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tancarloscomoyo

Poética

primavera siempre

 

Si pudiera levitar a un metro o dos del piso durante todo un año
y permanecer inmóvil en el mismo punto del espacio
mientras la tierra completa su giro rutinario
aguardaría inmóvil a que la plaza de todas las tardes
regresara lentamente a mi encuentro
cargada de vivencias desconocidas por mí.
Quizá yo sería de ese modo un año más joven que ella
y los mismos árboles de siempre me parecerían extraños
y yo me habría habituado a vivir en el aire
y percibiría el vértigo sutilísimo que lo constituye y lo recorre
o comprendería que las formas necesitan movimiento para permanecer unidas
o creería entender que todas las cosas y todos los seres
que se desplazaron frente a mí desde que me detuve
no hicieron otra cosa que cambiar todo el tiempo
para seguir siendo las mismas cosas, los mismos seres
y en algún sentido se han duplicado
afirmándose en su esencia un año más
avanzando despacio y tranquilos hacia la muerte
y mirado desde ese punto de vista
quizá yo he girado al revés, como si estuviera huyendo
hacia la infancia, eligiendo vivir continuamente en primavera.

 

todo el resto

 


a Guillermo Motti


I

Lejos de mí, de Alejandría.
Morirse balbuceando
algo de Justine.
Algo, acerca del amor y cosas
peores todavía.

Ay, aquellos tiempos
cuando trabajábamos
y trabajábamos como hormigas
desvelados en puras inutilidades.

Un poco más flaco y ya estás muerto,
le decía y enterraba
mi dedo en sus costillas.
Gramo más, gramo menos,
ahora ya estás muerto.

II

No sé. No estoy segura.
Podría saludar esos huesos felices
si pasaran volando
como pájaros prehistóricos
con ruido de articulaciones.
Podría incluso saludar a la bandera.
A cualquier bandera
mientras las cosas fueran lo que son.
Pero tampoco estoy segura.

Y ahora no sé dónde encontrarte
manchado de tierra persistente o rojo vivo.
Colgado de vos mismo en el esqueleto
de siempre y sin embargo nuevo
cada tanto,  cada poco. Creo.
Pero no sé y me horroriza, me horroriza
como si hubiera muerto un niño.

Sólo la ciudad es real.
Sólo la literatura
y este ardor en la garganta
y mi manera de adorar el suelo
como si a esa altura existiera el paraíso.

Pero sólo la ciudad es real.
A veces, la literatura.

III

Quizá recién ahora se trata
del último suspiro,
del asma o de la marihuana,
de la transformación definitiva.

Existe y no está allí,
podés tocarlo y en verdad no.
¿Lo vemos no lo vemos?  No sé.
No estoy segura.

Sólo la ciudad es real
y la suela del zapato.
Sólo la literatura y el ardor
en la garganta.
 
Acaso podamos posar la mirada
sobre la superficie de las cosas.
Acaso hacer callar
el silencio que nos rodea.
Acaso perder la compostura y gritar,
incluso morir,
y el tipo que muere en este caso,
en serio,
ese sí que estaba loco.



Eleonora Filkenstein

 

el patio


¿Acaso imaginaba
como una deidad
a la oruga iridiscente
que paseaba por los nervios
de la parra del patio
de la casa de mi infancia
en el verano, allá
hace tanto tiempo?
Y los caracoles
que poblaban el jardín
después de las lluvias
cuando el olor a tierra
trepaba por el aire
¿no eran también como milenarias
esfinges en miniatura
que con parsimonia
dibujaban con trazo brillante
innumerables laberintos?
Y el canto de los grillos
y de las ranas y el perfume
del jazmín del país
y el olor lejano del mar
y la luz de las estrellas
y las rosas en sombras
y el viento entre las hojas
y las manos de mi madre.

 

ni no

 

No decir
ni pío
ni mu
ni agua va
no estar
ni muy lejos
ni tan cerca
ni ahí
no actuar
ni al tun tún
ni sin ton
ni son
no olvidar
ni tu cuerpo
ni tu olor
ni tu voz

 

oh (dolor electrodoméstico con forma de reloj de arena)

 

Parece irreal pero
tan profundo
oh, tanto dolor debe ser
un agujero cero
más negro que
más allá de
todo perímetro
ex
centris
quién sabe si restará
tensión poética
mencionar que en el televisor
encendido en la cocina
la lluvia catódica
indica el fin de la transmisión.

 

nos

 

El hecho de que haya en mí una parte que
pene
por vos
no implica que tengas que sentirte así
yo estoy parado
en el medio de un mar de gente
pero me siento hondamente
solo
por vos
yo podría ver el todo en cada una de sus
partes
por muy pequeñas que éstas sean
que haya en vos un ojo feroz que no quiere
ver
no significa que yo no esté ahí
a la distancia de un brazo
yo estoy parado
en cualquier lado a tu alrededor
justo donde no hay nadie justo donde
el silencio
hace su nido para que podamos escuchar
su voz
para que en medio del ruido podamos escuchar
nos

 

12

 

La plaza del pueblo amaneció aquel día
rodeada de un grupo de ballenas,
cada una de ellas con una persona
asomando por su boca,
brillantes y blancos cuerpos recién lavados
orlados de algas y medusas,
los cetáceos moribundos
abrigando la desnudez de los ahogados
como madres, como valvas, como capullos
de grasa tibia en las luces rosadas del alba.

 

si yo si tu

 

Ibas tan bandera al viento
que fui tu patria por un rato
coser y cantar para mí
un trozo de vidrio en el pasto
falso diamante pero bello al fin
enjoyecías.
Si yo no tengo ná
y tu no tienes tó
es igual para los dos
tormenta que arrasa y moja
pero pasa
perseguirte por las calles todo el tiempo
amor en casa.

 

 

hoy

 

Hay
no sé qué
clima raro
o cosa parecida
como aquel día
en que vos partías
y me dejabas el gato
para cuidar
y yo pensaba
me gustaría ser el gato
y que vos fueras yo
y no te fueras
ya sé a veces
el raro soy yo
y vos serías
como la noche
que abraza todo
alrededor
con su hondura
hoy

 

yos

 

Como si
uno alrededor
de una palabra o una idea
levantara andamios
y en los tablones apoyara
las cosas que nos desvelan o nos ocupan
en uno el deseo en otro la memoria
en otro más aún
las pérdidas y ausencias
y se fuera armando una construcción
como las que rodean los monumentos
que se piensa restaurar
un catálogo privado que exhibe
nuestra ínfima peculiaridad
esa arraigada manera de movernos
retrocediendo hacia adelante
como si
uno
fuera dos

 

soy

 

Uno es varios o muchos o algunos
mi mí mismo, mi otro, mi yo
existiendo en mismidad
en esta mañana inaugural del mundo.

 

el sueño (¿la fantasía?) del escritor

 

El mono pensante sentado en la silla
dentro de su cabina transparente
en medio del parque
mira caer la lluvia, parece absorto
en el dilema de saber si lo que le sucede
es un experimento o una instalación artística
aunque no llegan hasta él las voces
que gritan que el simio no es un pensador
que no tiene tema ni objetivo, que
todo es discurrir, él mira la lluvia como quien
mira llover, él se deja acontecer
y no es que sea un mono filosófico
pero a todos nos inquieta el silencio del chimpancé
a todos nos atrae la jaula ajena
a todos nos parece un hogar perecedero
y sin embargo caminamos alrededor
con el aire distraido de un paseo dominical
yo pienso sin embargo que el mono
debe estar pensando qué hace tanta gente
dentro de la enorme jaula que lo rodea.

 

ritmo

 

ella dijo vos sabés
que el corazón es un músculo
que se contrae y se relaja
se relaja y se contrae

 

 

precavida

 

ella dijo mejor andate
me da tantas ganas de llorar
saber que puedo perderte
que prefiero no verte más

 

 

allá lejos en el tiempo

 

En la década del 40 las mujeres argentinas tenían
el sol de la bandera calentando la tabla de planchar
la líbido en los bolsillos de los pantalones de sus maridos
la ventana al melodrama en los sillones de la peluquería
la costumbre de aliviar los intestinos con supositorios
en la fotografía de casamiento la cintura con corsé
de la novia gira alrededor de la torpe mano del novio
que busca como un vuelo de insecto el orificio perdido
ah no querido así sí que no digo yo que dijo ella
si estás cansado de dar vueltas no bailes más el vals
que me vas a pisar las enaguas con puntillas con encajes
mejor te espero en las sábanas a las dos del día de mañana
cuando la liberación femenina nos permita de una vez
disfrutar de forma libre justa y soberana del hecho de coger.

 

así

 

Así como si tuviera
la cabeza dividida en sectores
por líneas de puntos
y en cada área un punto débil
y en cada punto un polo
positivo negativo neutro
como un puerto que se abandona
y en cada puerto un barco hundido
mirado con los ojos de otro
que apunta a la nuca
para hundir la cabeza
en el agua del olvido
como un dibujo hecho
con una línea que une
todos y cada uno de los puntos
y forma una red
que sostenga el peso de pensar
que la eficacia de ser otro
a veces se desvanece

 

cambios

 

Con el advenimiento del nuevo siglo
ocurrieron algunos desplazamientos
en el jardín simbólico del dogma cristiano:
Jesús será desde ahora un líder mucho más sexy
apto para todo consumo
ya que ha logrado después de 20 siglos
de negociaciones con el altísimo
que la cruz sea quien pene
y de él rescataremos en adelante
el discurso revolucionario
el desprecio por el poder
y su éxito con las mujeres.

 

nada

 

No hay nada más elegante que el silencio.
Nada más intenso que el vacío.
El cielo desordenado
ve caer un nervio de luz.
Yo no estoy aquí.

 

nueve

 

El primer verso es corto
y claro en su poco decir
el tercero evoca a una mujer
sin necesidad de nombrarla
lo que sigue es introspección,
pensar en el tiempo, melancolía,
escribir unos versos que
contengan un secreto
y callen al llegar a nueve.

 

narciso revisionado

 

Quizá no sea Narciso quien escupe en el espejo
sabemos que estaba enamorado de su imagen
pero ignoramos qué pensaba su imagen de esto
viendo día tras día hora tras hora el mismo rostro ansioso
cualquiera terminaría agotado y odiando esa rutina,
maldiciendo la dualidad y los misterios de la luz
cuando rebota en superficies pulidas y brillantes,
deseando cubrir al reflejado con sus encantos
abrazarlo con sus rasgos invertidos
y ahogarlo definitivamente en su propio egocentrismo.