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tancarloscomoyo

Oslo

 

Acá en Oslo

ocupo el tiempo

buscando anagramas

padre pared

imagen enigma

eres seré

acá en Oslo

donde no estoy

es casi siempre de noche

estar solo es igual

en todas partes

a veces tengo recuerdos

como si fueran fotos

árboles llenos de hojas

árboles desnudos

el sol como siempre

calentando el lomo de las vacas

 

 

 

es

 

mientras la tierra ofrece

sus cadáveres sagrados

en la mesa del tiempo

mientras todo eso

que parece casi nada

nos atraviesa

escribir es cosa del cuerpo

todavía

 

habitáculo

 

En este día singular

en que habito mi cuerpo

como un país desconocido

en el que cada cm3

cuesta más

de lo que puedo pagar

en esta orilla de frontera

sumergido en el agua del cielo

sacudo la memoria

para hacer saltar mi genealogía

en pedazos.

 

ayer y hoy

ayer y hoy

 

La Plata-Montevideo, 1981-2011, pintura-fotografía, registro de encuentros casuales,

¿el mismo señor?

 

 

impasse

 

 

Imagino una deuda

de amor impaga

un banco de sangre

anonadada por el miedo

imagino una fila

de personas mirando hacia atrás

adelante el horizonte

se ríe de nosotros

el sol brilla en un círculo

alrededor del cual

nadamos como náufragos

sordos a la voz del tiempo

imagino un espejo

fascinado con su función

el aire enrarecido vibra

en el borde del verano

mecido por las olas

del río más presuntuoso

dejo transcurrir una hora más

imaginando nada

 

 

 

go

 

Voy en un globo imaginario

de cartón de manganeso

de neón

hecho a mi medida

listo para llegar

al punto de partida

a la hora indicada

voy en cuestión de segundos

a encontrar la mirada

que devuelve el espejo

que no refleja nada

voy a seguir el rastro

que dejaron mis pisadas

que me llevaron lejos

voy a sentir que vengo

midiendo el tiempo

viendo el camino

que va

desapareciendo

voy saliendo

de la vaina

cambiando la piel

deshaciendo me

de la forma

voy a flotar de nuevo

en el sueño

primigenio

sintiendo mi latido

amniótico

voy a decir que sé

que siempre estuviste

ahí

alrededor y dentro

de mí

como si fueras yo

 

y o u

 

Si querés saber

si hiato o diptongo

miel o mostaza

ayer o mañana

cinturón o corbata

si querés decir

lejos pero cerca

duro pero suave

ancho pero fino

yin pero yang

si querés ser

viento pero lluvia

ahora pero aquí

mar pero montaña

tarot pero I ching

 

si uno y universo

todo y casi nada

silencio y también

palabra

 

si sí o si no

si vos o yo

hoy digo así:

you are me

 

registro

 

Dejo vagar mi mente

por encima del desencuentro

con la libertad de no pensar

intentando deshacerme de la forma.

Desde lo alto

veo la escena del cuarto:

dos cuerpos inmóviles sobre la cama

mirando girar el ventilador

en silencio.

 

urna

 

El cuerpo en el cajón de ceniza

impera en el silencio

más allá del tiempo

en el único lugar en que se puede ser

sin estar

 

ocaso

ocaso

el mensajero

 

Pasó por el laberinto, recorrió el caracol, golpeó los huecesillos con el martillo, se arrastró por el conducto y salió por el orificio de la oreja el gusano feliz, traía mensajes secretos de la corteza cerebral, dejó rastros de su paso de baba a lo largo de las circunvoluciones. No se sentía capaz de dividirse en dos y volver a juntar la cabeza con la cola, de modo que buscó la boca para hablar con alguien, bajó por la mejilla en diagonal y alcanzó los labios por la comisura. El cosquilleo repentino provocó un movimiento reflejo y brusco, la boca se torció un poco y de un certero mordisco le arrancó la cabeza al molesto visitante. La cara del gusano tuvo un gesto imposible que duró un segundo: una tonta sonrisa la adornaba mientras en sus ojos abiertos la sorpresa congeló el instante. El cilindro inerte cayó al piso chorreando un espeso líquido amarillento por uno de sus extremos.

 

Santoka

 

El poeta decide suicidarse

se acuesta sobre las vías

el tren frena a tiempo

los pasajeros enardecidos

lo muelen a golpes

 

celebración

 

El perro juega en el patio

con la cabeza cortada del cerdo

que la familia devora en el comedor

las cucarachas en la cocina

se preparan para un festín abundante

el gato en la terraza

observa impasible al cerdo sin cuerpo

en un rincón del patio

oculta por las plantas descuidadas

una rata tan grande como el gato

roe las pezuñas que robó de la basura

en el cielo nocturno explotan fuegos

cruzados por súbitas líneas negras

del vuelo nervioso de miles de murciélagos

en todas las casas de la ciudad

cada uno festeja a su manera

la llegada del año nuevo

 

año nuevo

año nuevo

acualizar

 

Desde la mansa densidad del agua

el barco silencioso me mira

con sus dos grandes ojos abiertos

en la quilla, alimentados

por la luz voraz del reflector

cuelgan ojeras de sombra

cayendo hacia el agua

no sé si estoy ahí

en el cono intermedio

entre dos reflejos

hay una fiesta policrómica arriba

pero suele ser un mal pasajero

que se escurre en dirección al día

no sé si estás ahí

en el centro de la desazón

hierática como una esfinge

este movimiento de superficie

apenas traslada nuestros cuerpos

de una orilla a otra

incesantemente

 

24–25/12/10

24–25/12/10

plateado

 

Soy un falso pez

bebo el agua en la que nado

el agua que me hace brillar

 

Álvaro de Campos

 

Los otros también son románticos,

los otros también no realizan nada, y son ricos o pobres,

los otros también pasan la vida contemplando maletas por hacer,

los otros también duermen junto a papeles a medio escribir,

los otros también son yo.

 

foto

foto

 

Había una foto en la que estábamos con mi hermano menor en el frente de la casa en el día de su primera comunión, parados mirando el objetivo delante de la puerta de entrada, los dos de pantalones cortos, él con su traje de ceremonia color gris, guantes blancos, un rosario en la mano y el moño blanco en el brazo izquierdo. Se nos veía contentos, los pies juntos, el cuerpo tenso y la sonrisa típica de estar haciendo fuerza para no largar una carcajada nerviosa y feliz. Peinados a la gomina, él un poco delante de mí, ocupando un lugar central en la pequeña entradita del porche. El detalle simpático de la foto era que a pesar de que los fotografiados éramos nosotros, también estaban en la toma nuestros padres. Al costado izquierdo de la imagen está nuestra madre parada, observándonos orgullosa y tranquila, pensando que la foto no la incluía, pero, quizá por impericia de la persona que la tomó, el encuadre fue mayor de lo que se suponía y el plano abierto incorporó al testigo que pensaba estar en bambalinas. El caso de mi padre es distinto. La puerta de nuestra casa tenía en la parte superior un ventanuco que se abría desde adentro a modo de claraboya o banderola. En el momento de la foto él abrió esa banderola y se asomó por ella para ver la escena, de modo que se puede ver detrás de nosotros la banderola abierta y los ojos y la frente de mi padre mirando al objetivo, al fotógrafo, a sus hijos fotografiados y al espectador, y quizá, por qué no, al futuro. Siempre me dio ternura la ingenuidad delatada por esa actitud suya, como si hubiera pensado que al estar casi todo su cuerpo oculto por la puerta, la parte de él que asomaba no fuera a verse, o como si el hecho de estar detrás nuestro y de la puerta lo hiciera invisible y él pudiera ver sin ser visto. No sé por qué no estaban juntos en ese momento, por qué ella estaba afuera y él adentro. En esa foto la casa también era joven, le faltaban partes que cuando creció en edad y tamaño se le fueron agregando. No estaba la ventana del comedor que daba a la calle al lado de la puerta de entrada y todavía no se había construido el garage ni la habitación y el baño encima del garage. Era la casa de la infancia y la infancia de la casa.

Pasaron los años y las décadas, la casa se hizo vieja, mi madre enfermó y unos años después murió. Mi padre se hizo anciano, y cuando vino a vivir conmigo, lejos de la ciudad de la costa, pusimos la casa en venta. Fue algo lento, ya que hubo que hacer la sucesión de la parte de mi madre y todo tardó mucho. Pero un día el trámite se completó, apareció un comprador y la casa se vendió. El día que viajé a firmar el boleto en nombre mío y de mi padre pasé por la casa a despedirme. Llegué muy temprano y entré como quien entra al pasado. No habíamos tenido tiempo ni oportunidad de sacar los muebles y los objetos, de modo que la casa se vendió con lo que tenía adentro. Todo estaba detenido en el tiempo y cubierto de polvo, en las paredes colgaban fotos familiares y daba la impresión de que todos los habitantes hubieran muerto o desaparecido pero los objetos los esperaran todavía. Cuando fui a la cocina me sorprendió ver que por debajo de la puerta que daba al patio se habían metido ramas que recorrían el piso de la cocina como si fueran la avanzada de una invasión incipiente. No sé por qué yo había llevado conmigo esa foto del día de la comunión de mi hermano, y estando dentro de la casa lo recordé, la saqué de mi mochila y la puse dentro del primer cajón de la cómoda de la habitación de mis padres. Después abrí la puerta de calle y salí de la casa para siempre.

glub

 

Me hundo

en la luna

del espejo

del ropero

de tu cuarto

me ahogo

en el reflejo

de la memoria

de tu cuerpo

desnudo