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tancarloscomoyo

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se cayó el servidor, se perdieron archivos (o "posteos") de 15 días, algunos los repondré. otros se los llevó el ciberespacio.
La vida es así.

imaginar Kyoto

imaginar Kyoto

 

Puedo imaginar que alguna vez iré a Kyoto, como imaginé que estaba en Valparaíso cuando de verdad estaba, y esto no es un consuelo, es apenas un juego con el tiempo, un conjuro, como quien hace un pliegue en un papel y junta palabras lejanas que no deberían convivir en la misma frase. Y si lo imagino es porque se me antoja en el ocio de la tarde tan húmeda, porque el olor me lo dicta, este olor a piel sucia, a papel mojado. Puedo imaginar que la luz que flota en el aire cuando el cielo está tan azul es en verdad una trampa asesina, un engaño para melancólicos que pretenden entibiar su tristeza con sucedáneos baratos de la felicidad. Puedo imaginar que los dibujitos negros sobre el blanco del papel que se van formando al escribir son deposiciones de insectos invisibles que pueden cobrar vida en cualquier momento para alterar el sentido de lo dicho o de lo que quiso ser dicho y que el nuevo sentido nacido de esa torsión se volverá salvajemente contra el escribiente que profanó el blanco inmaculado del papel, lo atacará en los ojos y formará una capa negra donde la luz no pueda ni entrar ni salir dejando una noche eterna tapiando su mirada. Puedo imaginar castigos atroces destinados a quienes cuentan secretos que nunca deberían ser revelados, aunque ellos al contarlos no supieran que eran secretos ni que no deberían contarlos ni que serían castigados por ello, y es parte de la naturaleza del silencio que más tarde o más temprano debe ser quebrantado o interrumpido, y que esa interrupción deberá ser pagada. Puedo imaginar que atravieso días enteros necesitando lo que en realidad tengo o teniendo lo que en realidad no necesito y luego me canso y me duermo y sueño con lo que quiero tener o con quien prefiero estar y después despierto y salto a la materia y la razón y la conciencia y vuelvo a necesitar lo que quiero y a querer lo que necesito aunque crea que es un juego o un espejismo o una estación pasajera en la vía. Puedo imaginar que suena el teléfono cuando no suena aunque quiero que suene y que quien lo hace sonar es quien yo deseo que llame aunque no esté llamando y que lo que tiene para decir es lo que yo quiero oír aunque no me lo vaya a decir nunca y que contesto a esas palabras con el discurso que tengo aprendido de tanto sentirlo de tanto esperar para decirlo aunque lo haga en la imaginación. Puedo imaginar que cambio de forma y la pierdo para encontrar otra y en la etapa amorfa supongo que no tengo cuerpo para volver a encarnarlo como la primera vez y revivir la sensación repentina de sumergirse en la materia en la carne en la contundencia de ser un animal sagrado y mucho más y viajar en la nave de los sueños y las sensaciones. Puedo imaginar que encuentro las palabras que nunca tuve las pocas esenciales palabras que abran el camino al entendimiento verdadero de lo que siempre estuve buscando saber conocer descubrir encontrar decir expresar entender abarcar, esas palabras que al momento de acceder a ellas con la mente inmediatamente se me olvidan pero ese relámpago de luz en que ellas aparecieron se conservará en mí como una imagen grabada para siempre en mi ser. Y aunque sea imaginación, la frontera entre ella y la realidad estará borrada y será lo mismo porque un conocimiento es un conocimiento en cualquier plano en que uno acceda a él, y al ser la imaginación un atributo de nuestra mente y de nuestro ser, es ser también, que ser parte es ser todo y lo único que no hay que ser es juez. Puedo imaginar que si ya no hay molinos habrá por lo menos viento y siempre que el viento sople habrá ruedas en movimiento habrá potencia en el aire, velocidad y aromas que vienen de lejos y lugares remotos adonde irán nuestros olores y un vehículo donde podrá viajar nuestro canto o nuestra palabra o nuestro aliento y como el espacio es curvo y curva la superficie del planeta que el viento recorre un día todo eso volverá enriquecido cambiado metamorfoseado para traer otros a nosotros y a nosotros en otros. Puedo imaginar jardines de piedra que simulan agua y ritmos de la tierra como si fueran orillas, que de algún modo parecen la huella que dejaban los dedos arrastrados sobre la arena de la playa de la infancia, imaginar sombras tenues que aplacan la luz, brillos dorados sutilísimos en los bordes de las formas de los objetos que reposan en silencio en las habitaciones, imaginar ritmos respiratorios que recuperen y evoquen el vaivén de las olas del mar, incorporarlos y permitir que el aire entre y salga con esa frecuencia eterna que nos vincula con el origen. Y si imagino dibujo con la mente y veo lo que dibujo y creo un mundo donde estar donde estoy y no hay tiempo ni espacio ni límite y la noche que entra por la ventana tiene una luna en forma de C colgada del cielo que no sé bien porqué es tan inolvidable. Puedo imaginar causas y motivos y razones para todos los errores para todos los fracasos para todas las dudas los miedos las fluctuaciones pero eso no importa no modifica que la verdad está en algún lado y si está en algún lado es en el corazón y si se traiciona el corazón se va contra uno mismo y se tendrá dolor y desasosiego y tristeza y soledad y quizás a veces uno elige eso como camino tortuoso o castigo autoimpuesto o quién sabe qué. Puedo imaginar muchas cosas para hacer cuando ya no se sabe qué hacer con el tiempo, con uno ni con la vida, imaginar caminos paralelos, adyacentes al sendero marcado por el infortunio o la fatalidad, curvas inesperadas y sorprendentes que al primero que desconcierten sea a uno mismo y esta sorpresa nos permita actuar sin tener en cuenta el acartonamiento de la costumbre o la mordaza de la prudencia y nos posibilite recuperar una espontaneidad que refresque nuestra relación con la realidad de todos los días. Vana banalidad.

 

cara vela


Tenía la cara blanda de tantas palabras
algunas nuevas otras extrañas
aún así tanta sílaba locuaz amamantaba
el deseo de un gesto recién nacido.
Las altas consonantes insolentes
y las vocales obesas de verborragia
fofafeaban las mejillas,
ponían sanpaku los ojos
y caían desarmadas a lo largo de la barba.
Cut-up argentino, retrato latino
con sudor de agua bendita
como una imagen antigua de foto carnet.
Cayeron las palabras, gotearon las letras una a una
y el rostro desnudo de versos
fue sólo recuerdo, pasado fulgor.
Surcos de tinta, grietas profundas en el cuerpo
que fue mapa y huella del relato,
papiro de piel humana,
texto y textura,
oración desprevenida de lenguaje.

uno de estos días


influenciado un poco por Cohen, por su prosa cohesionante, ejecuté una magia liviana, casi una amabilidad. Venía en el colectivo y al llegar al semáforo pensé, es decir apareció en mi cabeza, la palabra condescendiente, que contiene el verbo descender, que era lo que yo quería hacer, y funcionó. El chofer me miró por el espejo y la puerta se abrió. Abajo llovía pero era cerca. El libro no se mojó.

el telón endeble


Las tensiones primordiales
forman a menudo una cruz
es decir, se resuelven en un punto
y punto con punto con punto
construyen el núcleo de la red
donde los vacíos intermedios sostienen
el curso y el devenir del mundo
como se sostiene desde siempre
el telón endeble que simula el cielo.

Y entre mi yo y mi propia imagen
existe el espacio donde habita
el misterio de la apariencia.
La soledad podría ser entonces
el intento estéril
de conectar esa apariencia con otra,
la apariencia del otro.

lo que hay


Hay algo entre el pensamiento y el acto
además de tiempo
algo como la duda que está atrás
a modo de sombra
escondida en el lugar común
hay una vacilación que sopesa
todas las opciones
hay una línea de puntos
hecha con tinta azul
que va de mí hasta allá
hay una cara en la ventana
hay luz donde hubo noche
oscuridad donde había sol
y de todas las otras cosas que hay
no hay nada más que hablar

irse

irse


Clavar en el aire
una mirada vaga
algo que haga
irse la tarde
en silencio
besando apenas
la huella del sol.

el viento

el viento


Ahora estoy acá
palacio afuera
pensando a ritmo de extravío
escribiendo en la arena
palabras que el viento
no tarda en borrar.

casi nada


Modelo para armar
recuerdo cobijado en la sombra del aire
quiere volver a empezar

capullo de jade
huella olvidada por el mar

palabras en el papel
arrastrando su dibujo
inútil.


conjurar el silencio

conjurar el silencio


óleo sobre tela de Roberto Aizenberg

ex cárcel (h)ado

ex cárcel (h)ado


Unos dos kilómetros más acá de donde llega mi mirada
está la cárcel que pronto no va a estar más que a veces
desaparece en la blanca niebla y otras refulge al sol
que ahora sucumbe ante los mazazos de hombres que tal vez
y sólo tal vez pudieron estar alojados en ella o estuvieron a punto
y es una suerte de venganza o justicia desmoronarla
a fuerza de golpes y sudor a pleno cielo. Dicen que de noche
todavía se oyen voces como gritos y lamentos pero es mentira
dicen que de día hay sombras furtivas o mejor fugitivas
en los pasillos en los pabellones en los huecos de las ventanas
las paredes caen de a poco como la piel quemada en verano
hay un hedor que no sé si se podrá eliminar un olor sólido
a muerto a sufrimiento una ignominia que va cayendo
y la mirada me salta del cuerpo se larga más lejos
se raja más arriba se arroja más atrás
yo la dejo hacer después de todo cárcel no hay
más oscura y ominosa que el juego de persecución
que hace cada quien consigo mismo
las paredes que erige el pensamiento la autoindulgencia
o la palabra ésa, conmiseración, que conlleva miseria
de la que todos quieren pirar rajar olivar aventar
se siente en la piel se huele en el aire no se puede dejar
de mirar el crecimiento de la libertad que empuja hacia abajo
los restos de la abyecta arquitectura desmigajada por las manos
de hombres que en memoria de otros hombres limpian el paisaje
pienso que no hay remedio siempre son unos los que reparan
lo que otros hicieron contra sí mismos y ese vaivén de hacer
y deshacer dibuja ciclos tan inútiles como el polvo y el escombro
que buscan desaparecer en dirección horizontal en la dirección
que sea necesaria para borrar horrores que marcan como estigmas
o tatuajes tumberos la pálida piel de los prisioneros los condenados
los desesperados que no tendrán dicha no tendrán ventura no hay
mirada limpia todavía no hay nada limpio que mirar aún

dibujito

dibujito


todos los gnomos son petizos, incluso los que custodian el arcón de los sueños olvidados

Morder el tiempo

Morder el tiempo


en la furia está la belleza
y la belleza prevalece
¿más allá de la muerte?
a veces,
siempre a veces.

Por una cabeza

Por una cabeza


El minotauro

El minotauro

técnica mixta sobre madera, 45 x 45 cm.

En el centro del laberinto de la década de los 70, bebiendo la sangre que no quiere ser negociada.

Squeak Carnwath

Squeak Carnwath

la materia es un vacío


No hay sombra no hay lluvia
mañana no hay nada
más que las huellas del amor
ocultas en un bosque oculto
los pelos atascados en el desagüe
de la bañera, los bellos vellos púbicos
tirados en el piso del baño
un espejo igual a mí igual a vos
más allá no hay nada
salvo, quizá, cerrar los ojos
y tocar

Saberse parte


El alma mater sale de mi boca
en dirección al televisor
a la mascota idiota pero tan
doméstica que calma el picor
que siento en las rótulas
entre tanto calor de hogar
con mi humanidad de rodillas
todo lo que se deglute enseguida
se regurgita, es encantador
saberse parte de la sociedad
bañarse en la luz plateada
dejar manchas en la alfombra
la mater dolorosa sale de mi boca
salen insectos larvas mariposas
libros de cuentos para niños
cadena alimenticia mater nutricia
oratorios de domingo almidonado
lecciones de cretinismo tardío
de boca cerrada no sale nada
celda barroca blanco y negro
temperatura de xilografía
amor táctil en desuso no hay
a quién acusar por soledad
no hay no hay no hay no hay
en este hip hop de letanía
alrededor absolutamente nadie

El observador

El observador


óleo sobre hardboard, 0,80 x 0,80

(dos imágenes, dos versiones del mismo lugar con 9 años de diferencia)

Mirador tapiado

Mirador tapiado


óleo sobre madera, 100 x 100