos perros que a una hora de la tarde les ladran a los fantasmas de Avellaneda, cualquiera diría que sólo ellos los ven, de tan abandonados, de tan pobres o tan tristes, curiosamente viven cerca del puente, nunca se alejan mucho y la mayor parte del día no hacen nada, se dedican a dormir aletargados, los hombres inteligentes o muy sensibles se cuidan de esquivar su mirada, no vaya a ser cosa de quedar atrapados en esa tristeza sin salida, en esa lucidez incómoda y fatal de tango orillero.
Esos perros no son parte del paisaje, son parte de la población, y tienen, creo yo, bien ganado su lugar.
Por eso, cuando a la tarde le ladran al aire que los rodea con la mirada algo perdida, debe haber algún fantasma cerca, debe haber.