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tancarloscomoyo

narciso revisionado

 

Quizá no sea Narciso quien escupe en el espejo
sabemos que estaba enamorado de su imagen
pero ignoramos qué pensaba su imagen de esto
viendo día tras día hora tras hora el mismo rostro ansioso
cualquiera terminaría agotado y odiando esa rutina,
maldiciendo la dualidad y los misterios de la luz
cuando rebota en superficies pulidas y brillantes,
deseando cubrir al reflejado con sus encantos
abrazarlo con sus rasgos invertidos
y ahogarlo definitivamente en su propio egocentrismo.

 

estado de(s)gracia

 

El cuerpo flaco
salta  entre la vida
y la muerte salta
entre dos pistolas pintadas
en la pared del suburbio
mañana quedarán los huesos
una dentadura incompleta
para identificar
la pose rocker del salto
denota un afán
abortado
de inmortalidad

 

dia fanidad

 

Abre el día a los pies de la cama
la noche se invierte y se repliega
abre el día y yo resbalo
en esa incitación a la luz
el río de una sola orilla
ondula por todo lo ancho
estas nubes que pesan sobre mí
condensan en lo alto toda el agua
para lavar el aire de mañana
diafanidad
me abandono en la belleza
de las cosas que no se pueden tocar.

 

no es

no es

 

El jardín de los poetas
no es esa cosa rococó
que imaginan las señoras
a la hora del té
es una plaza seca y vacía
cruzada de sombras
un lugar preparado para un crimen
o un alumbramiento inusitado
un sitio donde volverse liviano
hasta horadar el cielo.

 

obra de Giorgio De Chirico

narciso revisitado

 

El círculo vicioso de Narciso
ha cambiado de signo en estos días
sigue siendo su imagen lo único que mira
y lo que lo tiene ahora fascinado es el odio
que esa imagen le provoca, como si
fuera un hombre santo y encarnara en sí mismo
todas las miserias de la época y la especie
como si fuera el último héroe con valor
para cortar los males del mundo de raíz
y asume su condena solipsista con la entrega
de un destino irrevocable, ejercitando
con desprecio el deporte de escupir en el espejo.

 

amor imposible

 

La mesa hembra y el macho pan
no se podían enmaridar
querían, pero no sabían cómo
harina y madera cambiaban
olores texturas calores
pero no encontraban el modo
el vino cercano sí sabía
pero no decía nada
de pronto un brillo en el aire
un súbito silbido cayó
el cuchillo atravesando el pan
clavando la mesa, volcando
el vino rojo, haciendo
la boda la misa la cena
con la virtud de su filo
inmediato sibilino vertical.

 

 

procedimiento

Enfocarse no en las cosas
sino en el espacio entre las cosas
apuntar al vacío
privilegiar el devenir
no el acontecimiento
despegarse de la cáscara cerril de los días
sentir la sed y saber
que nunca cesará.

 

 

para ella

 

Lengua que lame
la señal grabada
en la piel del
cuerpo amado
en la madrugada

Lengua no habla
tibio guante de saliva
dejando la huella salada
de su canto mudo
en el centro del mundo

 

la pucha...

la pucha...

 

me acabo de enterar que falleció el Búlgaro, el artista escultor que hizo este perrito.

Qué tristeza, cómo se va la gente...

Luis Freisztav (1954-2008) murió el 17 de julio.

ah

 

El trazo panzón
de la parte inferior
de la a minúscula
soporta la vibración
que provoca la voz
que gime de dolor o de placer,
(sostenida a su lado
por la estoica h
que no dice nada
y deja pasar),
acompaña el trayecto
del aire en su curva suave
que proyecta hacia afuera
hacia adelante hacia el otro
el sonido que nace en uno
y necesita incluir
a alguien más.

 

es pre ci so

 

Te deglutes en la espera
de las formas repetidas
en que se escamotea
                                   el sentido
para romper el círculo
                                   es preciso
meter las manos en la frente
muchedumbre de dedos
atrás hay más
lugar arriba hay
más lugar no
hay más que hurgar

 

urbanito

 

En la ciudad pasan cosas así
mirar hacia el cielo una noche
de niebla cerrada y confundir
el reloj iluminado de la municipalidad
con la luna llena
trampas de la percepción
en la ciudad pasan cosas como
mirar desde un piso alto y ver
en la calle correr un río de metal amarillo
la protesta de los taxis en el centro
carros en ayuntamiento
en la ciudad pasan cosas como
el sol de la tarde explotando de brillo
el asfalto mojado color plomo claro
mirando desde el bajo
belleza fugaz
en la ciudad
una nube se puede estacionar
sobre el edificio más alto
que parece un barco
como si hubiera decidido
quedarse a vivir ahí
vienen y van personas urgidas
combinando rictus muecas
en sus caras de defensa urbana
en defensa propia y ajena
en la ciudad el dolor se construye
hacia arriba y cuesta lo que vale
la pena el metro cuadrado
en la ciudad pasan cosas
como ésta
ahora mismo
alguien me lee

 

mudo conjuro

mudo conjuro

Nocturno, óleo sobre tela, 80 x 40

bosque interno

bosque interno

obra de Duilio Pierri

mutaciones

 

Abrí los ojos y vi dos pájaros
volando en círculos sobre mi cabeza
pensé que era una señal de libertad
pero no alcancé a ver si volaban
en el sentido de las agujas del reloj
o al revés porque enseguida
cayeron sobre mí y con sus picos
me arrancaron los ojos de raíz
podía sentir en las mejillas
el roce de los nervios ópticos
chorreando sangre como una máscara
de carnaval mexicano
levanté mis brazos y el dolor
hizo que agitara las manos en el aire
como alitas de pollo como pañuelos
de despedida pero enseguida
las cerré y como una magia invertida
atrapé un pájaro en cada una
lo suave de sus plumas y sus cuerpos
calientes me enfurecieron y les arranqué
las cabezas con los dientes después
me puse una cabeza en cada cuenca
con el pico hacia afuera y así tuve
otros ojos nuevos capaces de cantar
y comer insectos ojos que pican
que se abren y se cierran a su antojo
que miran siempre para arriba
ojos que crían cuervos como si fueran hijos
que toman agua de los charquitos
que sueñan con dormir posados en las ramas
del árbol de mis pensamientos
ojos que imaginan que mi cerebro
es su cuerpo o puede darles un cuerpo
detrás del dolor de lo perdido
no somos uno no podemos serlo
estamos esperando una señal
en este cielo mutante un símbolo
que transforme la apariencia
en esencial que lave mis manos
manchadas de sangre cubiertas de plumas
que haga que mis ojos salgan volando
como si nunca los hubiera cerrado
como si siempre los tuviera abiertos.

 

escrito a mano

escrito a mano

 

La luz oblicua que rebota en los azulejos
hipnótica como el filo de una daga
dibuja un tajo o una frontera
con aire de escenografía hospitalaria
del lado de allá mi mirada perdida
depositó la incertidumbre, el desamparo
de este lado quedó mi cuerpo con sus apetitos
sus temores y sus vicios adquiridos.
Hay un enorme desajuste entre este pasillo y yo
pero decido fingir que todo está en orden
y para probarlo comienzo a contar mis pasos
mientras miro los pies que me transportan,
uno avanza el otro sostiene,
uno sostiene el otro avanza.

 

otra onda

otra onda

Flip flop, óleo sobre tela, 40 x 40

viejo poema viejo

 

Podría decirte que es el mes de julio
y la bruma desciende sobre nuestras casas
como una constelación de presagios
que empaña todos los espejos
                                                 opacando
las miradas que guardan desde siempre
                                                                 tornándolas
más y más difusas, más y más ambiguas
los cuartos de las mujeres siguen albergando secretos
como cuando éramos niños
y hay un reloj en la sala
que comienza de pronto sin porqué
a mover sus agujas hacia atrás.

Hoy los rojos son menos intensos
arden en sus huecos los amores del pasado
con fuegos sin sustancia
huellas en la arena
sombras de seres queridos en errancia perpetua
una lluvia que no llega a ser lluvia
se deshace como chispas de agua
siempre creí que una palabra me podría salvar
pero debiera ser la que está antes de todas las demás
la que engendra.

Todas las gotas del mar
todas las moléculas de aire
no alcanzan a sumar
todos los pasos que dimos en falso
todas las preguntas que no supimos formular.

 

textual

 

Escribo a mano, lo hago desde siempre, de manera que esta mañana cuando sentí la necesidad de hacerlo, tomé la birome y el block de hojas blancas para empezar un cuento. Tenía el tema claro y la certeza casi física de que sería corto, porque sentía que unos cuantos brochazos serían suficientes para pintar el retrato que imaginé. 
Empecé a escribir, sobre el papel poroso con el trazo un poco líquido de mi lapicera negra, un relato acerca de las transformaciones que sufría una persona a la que la relación con el mundo se le volvía cada vez más difícil y su inadecuación con la realidad le hacía cometer actos ridículos rayanos con  la locura. Una historia de solipsismo progresivo y angustiante. Me dejé ir y de pronto mi mano se movía sin pensar, sin mediación de la conciencia, en un flujo automático que me permitió llenar las dos primeras páginas del block. Mientras escribía me concentraba en el trazo de la lapicera, en el dibujo de las letras, en el movimiento que hacía la punta de la birome al rozar el papel, hasta creí  escuchar el sonido de ese roce.
En un momento dado me olvidé de mí y perdí la noción de mi cuerpo, yo parecía ser solamente esa línea negra que iba creciendo hacia la derecha del papel blanco, que nunca se detenía y seguía dibujando formas curvas minúsculas y repetitivas sin interrupción.
Sentí un mareo suave pero profundo, como si se originara en el abdomen o en el pecho además de afectarme la cabeza, pero seguí escribiendo. El mareo se acrecentó y se me nubló la vista, pensé que iba a desmayarme, cerré los ojos y sentí un fuerte cosquilleo en toda la piel, pero enseguida, en un instante revelador comprendí que estaba atrapado en el texto que yo mismo estaba escribiendo, preso del lenguaje y de su manifestación física. No podía moverme y veía encima de mí formarse las letras y las palabras, veía la lapicera y la mano, quise gritar y no pude, sentí el determinismo de una condena inminente y definitiva y me estremecí de terror pensando en qué pasaría cuando la mano se detuviera y el cuento estuviera terminado.

 

ser circense

 

El enano más grande del mundo
fue construido a pedazos
de madera terciada
armable y desarmable
fácil de transportar
dormía detrás de un ropero
beneficiado por la oscuridad
y el olor rancio de los rincones
para inventariarlo sería
preciso decir que ostentaba
su atractivo en un solo perfil
un ojo eficaz y el otro no
oculto detrás de un monóculo
sus piernas contrahechas bien
afirmadas en el suelo que le tocara
llevaba el cerebro fuera del casco
en clara muestra de desaforación
un brazo colgando detrás
del ancho tronco donde el corazón
tomaba el mando cubierto apenas
por un saco de tiro corto
la mano izquierda siempre diciendo
vení que vas a  ver vení
que acá se vive bien
en la boca ya se sabe
en la boca es necesaria
la sonrisa lista la palabra fácil
la saliva presta el ansia de deglutir
todas las manifestaciones
del mundo alrededor
terminó como estaba escrito
antes de comenzar
disperso en el recuerdo
de un destino que nunca realizó
lo más grande que tenía
el enano era su nombre