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tancarloscomoyo

Poética

con fusión

 

Cuando más solo me sentía
las montañas subían hasta mí
las nubes se abrían se cerraban
recogiendo lluvia de las calles
vacías de la ciudad, las sombras
de todos los objetos apuntaban
en direcciones distintas, los relojes
comenzaban a marchar hacia atrás

la potencia del viento reside
esencialmente en su velocidad
alcanzar el grado cero sería
conquistar la quintaesencia del poder
como estar parado en el ojo del huracán
pero solo, parece determinismo
y a la vez parece lógica pura
no sé qué pensar

 

la palabra mala

 

La palabra mala se arrastra por atrás
pasa por un túnel pasa por tu culpa
traslada su peso por encima de mí
avanza y reverbera con el impulso
inerte de la materia oscura
produciendo en torno a ella la mudez
del estupor, una mudez estertórea
un silencio consecuencia y no causa
una mentira alterada por la violencia
una desilusión vampira de sí misma
la palabra mala deja yermo el lenguaje
ostenta su esterilidad con ínfulas
de recién llegada a la casa del idioma
sólo quiere la voz, sólo busca el sonido
que la pronuncie para dejar detrás de sí
una imperecedera estela de silencio
que la haga sentirse un cometa
en el cielo del odio.

 

ida y vuelta

 

Quise acostar un violín y cubrirlo de flores
pero no tenía ningún violín
y un violín no es una mujer
tampoco tenía flores para eso
y fui a buscarlas al cementerio de Avellaneda
no había flores ahí ni pude encontrar
la tumba de Flora Alejandra Pizarnik
solamente una roca enorme cubierta
por un sombrero en homenaje
al pelado cantante italiano
después las calles vacías de los alrededores
colectivos desvencijados de otro siglo
música de radio saliendo de balcones
vetustos, perros dormidos en las veredas,
nubes grises en el cielo cubriendo todo
reflejadas en charcos de agua estancada
empecé a contar los pasos que daba
como si fuera respirar, como si fueran
latidos que me aseguraban estar vivo
más allá de cuestiones de flores y violines
los pasos que me llevaban a mi casa

 

anti sermón

 

Horas arrastradas sobre piedras ásperas sobre vidrios rotos
horas que quisiéramos perdidas para alcanzar
el final
muchas
tantas
queriendo interpelar al oscuro enmascarado
que detenta el poder
sentir que de nada sirve circunscribirse al yo
saberse un individuo
comprender lo que falta
hablar de viajes de promesas cumplidas
horas como copos de nieve sucia
amontonada en un rincón del tiempo
la red está llena de agujeros pero
para escapar de verdad hay que romperla

bienaventurados los pobres las pelotas.

 

evolución

 

Estos hermosos jóvenes morfológicos
caminan por el borde de la cima
epidérmicos obsesos peripatéticos
lucen la herida donde no lastima
sangran anilina, habitan castillos
de parafina, comienzan siempre
donde ya termina, abusan
como nosotros de la rima
de la autoestima, la adrenalina
y es inevitable que un día
se conviertan en maduros
pretenciosos neuróticos semióticos
que lucen el discurso como gema
que presumen saber lo que hay afuera
que todo lo ven como fonema
que todo lo que vale siempre cuesta la pena

 

mi Miró

 

La mujer le canta a la luna
que desvela al pájaro que hurga
en la hendidura de la mujer
una estrella es el ojo del seno
de su pecho ese ojo unido a mí
unido a ella por una línea
esa estrella que guiña luz
de perfil movimiento de ala
va del ombligo al llanto
de una lágrima sola, diamante
congelado en la noche azul
donde brilla la luna en forma
de coma haciendo una pausa
en el texto del silencio
brilla la luna sonrisa
ojo que guiña
gancho de donde cuelga la mujer
del sueño o el sueño de la mujer
pico de pájaro canto
tan sexo tan cerca el ojo
de abajo suspira la boca
de abajo canta la luna
es la mujer el pájaro
soy yo la estrella
está en un lienzo
el sueño
es de Miró.

 

perplejo

 

Buscándote entre decenas
de palabras muertas que caen
de mi lapicera
transcurro la tarde en el desconcierto
de no saber qué hago aquí
ni a quién espero.

  

la música del río de la plata

la música del río de la plata

 

 

Tantos cadáveres en este río

que parece que nunca son demasiados

que demasiados no son suficientes

la historia negra de estas aguas

inunda las orillas de los escritorios

la boca abierta de los ahogados

deja pasar el agua el silencio el barro

bostezando de tedio en el lecho oscuro

los peces eligen no comer de esta carne

será el agua otra vez la que deba

deshacer los cuerpos de los intrusos involuntarios

borrarlos como testimonio y evidencia, asimilarlos

al magma subfluvial, este cauce facilita

todos los ocultamientos

este río que de tan abandonado parece

un océano en su eterna soledad

este río que no canta, río sepulturero

ahíto de muertos y fantasmas no será

nunca bendecido por las brumas del olvido

a pesar del ardid de sustraer a la mirada

una de sus orillas, sus aguas innobles son

el abismo sin fondo donde se hunde

el dolor sin nombre.

 

Carlos Ardohain

 

 

tríptico

 

Los pájaros ficticios

posados en sus jaulas de cuerdas

negando en silencio la existencia del aire



los ancianos implacables

con su helada parsimonia

licúan el tiempo de manera inexorable



las marcas en la roca

mudas cicatrices indelebles

de las heridas que produce lo eterno

 

 

atención: A (2)

 

Atención: la letra A parece
y ya se sabe, primero viene la letra
después la palabra
hay un sol negro debajo de los techos
hay un agujero donde debería estar el sol
una nube rosada sobrevuela un cartel
horizontal vertical escandalosamente axial
adónde va la tensión con tanta ortogonal
el ruido blanco que rodea las formas
se parece al silencio
el sol negro como un agujero invertido
hace girar a todas las formas en su lógica
de eclipse, si yo supiera cuánto frío
traerá su ausencia ni siquiera
lo diría, el trazo sobre el papel
el papel sobre papel, la huella
que recuerda el gesto
alimentan y conforman el paisaje
lo he tocado tanto que no necesito verlo
lo he tocado como si fuera ciego
con ganas de olerlo de llevarlo a la boca
de desarmarlo y hacerlo de nuevo

 

nocturno

 

Siete sogas colgando de una rama
siete ramas del mismo lado del tronco
siete vírgenes niñas acariciando su cuello
con las manos ciegas de sombras
siete minutos antes de las doce
siete copas vacías en la mesa de la cena
siete camas deshechas cada una
con una mancha de sangre
siete heridas como siete bocas hambrientas
siete lobos transformados en hombres ocultos
siete años de maldición sobre cada casta
siete veces setenta, setecientas veces
siete vírgenes que gimen con todas sus bocas
iluminadas por la luna las niñas se hamacan
colgando cada una de su cuerda
sacándose la lengua
como frutos demasiado maduros
humedeciendo la noche
envolviéndose en el dulzor de la muerte
como si estuvieran jugando
como si pudieran volver a repetir el acto
como si fueran caperucitas acostadas
cada una con su lobo
y derramaran sus jugos secretos en las bocas
abiertas que las esperan allá abajo.
 

la dimensión de la oscuridad

Un hombre que no es flaco
mira por la ventana el tramado de la ciudad
donde no tiene ningún sueño cumplido
visto desde atrás parece el espejo de Magritte

un hombre que no es joven
mira el cielo de la noche ausente de luna
donde caben todos los misterios
incluso aquellos en los que nunca ha pensado

un hombre que no es feliz
se pregunta cuánto falta para el final
como si el final le asegurara algo y no fuera
otra forma de vaciar lo que ya está vacío

 

memorabilia


La luz deslizándose
por el borde romo de las rocas
por la superficie ondulada del agua
acompañando el descenso de la mirada,
el irse del día, la huida
de febrero

El agua resultante
del último cubito derretido del vaso de whisky
bajando por los oscuros corredores del tracto digestivo
en la madrugada del sábado
en medio de
una estricta soledad

Cosas que no se pueden guardar en frascos

 

lo sentido y el sentido

 


Un hombre se detiene a pensar
que a lo largo de su vida
ya podría haber muerto cien veces
otro hombre se toma su tiempo
para pronunciar en voz baja
los noventa y nueve nombres de su dios
una mujer sentada en posición de loto
practica la autoconciencia de respirar
en nueve series de diez
y se queda dormida antes de completarlas
mientras tanto las mismas palabras de siempre
se siguen escribiendo y borrando escribiendo y borrando
en papeles en pantallas en las mentes
de personas que guardan esperanza que piensan que la vida
no tiene sentido pero merece la pena
un hombre vacila tres veces ante la misma disyuntiva
una mujer lo piensa dos veces antes de decir
que no de decir que si antes de ir
al encuentro de su destino
un niño camina cien veces de la orilla
al pozo que hizo en la arena
llevando agua en su baldecito para cambiar el mar de lugar
una estrella en el cielo nocturno titila
infinidad de veces proyectando su luz
aún millones de años después de haber muerto.

 

no

 

No se arma con fragmentos sino con restos
la ardua tarea de rescatar la vida
del horroroso espectáculo del mundo
la primera intención es cerrar los ojos
y uno los cierra y después los vuelve a abrir
en la única volición que admite el estupor
y sin embargo hubo un acto en cuestión
sumado a infinidad de otros actos puestos
en movimiento por el insensato afán
no es la nada la que deja restos tras de sí
y la crueldad se expresa siempre en el cuerpo
del otro de los otros es una intervención
forzada en la intimidad ajena una procacidad
digna de peor causa y los restos son jirones
del cuerpo avasallado los jirones son parte
de una historia que nos hace siempre volver
sobre ella con el hambre de saber alguna vez
de transformar en certeza lo que sólo es intuición
aunque la intuición nos diga que no hay certezas
no puede haberlas en un devenir en el que la vida
y la muerte forman parte del mismo enigma y lo único
que obtenemos al intentar develarlo es silencio

 

 

marcha


Tres hombres avanzan en la noche por la orilla
del bosque del rio del mar con el brazo
derecho flexionado y el puño cerrado
van uno detrás de otro el primero
sostiene una linterna que apunta al suelo
va meditando el segundo esgrime
un puñal o un cuchillo de carnicero
no se ve bien está oscuro va soñando
el tercero sostiene un paraguas negro
va cantando deseando que llueva
pensando porqué no habré traído mi barrilete
con los colores de la bandera suiza ya que
avanzamos en dirección contraria al viento
el que lleva la linterna visualiza en su cabeza
una bola de fuego un hongo naranja una nube
de gas tóxico una bandera blanca en lo alto
de una escalera en llamas tiene ganas
de apagar la linterna pero no lo hace tiene ganas
de gritar pero le parece mejor hacer silencio
el que lleva el puñal sueña que mata a su padre
que tañe una campana en la iglesia de su pueblo
que aferra el timón de un bote en la tormenta
tiene ganas de soltar el cuchillo pero no lo hace
tiene ganas de vomitar pero se contiene
el que sostiene el paraguas canta sin parar
piensa que de ese modo sustenta la marcha
de los demás piensa que todos dependen de él
y se obliga a mantener el buen humor como
el que marcha primero mantiene el rumbo
y el que marcha segundo mantiene la amenaza
piensa que hacen un buen equipo imagina
qué harán cuando lleguen que dirán cuando sepan
hacia dónde van qué veran cuando dejen de mirar
la nuca del compañero las sombras de la noche
la linde del bosque la orilla del mar o del río
cómo será ser más o menos de tres tiene miedo
de saber qué pasaría si deja de cantar tiene ganas
de llorar pero sin embargo aclara la garganta y canta

 

dimes y diretes


Escapar de la emoción del lugar común
escribir más rápido que respirar
para no caer en la conducta bipolar
de despellejar la memoria con recuerdos abusivos
y sentirnos al mismo tiempo
tan famélicos de futuro
que elegimos devorarnos la belleza
y servir como festín definitivo
la luna turca en el cielo de la mesa,
la negra cuchara oblicua al lado oscuro,
la dama ausente que oculta sus vestidos,
amarilla, abierta en v, tan violeta
que dan ganas de comerla,
canto sobre madera hueca, ritmo
que suena a sueño,
alfabeto marino, espejismo
crepuscular inacabado resonando
entre los meandros del deseo,
caparazón azul que nos preserva
-con la displicente elegancia con que el torero
dibuja su verónica en la arena-
del eco y el abismo, del mundo
y sus metáforas.


preguntas


¿Qué realidad, qué vida otra
crea el poema cuando la crea?
¿qué ignota mitología intenta derribarlo
y le impide, a la vez, caer?
¿qué atajos convoca en el cuerpo?
¿qué música suena para él,
que su continuo viaje es huir de la forma?
¿qué anhelos, qué saberes?
Sólo mi respiración en el tiempo.

avanzar para atrás


Estoy de espaldas pero avanzo
entre mil tonos de verde
otoño fuera del tren
y el viento trae ahora tu voz
justo ahora, como una botella
sin ningún mensaje
y así como la trae se la lleva
y hace frío
¿qué hacer?
Tu voz fue tan efímera
y yo tenía la mirada afuera,
entre los árboles.


propuestas (2)


Arrojar palabras a la intemperie del sentido
como un informalista, como si fuera música
estallando en el espacio, efecto flash
en la pared del yo, salir de la propia piel
para volver a entrar desnudo de uno,
casi descarnarse casi autocomerse
y que quede lo que quede