Blogia
tancarloscomoyo

Poética

la caja que no guarda nada

la caja que no guarda nada

 

Cierro los ojos
y me meto en la caja
que no guarda nada
más que aire y pasto
la caja de forma rara
que parece el patio
de una cárcel de vacas
la caja empalizada
que parece un campo
de juego pampeano
un prado cubista
una forma de estudiar
el comportamiento
de la sombra
si yo fuera el autor
haría llover ahí
para nada, para oler
el pasto mojado
para saber
cómo suena el agua
al caer
para creerme japonés
para pintar
sin necesidad de pincel
para lavar el aire.
Abro los ojos
y dejo
que pegue el sol
para mirar al sesgo
y ver subir el vapor
para ver moverse
la sombra
para ver cómo cambia
todo
cuando no pasa
nada
dentro de la caja
parece afuera
para salir
hay que ir
hacia arriba.

 

 

imagen: Pasto, óleo de Magda Banach

antes

 

Antes te miraba con un solo ojo
ahora te hablo con la voz del silencio
y ni siquiera es silencio
es lenguaje invertido, dicho al revés
aspirado como contracara del verbo
que no quiere  ir hacia vos
que me alimenta de palabras que no oirás
pero se concibieron en tu jugo
criaturas nonatas de sonido y aire
que  devoro como a fantasmas
mientras el tiempo nos aleja.

 

te miro

 

Te miro de costado, con un solo ojo
como si hubiera sido herido por un rayo
como se mira a los que detentan el poder
como planeando una traición que nunca llega
te miro como puede mirar un pez
como se mira el atardecer desde la ventanilla de un tren
te miro irte cuando parecés venir
desde lo alto, desde lo bajo, forzando tensiones
se trata, apenas, de que no me gusta la simetría
mi parte caracol avanza dejando un rastro brillante
mi otra parte sigue el rastro sin pretender alcanzar a nadie,
ni siquiera a mí, ni siquiera a la porción
del mundo que veo con mi único ojo abierto
el otro ojo no descansa, tiene adjudicada la tarea
de mirar hacia adentro.

 

falso Warhol

falso Warhol

 

Fue solamente una operación mental
provocada por una curiosidad irrefrenable
pero estuvo tan cargada de sentido
que parecía provenir de la forma
de la materia de la sangre
el truco consistía en utilizar
el viejo recurso pop, serializar tu imagen
en innumerables variaciones
cambiando relaciones de color
entre figura y fondo, me puse
manos a la obra como un falso Warhol
a veces brillabas en la oscuridad
naranjas varios sobre azul violáceo
cuando puse tu cuerpo encarnado
en rojos y magentas parecías arder
de pasión y de deseo recortada
sobre fondo verde más verde que nunca
en alguna versión te transformaste
en oscura mensajera de la muerte
con tu imagen invertida sobre fondo
negro de humo de sombra de noche
a veces eras puro destello iridiscente
amarillos y dorados sobre rojo y morado
en medio de ese frenesí de manifestaciones
fui arrastrado por el vértigo de representar
no pude mantener unidas todas tus versiones
ese fue mi error definitivo, para lograrlo
me hacía falta el talento del artista original
y vos saliste disparada en tantas direcciones
distintas que nunca más me fue posible
darte alcance ni tenerte ni volverte
a pintar con ningún color de mi paleta.


piedras

piedras

 

Piedras en el fondo del mar
aquiescencias insólitas
bordes romos, superficies tersas
texturas direcciones tramas
ni vos ni yo estamos aquí
no somos nosotros los indicados
para evaluar si esto
es una metáfora o una trampa
el agua que nos lava no puede
oficiar de tejido conectivo
el agua no puede
hablar por nosotros
en este lugar el silencio
es perfecto en este lugar
todo está en su lugar
en este silencio
uno puede disolverse
en el tiempo
en esta distancia
que hay entre nosotros
todo puede caber

 

arms

arms

 

Fue en la noche de año nuevo
que a mis brazos le crecieron otros brazos
no fue algo doloroso ni complejo
simplemente sucedió
tres pares de bracitos pequeños e inexpertos
en cada brazo
recuerdo que pensé: a falta de alas…
y los bracitos intentaban atrapar
a las luciérnagas del jardín
se colgaban de los arbustos que tenían a mano
y se enredaban aplaudiendo los estallidos
de los fuegos en el cielo
fue una pena que esa noche estuviera solo
era la situación ideal para dar un buen abrazo
brindé varias veces a 14 manos
tuve los mejores deseos para el futuro
y luego me dormí
a la mañana siguiente los bracitos habían muerto
los desprendí de mis brazos como ramas secas
y los apilé en el jardín con las hojas y los escarabajos
después encendí la fogata
sintiendo una nostalgia desconocida
y pensando en la inevitable finitud
de toda floración.

 

ilustración: Luigi Serafini

la liga de la justicia

la liga de la justicia

 

A veces es Batman
con su típico ceño fruncido
y sus ojos como navajas
el que me mira desde el espejo
de la infancia
otras veces es el hombre de Kryptón
o Tarzán de la selva, todos
parecen querer saber lo mismo:
¿y qué fue de vos? ¿le ganaste a los malos?
¿luchaste por tus sueños?
No sé qué decirles, la realidad
es tan compleja, los tiempos tan difíciles;
tuve hijos, pinté algunos cuadros,
escribí poemas y algunos cuentos,
nunca me traicioné…
No parece bastarles, quizá
esperaban más de mí. No dicen nada,
se limitan a mirarme con sus ojos de acero,
si consigo aguantar sus miradas los veo
actuar por fin; Batman se quita
la máscara y la capa, Superman
se pone el traje y los anteojos
y Tarzán simplemente se pone a gritar.

 

Ilustración: Narciso de Mataderos, obra de Pablo Suárez ¿intervenida? ¿modificada? ¿invadida? ¿alterada? ¿profanada? ¿todo eso junto? si.

el poema que le gustaba a Andy

 

Si he de morir, que sea en el agua.
Si he de morir en el agua, tiene que ser en el mar.
Si he de morir en el mar, que sea en un lugar bello.
Si he de morir en un lugar bello, que brille el sol,
que canten los vientos
que canten los pájaros
que cante el agua
que tal vez
yo no muera,
y si muero
que mi muerte cante,
que cante mi muerte
como canta el mar
como el viento canta
como canta el sol
y el pájaro que me bebe
y el pez que me nada
y el agua que viene
y el agua que va.

 

Carlos Ardohain

 

parental

parental

 

Hay un momento
en que padre e hijo crecen
midiéndose uno en los ojos del otro
llega un momento
en que todo padre es pared
que es preciso saltar eludir atravesar
hay un momento
en que el hijo quiere ser el padre
para calzarse sus zapatos
y correr con tranco largo
llega un momento
en que todo padre es niño
y se monta sobre los hombros del hijo
para caminar en los pies de él
hay un momento
en que el padre es un buey
que toca todo lo que ve
y devora todo lo que toca
llega un momento
en que el hijo se vuelve voraz
y se alimenta con la carne
de cualquier buey de todo buey
hay un momento
en que la espalda del hijo
adquiere la forma de la espalda del padre
y ya no soporta más el mundo

 

fotografía de Yoani Sánchez

eso

 

Escapar de la emoción del lugar común
escribir más rápido que respirar
para no caer en la conducta bipolar
de despellejar la memoria con recuerdos abusivos
y sentirnos al mismo tiempo
tan famélicos de futuro
que elegimos devorarnos la belleza
y servir como festín definitivo
la luna turca en el cielo de la mesa,
la negra cuchara oblicua al lado oscuro,
la dama ausente que oculta sus vestidos,
amarilla, abierta en v, tan violeta
que dan ganas de comerla,
canto sobre madera hueca, ritmo
que suena a sueño,
alfabeto marino, espejismo
crepuscular inacabado resonando
entre los meandros del deseo,
caparazón azul que nos preserva
-con la displicente elegancia con que el torero
dibuja su verónica en la arena-
del eco y el abismo, del mundo
y sus metáforas.

 

no me des la espalda

no me des la espalda

 

No me des la espalda
ni aun así
que me sorprendas
trepando por el chorro de agua
subiendo por la columna de humo
no me quites la palabra
ni que fuera
mi discurso incomprensible
mi verbo abrumador
ya verás que no me ahogo en tu agua
ni aun así
que me respires a mí
no me camines los pasos al revés
como si fueran huellas en el viento
que no dejaron mis pies
no me digas que no
y no te lo diré yo
ni ahora
ni después.

 

dibujo

 

El dibujo atrapado en la hoja de papel
(un retrato asomado a la ventana
-pájaro en su jaula-
su mirada surcada por los trazos
de las gotas de lluvia al caer
parece más triste, el color
ceniza del grafito y el papel arrugado
parecen hablar del pasado
parece el sueño de alguien
apoyado sobre la superficie de la luna
parece un recuerdo
descansando sobre el pecho de una mujer).

 

respirando cenizas

 

Esta marea de rostros sin carácter
que surca el cauce de la memoria
arrastrando como sedimentos
los efluvios de su mala conciencia
como un catálogo de aberraciones
es apenas un temblor en el friso de la historia
una marca en el cuerpo del delito.

Como el silencio perdido en la bruma
que amanece el invierno
como el balanceo del agua sobre el agua
en la sed de las orillas
así se diluye mi desaliento separándose de mí
así se expande mi desconsuelo envuelto en aire
flotando en esta intemperie sin remedio
ignorando la forma y el espacio y el tiempo
y la muerte.

 

 

desdobla miento

desdobla miento

 

Al otro lado de la pared
hay un departamento gemelo
del otro lado de la pared
hay otras pinturas otro Carlos
otra celda donde no estoy
mirando todo de arriba
mirando todo de abajo
lejos, donde no accedo a nada
que no sea de mí
cerca, donde no llego a verme
sin un gemelo al costado
donde no llego a darme
sin una pared en el medio
aire en el vuelo soy agua
algo de menos soy nada.

 

hagamos de cuenta

Hagamos como cuando éramos chicos
juguemos a morirnos, a que nos morimos
acostémonos en las hojas y cerremos los ojos
juguemos a que yo soy John y vos sos Yoko
y yo me abrazo a vos desnudo para la foto
y un rato después me muero pero vos no
pero esta vez sí, esta vez nos morimos juntos
estamos los dos desnudos y cuando pase el tren
de la muerte y suspenda el juego y la foto quede
fijada en el recuerdo nosotros no estaremos más
nos fuimos a jugar a otro lado donde no se sufre
tanto como acá adonde se puede amar sin que el amor
se muera se termine duela tanto juguemos a morir
en blanco y negro con nuestros muñecos tirados al lado
y pájaros en las ramas mirándonos sin comprender si es un juego
o es la hora de preguntar la hora de decir nunca más
en un poema en una canción si es la hora de decir
es el fin mi amigo mi amor es el fin llegó la hora de ser
niño y hombre y viejo al mismo tiempo la hora de saltar
de pasar al otro lado la hora de saber cómo termina el juego
que estamos jugando pero no nos gusta hagamos de cuenta
que estos pájaros son cuervos que hablan y nosotros somos trigo
hagamos de cuenta que el cielo es un mar y ahoguémonos
respiremos mucho aguantemos sin respirar a ver quién aguanta
más quién juega mejor quién gana quien pierde cerremos los ojos

 

más allá

 

Los humos del fuego ajeno
los humores del dolor propio
la voz del hablante
de impecable semitono
la cercanía creciente
de la loca de la muerta
la ventana que no daba a nada
y el cielo de la noche alrededor
de la mente abierta en dos
que dice que la poesía
no es esto no es lo otro
está siempre más allá
de la forma de la ausencia
del silencio del mundo

 

es una nube, no hay duda

es una nube, no hay duda

luis garcía montero

 

He derramado el vino tantas veces
sobre el mantel. Los dedos de la aurora
saben por mí que el rojo
no es el color de una bandera,
sino el cielo que rompe
en el amanecer de la ciudad.

He llegado a la noche tantas veces
sin salir de mi noche. Los extraños
saben por mí que el negro
no es el color de una bandera,
sino lluvia y paredes quemadas por la lluvia,
la herida del carbón en la memoria.

Nunca estuvo en mi mano ser feliz.
Pero conozco la alegría. Muchos
saben por mí que el blanco
no es el color de una bandera,
sino el jazmín sereno de la mortalidad,
sus pétalos blindados por el sol de la tarde.

 

cabeza de playa

 

No quiero hablar de la flor resucitada
prefiero pensar en diagonales que parten
de un número impar cargadas de velocidad
emociones abastractas que aniquilan la rutina de girar en falso
alrededor de un centro que es pura imagen virtual
son mis boletos de avión para llegar a la pipa
del hombre rayo, mi salvoconducto para encender
las luces en la contrariedad, mi cabeza de playa
en corazón ajeno y son todas las cosas
que provoca su alto contenido eléctrico
en medio de un plano indeterminado de tono bajo
la llamarían tormenta de ideas, pero yo no
la llamo así, para mí es un acertijo, un dibujo
sin terminar del recorrido de los sueños
en el seno de una mente un tanto demodé.

 

mejor

 

escribí tantas veces tu nombre
en interminables cuadernos de agua
palabras para acabar de sentirte
partir o regresar de nada menos
lazos de aire en vuelo mayor
nada vale lo que duele
o mucho más o mucho menos que yo
que nosotros que vos a veces
no saber es no saber y mejor
que decir es hacer.