contra viento y marea
fotografía de Lino Rossi
fotografía de Lino Rossi
manifestación de militantes vegetarianos en la plaza Saint Michel de Paris
Lo duro se articula con lo rígido
lo blando se entiende con lo blando
y para relacionarse cuentan
con un estado intermedio de la materia
no hay pausas en el girar de la rueda
todo organismo vivo avanza en el tiempo
y en ocasiones algunas células
en ciertos individuos de una especie
engendran pensamiento.
se cayó el servidor, se perdieron archivos (o "posteos") de 15 días, algunos los repondré. otros se los llevó el ciberespacio.
La vida es así.
influenciado un poco por Cohen, por su prosa cohesionante, ejecuté una magia liviana, casi una amabilidad. Venía en el colectivo y al llegar al semáforo pensé, es decir apareció en mi cabeza, la palabra condescendiente, que contiene el verbo descender, que era lo que yo quería hacer, y funcionó. El chofer me miró por el espejo y la puerta se abrió. Abajo llovía pero era cerca. El libro no se mojó.
Unos dos kilómetros más acá de donde llega mi mirada
está la cárcel que pronto no va a estar más que a veces
desaparece en la blanca niebla y otras refulge al sol
que ahora sucumbe ante los mazazos de hombres que tal vez
y sólo tal vez pudieron estar alojados en ella o estuvieron a punto
y es una suerte de venganza o justicia desmoronarla
a fuerza de golpes y sudor a pleno cielo. Dicen que de noche
todavía se oyen voces como gritos y lamentos pero es mentira
dicen que de día hay sombras furtivas o mejor fugitivas
en los pasillos en los pabellones en los huecos de las ventanas
las paredes caen de a poco como la piel quemada en verano
hay un hedor que no sé si se podrá eliminar un olor sólido
a muerto a sufrimiento una ignominia que va cayendo
y la mirada me salta del cuerpo se larga más lejos
se raja más arriba se arroja más atrás
yo la dejo hacer después de todo cárcel no hay
más oscura y ominosa que el juego de persecución
que hace cada quien consigo mismo
las paredes que erige el pensamiento la autoindulgencia
o la palabra ésa, conmiseración, que conlleva miseria
de la que todos quieren pirar rajar olivar aventar
se siente en la piel se huele en el aire no se puede dejar
de mirar el crecimiento de la libertad que empuja hacia abajo
los restos de la abyecta arquitectura desmigajada por las manos
de hombres que en memoria de otros hombres limpian el paisaje
pienso que no hay remedio siempre son unos los que reparan
lo que otros hicieron contra sí mismos y ese vaivén de hacer
y deshacer dibuja ciclos tan inútiles como el polvo y el escombro
que buscan desaparecer en dirección horizontal en la dirección
que sea necesaria para borrar horrores que marcan como estigmas
o tatuajes tumberos la pálida piel de los prisioneros los condenados
los desesperados que no tendrán dicha no tendrán ventura no hay
mirada limpia todavía no hay nada limpio que mirar aún
en la furia está la belleza
y la belleza prevalece
¿más allá de la muerte?
a veces,
siempre a veces.
técnica mixta sobre madera, 45 x 45 cm.
En el centro del laberinto de la década de los 70, bebiendo la sangre que no quiere ser negociada.
La chica burguer king con su goma de mascar
viene a sentarse a mi mesa
abre sus piernas sin ninguna discreción
y hace un guiño a todos los animales
que pasan por el otro lado de la vidriera
con su aire de plantita monocotiledónea
y su debilidad por el ornamento
juega a probar sus encantos sin tener
demasiado claro adónde termina el jugo
y adónde empieza la hiel.
La chica burguer king con sus medias de red
disfraza su condición de sola seduce a destajo
le gusta ser audaz y lo hace con intensidad
el color de su remera ceñida a sus pechos
repite la estridencia del logotipo del local
todas las miradas masculinas acampan ahí
y mi mesa ya le empieza a quedar chica.
Ella masca con la boca abierta habla
por celular manda mensajes de texto
yo la observo en mi universo blanco y negro
mente tablero de ajedrez
la rodeo la pienso la escribo la tomo en solfa
la toco un poco y no hay siquiera en el número dos
en el par consuelo alguno para esta
irreductible sensación de superficie
contundente como el reverso de un pozo.
La desconcertante luna color lila
insiste en proyectar su vacilante luz
sobre los escuálidos árboles de la plaza
como si pretendiera provocar
un efecto literario, cosa
que no consigue en absoluto
la escena tiene sin embargo
el clima de ciertas películas
japonesas de terror de clase B
sería tentador pero erróneo
hacer una analogía de la escena
con algún estado de ánimo
conocí a una persona que gustaba
de paisajes como éste
lo decía en broma lo hacía en serio
los colores subidos de tono fuera de gama
lo ponían especialmente locuaz
decía que en la vida hay que tener
un plan de acción que hay que tener
dos caminos para elegir que hay
que tener tres lugares para morir
una noche de luna llena eligió
uno de los árboles de otra plaza
se colgó con una media de mujer
de una de las ramas más altas
lo descubrió un mozo del bar
de enfrente a las seis de la mañana
casi se muere del susto casi
se pone a llorar de tristeza al ver
el cuerpo balancearse suavemente
en la bruma de la madrugada
entre los árboles y los gatos
que lo ignoraban con discreción
el mozo trajo un mantel, bajó
el cuerpo y lo envolvió con él
miró hacia arriba y le extrañó
ver que la luna estaba todavía alta
siendo que ya era pleno día
en eso empezó a sonar muy fuerte
la sirena de un patrullero
él volvió al bar, en la esquina del semáforo
un chiquilín hacía malabares
por unas monedas
Aniversario del asesinato de John W. Lennon
zapatillas colgadas en los cables de la luz
¿dónde están los pies que las calzaron,
que bailaron con ellas el ritmo de los desconsolados
y una noche más noche que nunca dejaron de moverse?
los funcionarios dirán que se colgaron solas
que se arrojaron hacia arriba cansadas de pisar
las desvalidas calles de esta ciudad caníbal
los semáforos nocturnos las tiñen
con el verde de la amargura el rojo del furor
y los cables que las sostienen están listos
para disminuir la ignominia eletrocutando a más de uno.
(obra de Pablo Suárez,
1937-2006)
Primero nos paramos en dos patas
después nos subimos a los árboles
inventamos la escalera
más tarde construimos edificios
máquinas para volar, telescopios
para elevar la mirada al más allá
parece mentira que en todos estos siglos
esta compulsión por subir y subir
no nos haya despegado ni un ápice
del barro del que salimos.
(ver también Sísifo en las ciudades)
"Prescindible de la vida"
dijo el pastor Giménez en la jeta del negro
si pudieras poner un manojo de chinchulines en un frasco con formol
y relacionarlo con un texto gauchesco del mil ochocientos
serías un artista
pero como te mamás a diario con tetrabrik sólo sos un cartonero
o mejor un reciclador de residuos que llega al éxtasis
cuando le ganan uno a cero a las gallinas
y vos le contestaste al pastor:
y yo te puedo cortar los huevos, meterlos en un frasco de aguarrás
y exhibirlos en la puerta de tu propio templo.
Ya es casi primavera pero hace un frío
y vos estás volviendo con el carro abarrotado de papeles mojados
la tarde se muere de a poco hacia el sur
en la autopista la cana está revisando autos al voleo
y las luces azules se ven casi bellas en contraste con el cielo
la cumbia que suena en la radio y los perros toreando
son la banda de sonido de la escena
neorrealismo argentino siglo 21
el menú de hoy para la cena:
hamburguesas de la basura de mcdonalds con puré
acá andamos, tirando para no aflojar.
Cristo Evita a los pobres, óleo. Colección particular.
En la década del 40 las mujeres argentinas tenían
el sol de la bandera calentando la tabla de planchar
la líbido en los bolsillos de los pantalones de sus maridos
la ventana al melodrama en los sillones de la peluquería
la costumbre de aliviar los intestinos con supositorios
en la fotografía de casamiento la cintura con corsé
de la novia gira alrededor de la torpe mano del novio
que busca como un vuelo de insecto el orificio perdido
ah no querido así sí que no digo yo que dijo ella
si estás cansado de dar vueltas no bailes más el vals
que me vas a pisar las enaguas con puntillas con encajes
mejor te espero en las sábanas a las dos del día de mañana
cuando la liberación femenina nos permita de una vez
disfrutar de forma libre justa y soberana del hecho de coger.