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tancarloscomoyo

canción del jardinero loco


Creyó ver un elefante,
un elefante que tocaba la flauta;
mirando mejor, vio que era
una carta de su mujer.
"En fin -dijo-, ¡ya sé
que la vida es amarga!"

Creyó ver un búfalo
instalado en la chimenea;
mirando mejor, vio que era
la sobrina de su cuñado:
"¡Salga de allí -dijo-, si no,
llamo a la policía!"

Creyó ver una serpiente
que lo interpelaba en griego;
mirando mejor, vio que era
el jueves de la semana próxima.
"¡Yo sólo siento -dijo-
que no me pueda hablar!"

Creyó ver un empleado de banco
que descendía de un ómnibus;
mirando mejor, vio que era
un enorme hipopótamo.
"¡Si se queda -dijo- a almorzar,
qué dirá mi mujer!"

Creyó ver un canguro
que hacía girar un molinillo;
mirando mejor, vio que era
una píldora vegetal.
"¡Para tragarse esto -dijo-
hay que sentirse muy mal!"

Creyó ver un coche de seis caballos
detenido no lejos de su cama;
mirando mejor, vio que era
un oso decapitado.
"¡Pobre animal -dijo-, pobre animal estúpido!
¡Está esperando su cena!"

Creyó ver un albatros
que revoloteaba alrededor de un candil;
mirando mejor, vio que era
una estampilla de dos centavos.
"¡Usted debería entrar -dijo-,
las noches son muy húmedas!"

Creyó ver un portón
que se abría por medio de una llave;
mirando mejor, vio que era
una regla de tres compuesta.
"¡Sus misterios -dijo- son para mí
tan claros como el día!"

Creyó ver un argumento
que probaba que él era el Papa;
mirando mejor, vio que era
un pedazo de jabón.
"¡Gran Dios -dijo-, un suceso así
ya no deja esperanzas!"


Lewis Carroll

furor de vivir

furor de vivir


óleo de Roberto Magalhaes

digo ¿yo?


Yo estaba así
en patas
moviendo los brazos
con ampulosidad
para ocupar
el espacio público
alrededor de mí
yo estaba así
en cueros
quedándome quieto
en actitud de cazar
algún transeúnte
o algo para comer
yo estaba siendo
observado sin saberlo
por el ojo de la presa
desde lo alto
yo estaba afuera
de mis predicciones
adentro de mi
futuro imperfecto
yo no estaba
preparado para eso
pero tenía una frase
pero nadie lo está
yo estaba ahíto
de desidia
construyendo mundos
de saliva y humo
pero el mundo
prefiere el papel
el algodón o el barro
yo estaba donde
no sabía
mirando el aire
intentando ver
moverse al tiempo
haciéndome
el distraído el absorto
buscando
hacerme invisible
ingrávido
insustancial
yo estaba
más allá de mí
y fui hasta el confín
para tener
una razón para volver
o algo que contar
a más tardar
en la vejez
yo estaba ocupado
en agotar
todo lo que está
antes de morir.

propuestas (2)


Arrojar palabras a la intemperie del sentido
como un informalista, como si fuera música
estallando en el espacio, efecto flash
en la pared del yo, salir de la propia piel
para volver a entrar desnudo de uno,
casi descarnarse casi autocomerse
y que quede lo que quede


propuestas


Tomar todas las puntas del ovillo,
tirar al unísono.

Ver descender el sol en el horizonte,
descender tras él.

Hacer un fuego a orillas del mar,
si es de noche mejor.
Ser una rama. Arder también.

Leer, oler, oír, amar, ser.

Canal, ser un canal.

curvas

curvas


lo que veo cuando levanto la vista, cuando cierro los ojos, el vértigo de mi cuerpo recorriendo los caminos del tuyo, el rastro de las nubes en el cielo gris del invierno ido, ondas concéntricas de una voz horadando el silencio, mi personal fascinación por los rodeos del discurso y de la percepción, los oblicuos senderos de la psiquis, mi psiquis, cualquier psiquis, química y física, algodón y pigmentos.

óleo sobre tela, 40 x 40

ser una obra

ser una obra


La tela que cuelga de la pared en el silencio
nocturno no necesita palabras, ningún
discurso que sostenga que justifique
su propia existencia es prueba contundente
instala preguntas en quienes saben
que no hay cosa más difícil que pararse frente a un cuadro
mandala abierto a todas las salidas
inefable registro de un eco de eternidad,
que nadie se engañe por su superficie
de objeto bidimensional, en las complejas
relaciones de los colores que la constituyen
respira el acceso a otro mundo.

silencio

silencio

construcción

construcción


obra de Tony Cragg

en el país del humo


Vapor en el espejo

Tokio se llama la tintorería de mi barrio. Su dueña, desde una mesa, vigila los trabajos. Casi no habla español. Entre el vapor sus hijos escuchan tangos en la radio.
El día que me hicieron rector en la Universidad fui a hacer planchar mis pantalones. Los muchachos me dieron una bata mientras esperaba.
Por pudor, la madre dejó el puesto. Lo ignora: enseño lenguas orientales. Pude leer, en la mesa, qué escribía: Aquí estabas espejo cuatro años escondido entre papeles. Un rastro de belleza perduraba en tus aguas. ¿Por qué no lo guardaste?

De alguna cosa sirve, comprendí esa tarde, ser rector de la Universidad, experto en lenguas orientales, dueño de un solo pantalón.


Sara Gallardo, de El país del humo

vidas paralelas

vidas paralelas


reglas de madera e hilo de coser, obra de Jorge Macchi

octubre en Tostado

a Hugo Padeletti


Leopardos en la luna, y esas cosas
(un hueso, ramas, una fotografía)
que no pueden nombrarse: el tiempo las ignora
horas breves de días breves en la corriente fugitiva.
La huella es liviana
sobre el sendero: la arena cambia
y oculta sin cesar los arabescos
fortuitos, las palabras escritas con huesos
y con ramas en la piel húmeda
estragada de ayeres, entre rosas
ardiendo sobre ceniza. Leopardos
en la luna, y cosas cuyo nombre
deslumbra o mata:
el tiempo las destruye.


Juan José Saer

causa


Yo junto estas palabras para cuatro personas,
algunos más pueden alcanzar a oírlas,
oh, mundo, lo lamento por ti,
tú no conoces a esas cuatro personas.

Ezra Pound

miradas

miradas

golpeá que te van a abrir

golpeá que te van a abrir

la puerta, objeto

lo que está antes


La velocidad que las cosas necesitan
para estarse quietas
nos modifica en secreto
hay una fugacidad en la percepción
de la apariencia
que siempre despierta sospecha
me gusta saber que elijo pensar
que el verdadero poder reside
en la fuerza quieta.


boceto

boceto

uruguayo ilustrísimo

uruguayo ilustrísimo


el inmenso e inefable Felisberto Hernández

dice


Los humos del fuego ajeno
los humores del dolor propio
la voz del hablante
implacable
la inminencia
de la loca de la muerta
la ventana
que no daba a nada
el cielo la noche
alrededor
de la mente abierta en dos
que dice que la poesía
no es esto
ni lo otro
está siempre más allá
de la forma
de la ausencia
del silencio
del mundo

tu ritmo carretero

tu ritmo carretero


óleo y tajos sobre hardboard