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tancarloscomoyo

el cuaderno, número 47

el cuaderno, número 47

 

salió el número 47 de El Cuaderno, con un homenaje al aniversario de Rayuela

http://elcuadernoculturaldelavoz.blogspot.com.ar/2013/07/el-cuaderno-47_2.html?spref=fb

 

parábola

 

El padre murió cuando su hijo cumplió tres años. Las circunstancias de su muerte fueron inexplicables: una noche igual a otras sintió un dolor intensísimo en la sien, como un estallido, y cayó fulminado sobre su escritorio. Lo encontraron inerte sobre unas hojas en las que estaba escribiendo y se habían manchado con su sangre. Tenía un pequeño orificio en la sien derecha pero no había ningún arma a mano ni rastros de que hubiera entrado nadie que pudiera haberlo matado.

El hijo creció y se hizo hombre. Siempre sintió la falta del padre, oscuramente le reprochaba haberlo dejado solo tan pronto. Apenas tenía de él unas pocas cosas que le habían quedado como herencia: algunos objetos, muchos papeles.

La noche en que cumplía treinta y tres años se sentía hondamente triste y desolado. Se puso a revisar las cajas en las que guardaba los recuerdos de su padre.

Encontró la pistola que siempre le había llamado la atención. Era un modelo bastante curioso, de una sola bala. Volvió a admirar su forma elegante y fatal. La sopesó en sus manos, la consideró. Por fin la apoyó en su sien, cerró los ojos apretando los dientes y gatilló. Sintió una detonación, pero le pareció que resonaba en su cerebro, sin embargo no sucedió nada. Abrió los ojos. El único indicio de disparo era el olor a pólvora en el aire. Revisó la recámara. La bala faltaba.

Pasaron unos meses, por fin se decidió y envió a una editorial, firmados con su nombre, los cuentos que su padre había dejado. Tiempo después se publicaron y tuvieron mucho éxito.

La pistola vacía cuelga ahora en una pared al lado del retrato del padre.

 

 

cortose la lú

 

La única cosa que produce luz

esta noche es el fuego

más allá de ese calor acotado

es todo tiniebla

hay una mirada mía

que me observa desde la negrura

dar vueltas alrededor

de la llama

como un insecto

 

noticias del allá

 

Sabido es que desde el momento de su llegada le fue encomendada al escritor ciego la ínclita tarea de imaginar un universo. Se puso a ello con indisimulado gozo, considerando lógico el encargo. Desde el mismo instante en que comenzó a imaginarlo ese universo inició su existencia, expandiendo de ese modo la obra del escritor a una escala infinita.

La sospecha de que le haya sido concedido interpolar alguna de las realidades imaginadas en el mundo del cual provenía, no haría sino aumentar el prestigio del que gozan los intersticios en aquel mundo, llegándose a decir incluso que en ellos quizá aceche Dios.

 

 

poemas viejos en número viejo de no-retornable

 

http://www.no-retornable.com.ar/poesia/0019.html

 

fluir

 

Quería ser río. Cambiar el estado de su materia. Desintegrarse y fundirse en el agua y fluir con la corriente, recibir la calidez del sol, el alimento de la lluvia, deslizarse besando todas las orillas. Su singular sistema de pensamiento lo había llevado a concluir que, si permanecía el suficiente tiempo sumergido, lo podría conseguir.

Caminó hasta el lecho y se tendió, un poco de costado, entre las piedras. Trató de que su cuerpo dibujara una forma sinuosa para favorecer la asimilación. Cuidó que su boca permaneciera fuera del agua, no era la muerte lo que buscaba sino una transmutación. Había observado que ciertos cuerpos dejados en el agua se deshacían y perdían la unidad, se dejaban llevar por ella. También sabía que cuando estaba mucho tiempo en el agua los tejidos se ablandaban, la piel se ondulaba siguiendo parámetros de ondas; esa analogía formal le indicaba algo. De modo que ahí estaba, acostado en las piedras, semicubierto por el río que lo recorría extrañado de ese nuevo obstáculo.

Dejó de pensar y se dedicó a sentir el aire diáfano, a oír el rumor del agua y los pájaros, a contemplar el azul y el verde que lo rodeaban. Pasaron varias horas, llegó la noche y empezó a tener frío, pero se sentía ya menos sólido, entendía que la temperatura era también parte de su transformación y decidió ignorarla.

La noche transcurrió apacible y demorada, nunca entendió tan de primera mano la belleza del cielo nocturno. Durmió de a ratos, sentía la mordedura minúscula en los dedos de los pies y las manos de pececitos diminutos, de vez en cuando lo rozaba una trucha distraida. Se movió un poco y notó que no estaba entumecido, pero sí un poco helado.

Llegaron las primeras luces del alba, el cielo se puso rosado y lila y los colores le entibiaron el pecho. Entonces sintió un temblor en la tierra, una vibración poderosa; también oyó un rumor grave que era como el profundo rugido de un dios malhumorado y aumentaba segundo a segundo.

De pronto llegó la creciente y se lo llevó.

 

 

autoreferencia: una historia menor

 

http://tancarloscomoyo.blogia.com/2007/112701-una-historia-menor.php

 

tres poemas en porquetiemblan

 

http://porquetiemblan.blogspot.com.ar/2013/05/carlos-ardohain.html

 

La mujer de arena y otras cosas que no se pueden guardar en frascos en revista Replicante de mayo

 

http://revistareplicante.com/la-mujer-de-arena/

 


cosas alrededor

 

El cuerpo es una casa

una casa es una cosa

que contiene otras cosas

como el cuerpo

la tristeza es una cosa

que no tiene forma

y se siente en todo

el cuerpo en todos

los cuartos de la casa

la muerte es una cosa

que le sucede al cuerpo

y también a las casas

pero la muerte no termina

con la tristeza

que se desparrama alrededor

en otros cuerpos amigos

cuando una casa muere

deja un hueco en el espacio

quedan los recuerdos

que no tienen donde ir

ahora mismo

mi cuerpo asoma

desde la ventana de mi casa

para mirar un avión

que atraviesa el cielo

perforando las tristes

nubes rosas de la tarde

que empieza a morir

 

 

esencia en El sueño del Minotauro

 

Stefano Valente tuvo la amabilidad de traducir al italiano el microrrelato esencia, y en ese idioma cobró nuevo e inesperado sentido para mí. Gracias Stéfano.

http://sognodelminotauro.blogspot.com.ar/2013/04/essenza-carlos-ardohain.html

 

 

 

dos cuentos en otro cielo

 

https://sites.google.com/site/revistaotrocielo/home/autores/ardohain-carlos

 

esencia

 

Escribí una novela, la empecé a corregir y fui suprimiendo párrafos, podando lo superfluo, quitando palabras y palabras. Quedó transformada en un cuento. En mi afán de buscar lo esencial seguí con la corrección y el cuento quedó resumido a su núcleo, pero ya era un poema. Aún así continué quitando, como el pincel del arqueólogo que descubre el hueso. Solamente quedó, plantada firme en la tierra, abriendo sus brazos al cielo, la letra Y.

 

poemas en el placard

 

gracias a la generosidad de Sandra Toro por guardar mis poemas en tan buena compañía:

http://el-placard.blogspot.com.ar/search/label/Carlos%20Ardohain

 

poema Parental, lectura en La oveja descarriada, 22 de marzo 2013

 

Parental

 

Hay un momento

en que padre e hijo crecen

midiéndose uno en los ojos del otro

llega un momento

en que todo padre es pared

que es preciso saltar eludir atravesar

hay un momento

en que el hijo quiere ser el padre

para calzarse sus zapatos

y correr con tranco largo

llega un momento

en que todo padre es niño

y se monta sobre los hombros del hijo

para caminar en los pies de él

hay un momento

en que el padre es un buey

que toca todo lo que ve

y devora todo lo que toca

llega un momento

en que el hijo se vuelve voraz

y se alimenta con la carne

de cualquier buey de todo buey

hay un momento

en que la espalda del hijo

adquiere la forma de la espalda del padre

y ya no soporta más el mundo

 

 

El pintor ciego en la revista Replicante de México

 

http://revistareplicante.com/el-pintor-ciego/

 

 

el hombre pez

 

La distancia que media

entre la duda y la certeza

es como una carretera barroca

merodeando por el borde del ornato

un gesto rabioso debajo del agua

advierte la presencia de un sobrio clasicismo

plano negro orlado de blanco  y un secreto

corazón por supuesto rojo

espejo invertido para una blue note

debajo está el deseo, la soledad, lo de siempre

dicho siempre de una forma nueva

el artista debería ser el hombre pez

plátano desnudo que rompe la forma

para sacar la imagen del espejo

una imagen que permita

la constatación del vacío

 

ni más ni menos

 

El hombre más triste del mundo no era el hombre más triste, en verdad, sino que estaba más triste que nadie. Pero eso era ese día, en ese momento que se sabía tan triste. Era muy posible que al otro día, por la mañana o por la tarde la tristeza disminuyera un  poco y ya no sería el hombre más triste del mundo. Pero ahora mismo miraba hacia abajo, a la profundidad de un pozo oscuro de miseria y soledad.

Lo que lo ponía más triste era que se le ocurrían las mismas cosas triviales y recurrentes que todo el mundo pensaba en ocasiones así: matarse, por supuesto, y elegir el método basándose en premisas tales como no sufrir, o ser espectacular y morboso, o hacerlo rápido y limpio, o incluso conseguir que parezca un accidente.

Era triste. Quería ser original, diferente. Se le ocurrió de pronto que podía dejar de pensar, o intentarlo. Ahora bien, pensar en dejar de pensar era ya seguir pensando.

No dejar de pensar en la tristeza, sino dejar de pensar en dejar de pensar, por ejemplo. Y hacerlo. Volvió a mirar hacia abajo y pensó en dejarse caer en el pozo, pero enseguida se arrepintió: había vuelto a pensar. Entonces sucedió algo: una inversión de las leyes, o al menos de la ley de gravedad, el pozo subió hacia él, lo empezó a recorrer hacia arriba rodeándolo con sus oscuras y húmedas paredes, pero él no sentía vértigo. Tuvo entonces una ocurrencia que no fue un pensamiento sino una imagen. Se vio como parte de una situación erótica, el pozo era un conducto y estaba haciéndose penetrar por él, llevaba la iniciativa dada su indecisión, y él estaba siendo cogido por su propia desesperanza. Esto le pareció gracioso, o por lo menos diferente y entonces se le dibujó una pequeña sonrisa en la boca, el conducto se puso menos oscuro y a partir de ese momento ya no era el hombre más triste del mundo sino apenas un hombre muy triste o algo triste o simplemente triste, ni más ni menos.

 

la hora del maestro

 

Un viejo maestro chino

dejó las enseñanzas

de toda su vida

escritas en hojas de parra

unos días más tarde

las hormigas devoraron

el manjar de su sabiduría

un viejo maestro chino

dispuso las hojas de té

de cierta esotérica manera

tal que cifraran su mensaje

después de unas horas

sopló un viento extranjero

y se llevó las hojas con él

un viejo maestro chino

volcó en su cuenco

trescientos treinta y tres

granos de arroz integral

los bañó con salsa de soja

los granos se pusieron

negros les salieron patitas

y huyeron corriendo cada uno

en una dirección distinta

un viejo maestro chino

subió a la copa de un árbol

se puso a meditar

en el fondo del lago

meditaba en el centro

del origen del fuego

en el pico de la montaña

cubierto de nieve

y vinieron hacia él

las hormigas en fila

trayendo las hojas de té

los granos de arroz

a lomo del viento

las hojas sin la parra

las memorias sin la tinta

la luz y la tiniebla juntas

el maestro tomó su té

comió su arroz

cantó su mantra

y se durmió

con una sonrisa

en la última línea

de un poema

 

2 de febrero

 

Madre de todos los mares

los rios los cursos señora

de lo líquido lo que fluye

sale de vos se derrama

en red circulatoria

me sumerjo en tus aguas

remontando la corriente

mergullo en tu fecundidad

valva donadora tal vez

para que me tomes