Blogia
tancarloscomoyo

Poética

estado de(s)gracia

 

El cuerpo flaco
salta  entre la vida
y la muerte salta
entre dos pistolas pintadas
en la pared del suburbio
mañana quedarán los huesos
una dentadura incompleta
para identificar
la pose rocker del salto
denota un afán
abortado
de inmortalidad

 

dia fanidad

 

Abre el día a los pies de la cama
la noche se invierte y se repliega
abre el día y yo resbalo
en esa incitación a la luz
el río de una sola orilla
ondula por todo lo ancho
estas nubes que pesan sobre mí
condensan en lo alto toda el agua
para lavar el aire de mañana
diafanidad
me abandono en la belleza
de las cosas que no se pueden tocar.

 

no es

no es

 

El jardín de los poetas
no es esa cosa rococó
que imaginan las señoras
a la hora del té
es una plaza seca y vacía
cruzada de sombras
un lugar preparado para un crimen
o un alumbramiento inusitado
un sitio donde volverse liviano
hasta horadar el cielo.

 

obra de Giorgio De Chirico

narciso revisitado

 

El círculo vicioso de Narciso
ha cambiado de signo en estos días
sigue siendo su imagen lo único que mira
y lo que lo tiene ahora fascinado es el odio
que esa imagen le provoca, como si
fuera un hombre santo y encarnara en sí mismo
todas las miserias de la época y la especie
como si fuera el último héroe con valor
para cortar los males del mundo de raíz
y asume su condena solipsista con la entrega
de un destino irrevocable, ejercitando
con desprecio el deporte de escupir en el espejo.

 

amor imposible

 

La mesa hembra y el macho pan
no se podían enmaridar
querían, pero no sabían cómo
harina y madera cambiaban
olores texturas calores
pero no encontraban el modo
el vino cercano sí sabía
pero no decía nada
de pronto un brillo en el aire
un súbito silbido cayó
el cuchillo atravesando el pan
clavando la mesa, volcando
el vino rojo, haciendo
la boda la misa la cena
con la virtud de su filo
inmediato sibilino vertical.

 

 

procedimiento

Enfocarse no en las cosas
sino en el espacio entre las cosas
apuntar al vacío
privilegiar el devenir
no el acontecimiento
despegarse de la cáscara cerril de los días
sentir la sed y saber
que nunca cesará.

 

 

para ella

 

Lengua que lame
la señal grabada
en la piel del
cuerpo amado
en la madrugada

Lengua no habla
tibio guante de saliva
dejando la huella salada
de su canto mudo
en el centro del mundo

 

ah

 

El trazo panzón
de la parte inferior
de la a minúscula
soporta la vibración
que provoca la voz
que gime de dolor o de placer,
(sostenida a su lado
por la estoica h
que no dice nada
y deja pasar),
acompaña el trayecto
del aire en su curva suave
que proyecta hacia afuera
hacia adelante hacia el otro
el sonido que nace en uno
y necesita incluir
a alguien más.

 

es pre ci so

 

Te deglutes en la espera
de las formas repetidas
en que se escamotea
                                   el sentido
para romper el círculo
                                   es preciso
meter las manos en la frente
muchedumbre de dedos
atrás hay más
lugar arriba hay
más lugar no
hay más que hurgar

 

urbanito

 

En la ciudad pasan cosas así
mirar hacia el cielo una noche
de niebla cerrada y confundir
el reloj iluminado de la municipalidad
con la luna llena
trampas de la percepción
en la ciudad pasan cosas como
mirar desde un piso alto y ver
en la calle correr un río de metal amarillo
la protesta de los taxis en el centro
carros en ayuntamiento
en la ciudad pasan cosas como
el sol de la tarde explotando de brillo
el asfalto mojado color plomo claro
mirando desde el bajo
belleza fugaz
en la ciudad
una nube se puede estacionar
sobre el edificio más alto
que parece un barco
como si hubiera decidido
quedarse a vivir ahí
vienen y van personas urgidas
combinando rictus muecas
en sus caras de defensa urbana
en defensa propia y ajena
en la ciudad el dolor se construye
hacia arriba y cuesta lo que vale
la pena el metro cuadrado
en la ciudad pasan cosas
como ésta
ahora mismo
alguien me lee

 

mutaciones

 

Abrí los ojos y vi dos pájaros
volando en círculos sobre mi cabeza
pensé que era una señal de libertad
pero no alcancé a ver si volaban
en el sentido de las agujas del reloj
o al revés porque enseguida
cayeron sobre mí y con sus picos
me arrancaron los ojos de raíz
podía sentir en las mejillas
el roce de los nervios ópticos
chorreando sangre como una máscara
de carnaval mexicano
levanté mis brazos y el dolor
hizo que agitara las manos en el aire
como alitas de pollo como pañuelos
de despedida pero enseguida
las cerré y como una magia invertida
atrapé un pájaro en cada una
lo suave de sus plumas y sus cuerpos
calientes me enfurecieron y les arranqué
las cabezas con los dientes después
me puse una cabeza en cada cuenca
con el pico hacia afuera y así tuve
otros ojos nuevos capaces de cantar
y comer insectos ojos que pican
que se abren y se cierran a su antojo
que miran siempre para arriba
ojos que crían cuervos como si fueran hijos
que toman agua de los charquitos
que sueñan con dormir posados en las ramas
del árbol de mis pensamientos
ojos que imaginan que mi cerebro
es su cuerpo o puede darles un cuerpo
detrás del dolor de lo perdido
no somos uno no podemos serlo
estamos esperando una señal
en este cielo mutante un símbolo
que transforme la apariencia
en esencial que lave mis manos
manchadas de sangre cubiertas de plumas
que haga que mis ojos salgan volando
como si nunca los hubiera cerrado
como si siempre los tuviera abiertos.

 

escrito a mano

escrito a mano

 

La luz oblicua que rebota en los azulejos
hipnótica como el filo de una daga
dibuja un tajo o una frontera
con aire de escenografía hospitalaria
del lado de allá mi mirada perdida
depositó la incertidumbre, el desamparo
de este lado quedó mi cuerpo con sus apetitos
sus temores y sus vicios adquiridos.
Hay un enorme desajuste entre este pasillo y yo
pero decido fingir que todo está en orden
y para probarlo comienzo a contar mis pasos
mientras miro los pies que me transportan,
uno avanza el otro sostiene,
uno sostiene el otro avanza.

 

viejo poema viejo

 

Podría decirte que es el mes de julio
y la bruma desciende sobre nuestras casas
como una constelación de presagios
que empaña todos los espejos
                                                 opacando
las miradas que guardan desde siempre
                                                                 tornándolas
más y más difusas, más y más ambiguas
los cuartos de las mujeres siguen albergando secretos
como cuando éramos niños
y hay un reloj en la sala
que comienza de pronto sin porqué
a mover sus agujas hacia atrás.

Hoy los rojos son menos intensos
arden en sus huecos los amores del pasado
con fuegos sin sustancia
huellas en la arena
sombras de seres queridos en errancia perpetua
una lluvia que no llega a ser lluvia
se deshace como chispas de agua
siempre creí que una palabra me podría salvar
pero debiera ser la que está antes de todas las demás
la que engendra.

Todas las gotas del mar
todas las moléculas de aire
no alcanzan a sumar
todos los pasos que dimos en falso
todas las preguntas que no supimos formular.

 

ser circense

 

El enano más grande del mundo
fue construido a pedazos
de madera terciada
armable y desarmable
fácil de transportar
dormía detrás de un ropero
beneficiado por la oscuridad
y el olor rancio de los rincones
para inventariarlo sería
preciso decir que ostentaba
su atractivo en un solo perfil
un ojo eficaz y el otro no
oculto detrás de un monóculo
sus piernas contrahechas bien
afirmadas en el suelo que le tocara
llevaba el cerebro fuera del casco
en clara muestra de desaforación
un brazo colgando detrás
del ancho tronco donde el corazón
tomaba el mando cubierto apenas
por un saco de tiro corto
la mano izquierda siempre diciendo
vení que vas a  ver vení
que acá se vive bien
en la boca ya se sabe
en la boca es necesaria
la sonrisa lista la palabra fácil
la saliva presta el ansia de deglutir
todas las manifestaciones
del mundo alrededor
terminó como estaba escrito
antes de comenzar
disperso en el recuerdo
de un destino que nunca realizó
lo más grande que tenía
el enano era su nombre

 

de una vez

 

Alguno de ustedes cualquiera de nosotros
sería capaz se atrevería a desarmar
de un golpe la insípida marea de los días
dar un salto abordar la magia por sorpresa
sería quizá una cosa conveniente
conocer los días del asesino posteriores
al crimen cuando el crimen perpetrado
fue cometido contra uno mismo
y el cadáver que cuelga de la soga
se balancea sonriente en el espejo del yo
no hay razón de ser no hay causa alguna
para este desamparo de la conciencia
esta geografía primigenia que espera ser hollada
la hora más feroz puede ser la más propicia
el eco sofocado del silencio puede todavía
hacer estallar el cristal de tu coraza
la luna del espejo la cáscara del cielo
para empezar a lograr que todo sea reverso
que se derrame en el mundo la sustancia del antimundo
y las cosas y la sombra de las cosas y la idea de las cosas
abandonen la apariencia de ser y sean en el todo
de una vez

 

todos los fuegos

 

Todos los fuegos se dirigen al mismo lugar
el centro donde se cruzan
el horizonte y el cielo
el punto donde confluyen
la memoria y el deseo
todos los fuegos dejan tras de sí
formas retorcidas temblando de dolor
transformación de la materia
belleza yerma
todos los fuegos comienzan alguna vez
en el punto de no retorno
donde el cuerpo conoce su límite
retórica de la ignición
todos los fuegos se consumen a sí mismos
desgarrando el aire con su lengua filosa
ávida de temblores en su halo
de brillo incomprensible

 

balbuceo

 

Padezco de lo que no conozco
dimensión sin estatura
a ciegas a tientas a locas
paso vacilante avanzo
a tontas al garete al tun tun
sangre sin carnadura
desbordo de corriente extrema
transcurrir es desovillar
amar arder abrir

 

humpty dumpty

 

Yo estaba sentado en lo alto como un enorme
huevo inestable en el borde del muro
vestido con mi elegante uniforme color caqui
tratando de saber si cinturón o corbata
mirando en el espejo mi habano dictatorial
dándoles falsas órdenes a todas las palabras
para enrollarlas en discursos ajenos
de un lado del muro la felicidad artificial
del otro la miseria calculada en porcentaje
en el medio mi oscilante figura oblonga
dividiendo el aire las aguas y la amenaza
de romper el cuento por la mitad de romper
el cascarón para evitar que nazca la moraleja
la leyenda madre de todos los pesares
mientras tanto pegaba vidrios con cemento
en la cornisa desplegaba rollos de alambre
de púas instalaba reflectores cada vez
más concentrado en los versos del poema
que todavía no estaba escrito en el papel
bamboleándome en el  borde finísimo
del sentido, tambaleando en la cima de
la duda de elegir si profeta o crítico literario
siempre a punto de caer en el error en el
lugar común en la crónica policial en la muerte
cambiando de uniforme de bando a cada rato
cantando sin recordar la letra correcta contando
mentalmente todas las promesas del rey poniendo
una cara inobjetable de impenetrabilidad
al otro lado del espejo.

 

nadie

 

Nadie podría acusar al espejo
de traicionar identidades
para eso está la luz
que atestigua con su incidencia
la legitimidad del reflejo
nadie podría decir que la noche
peca de simetría, mejor llamarla
negativo, contracara del día
eso dicen de la palabra muerte
que tiene con la vida
un perverso isomorfismo
que crece con los siglos
nadie debería buscar el doble
en la cuna o en la tumba
para eso están los sueños
para eso está el azar la magia
la fotografía en blanco y negro
nadie tendría derecho a ser amado
si no fuera por sus miserias
pretender lo contrario sería
averiguación de antecedentes
el brillo de lo terso es lujo fácil
y atrae en especial a los vencidos
de antemano por su propio engaño
nadie podría ostentar la vida
si antes no ha muerto un par de veces
por tristeza por desamor o por hastío
de tanto estar vivo

 

fútil

 

¿qué he sido? funámbulo fugaz
equilibrista frustrado herido de muerte
casi muerto por asfixia provocada
por exceso de sonido efésico
enfermo de simetría
sojuzgando la presencia altanera
de la rima en demasía
jinete intermitente de la suerte
ángel vespertino de una sola ala
volando en círculos alrededor
del ojo del volcán de la boca
ciega de la caverna
contemplador empedernido
de la belleza que no está
que ya se ha ido